Palabras que envenenan / palabras que sanan


¿Eres consciente de cuán importantes son las palabras?

Las usamos al pensar, se las decimos a otros, las oímos… Se convierten en sugestiones cuando las escuchamos de los demás y en autosugestiones cuando nos las decimos a nosotros mismos.

1- Aléjate de aquellos que te transmiten mensajes negativos

¿En alguna ocasión cuando eras niño alguien te dijo -seguramente con intención cariñosa-, algo que te marcó negativamente durante muchos años? Quizás una tía, un abuelo, mamá…, te decía con su mejor intención “hola, mi gordito” u “hola, mi feita”. Y tal vez eso hizo que a partir de entonces empezaras a vestir de manera diferente para esconder tu barriguita o a llevar el pelo de otra forma para esconder tu cara.

Ese tipo de comentarios “cariñosos” pueden ser muy venenosos para una persona,  pueden favorecer que aparezcan complejos y que la persona se sienta mal consigo misma durante muchos años o incluso durante toda su vida.

¿En alguna ocasión, cuando dejaste de fumar o empezaste una dieta, una persona cercana a ti en quien confiabas y en quien te apoyabas te dijo “¡a ver cuánto duras esta vez, seguro que en una semana estás fumando de nuevo!” o “¡seguro que en una semana estás comiendo lo que no debes!”?

Las palabras nos pueden sanar o envenenar. Nos pueden empoderar o hundir. La palabra es muy poderosa, es el vehículo que nos lleva a poder o a no poder. A creer en nosotros mismos o a dudar de nosotros mismos. A sentirnos bien o mal con nosotros y con el mundo. Y esto ocurre tanto con las palabras que nos dicen los demás, como con las que nos decimos.

Y es especialmente importante que las personas de referencia (en quien más confiamos y que tenemos más cerca, que nos quieren y a quienes queremos, y aquellas en una posición de autoridad frente a nosotros), nos digan mensajes expansivos. Porque lo que oímos de esas personas cala más hondo que lo que nos dice cualquier persona que no conocemos de nada.

2- Expresa lo que SI quieres

Para mantener nuestra salud mental y para tener la vida que deseamos, los mensajes que recibimos y los que nos damos a nosotros mismos han de ser expansivos, en lugar de limitantes. Y para eso es necesario utilizar las palabras adecuadas que expresen lo que SI queremos en nuestra vida, no lo que NO queremos. Estamos acostumbrados a pensar en todo aquello que no queremos y lo tenemos muy claro. ¿Tenemos igual de claro lo que sí queremos? Porque en eso es en lo que es importante centrar nuestra atención. Todo aquello en lo que centramos nuestra mente es lo que atraemos a nuestra vida. Y hay quien pregunta “¿y por qué engordo?, si yo siempre estoy diciéndome a mi misma que no quiero engordar”. Porque nuestra mente subconsciente es muy obediente y muy literal, y la palabra NO no la registra. Si yo ahora te digo “no pienses en un pato rosa” ¿qué ocurre?, que el pato rosa aparece por tu mente, ¿verdad?

Si yo me digo a mi misma “no quiero sufrir más”, ¿sabrá mi mente qué es lo que quiero en lugar de sufrir? Probablemente no. Tendré que decirle lo que sí quiero en lugar de eso.

Imagínate que te subes en un taxi, por ejemplo en Madrid, y le dices al taxista “no me lleve a la Puerta del Sol”. Diciéndole esto ¿crees que te llevará a donde tú quieres ir? No. ¿Y por qué entonces nos decimos a nosotros mismos y a las personas que nos rodean todo aquello que no queremos? “No quiero fumar más”, “no quiero que me grites”, “no quiero comer tanto”, “no quiero que me hieran”, “no quiero tener miedo a volar” … Si únicamente cambiáramos esto, el mundo sería un lugar mucho más feliz. Empecemos por nosotros mismos. ¿Verdad que es mucho más positivo decirte “decido estar sano y respirar aire puro en todo momento”, “te pido que me hables con dulzura y con cariño”, “me comprometo a comer poca cantidad”, “te agradezco que me trates amorosamente”, “elijo sentirme segura volando”…

Si aún con todos esos “programas” subconscientes que llevas almacenados en tu mente  y que proceden de los mensajes que has recibido a lo largo de tu vida y de las experiencias que has vivido, has podido llevar una vida medianamente satisfactoria, ¡imagínate la vida tan maravillosa que podrías tener si aprendes a reprogramar tu mente con un método sencillo, rápido y tremendamente efectivo como es PSYCH-K! Tan rápido como que un cambio de creencia sólo necesita de media entre 2 y 5 minutos.

Con PSYCH-K y con HIPNOSIS puedes predecir tu futuro, porque puedes diseñarlo a tu gusto y …

¡PERMITIRTE BRILLAR!

(Artículo de Matilde Santos Leal publicado en Universo Holístico en Noviembre de 2013)


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