Dietas sin gluten ¿Si o no?


De nuevo información tergiversada en los medios:  “Nutricionistas avisan de que las dietas sin gluten perjudican a las personas no celíacas”. 

Hace 12 años me hice pruebas para determinar si era celíaca o no, y los resultados dijeron que no. Sin embargo los síntomas que aparecen en mi cuerpo cuando como gluten dicen lo contrario. Llevo desde entonces sin comer gluten y estoy más sana que nunca. Eso si, tampoco como alimentos procesados (ni para celíacos, ni de ningún tipo).

Vamos a clarificar lo que significa una dieta sin gluten:

Es una dieta en la que se eliminan alimentos que contienen gluten (fundamentalmente trigo, avena, cebada y centeno).

¿Puede una dieta sin estos cereales ser perjudicial para las personas no celíacas? ROTUNDAMENTE NO.

Nuestros antepasados de las cavernas no comían estos alimentos, porque no los podían digerir sin cocinar o procesar (y los humanos actuales tampoco podemos). Y no solamente su dieta no les perjudicaba, sino que les llevó a prosperar tanto que se convirtieron en la especie dominante en el planeta.

Si esa afirmación fuera cierta (la de que las dietas sin gluten perjudican a las personas no celíacas) ¿habría podido la raza humana progresar y habitar todo tipo de entornos, por muy extremos que fueran? ¿Habrían sobrevivido los Inuit de Alaska que solo comían pescado y foca (sin gluten), o los Massais de Kenia que solo comían sangre, leche y carnes de sus animales (sin gluten)?

Entiendo que lo que querían decir los titulares de los medios de comunicación es lo que se expresa en el cuerpo de los artículos publicados sobre el tema recientemente: que el Colegio de Dietistas Nutricionistas de Cataluña ha alertado de que los productos procesados sin gluten llevan más azúcares añadidos y grasas. Esa afirmación es muy diferente que la de los titulares.

Y en realidad, de lo que debería alertar el Colegio de Dietistas y Nutricionistas de Cataluña y cualquier otro colegio de dietistas y nutricionistas, es de que los productos procesados (en general) son perjudiciales para cualquier persona (no solo para los no celíacos, para los celíacos también), porque llevan azúcares añadidos y grasas trans.

Esa forma de transmitir la información (Nutricionistas avisan de que las dietas sin gluten perjudican a las personas no celíacas) es sumamente confusa, porque la interpretación que la gente de a pie va a hacer, es que los no celíacos tienen que comer gluten para estar sanos, y eso es una mentira sin ningún tipo de fundamento. Y yo me pregunto ¿a quién le interesa que esa noticia se haya transmitido de esa manera? Que cada uno recapacite y responda.

En definitiva, una alimentación sin gluten es perfectamente sana, y nos lo muestran los 2 millones y medio de años en los que el ser humano no ha consumido gluten.

Y mucho ojo con los productos con logo “sin gluten”, pues dependiendo del logo, puede significar que no contiene gluten, o que contiene poco. Mira el siguiente artículo.


Si te ha gustado este post dale a ‘me gusta’, COMPARTE y coméntame tus opiniones.


Todo lo comentado lo enseñamos y lo practicamos en la SEMANA de Nutrición, Salud y Belleza y en el Retiro Detox y Yoga con el Método Santos®. Si quieres saber en qué consisten, y dónde y cuándo se celebran los próximos, pincha AQUÍ.



 

Superalimento número uno: el huevo


Superalimento: el huevo

(El texto es transcripción del vídeo que encuentras más abajo)

¿Cuál es uno de los superalimentos más completos que hay? ¿Un alimento que consigue que un ser unicelular llegue a convertirse en un animalito con prácticamente todas sus capacidades desarrolladas? ¿Un superalimento que es muy fácil de conservar y fácil de transportar? ¿Un superalimento que está encapsulado de forma natural en una dosis bastante adecuada?

Eso es… estamos hablando de los HUEVOS.

El huevo es uno de los alimentos más completos que hay. Contiene nutrientes esenciales para la vida y además en las proporciones adecuadas. Contiene todos los aminoácidos esenciales para que un ser se desarrolle: contiene colágeno, ácido hialurónico, calcio. Contiene todos los nutrientes que un ser necesita para desarrollarse durante un montón de días. Contiene una gran cantidad de azufre. Es uno de los alimentos que más azufre contiene. Tiene una ratio de zinc y cobre casi perfecta. En otro post hablo de la importancia del zinc y el cobre (www.matildesantosleal.com/fatiga-cronica). El huevo es el alimento que mejor equilibrado está en cuanto a esa ratio de zinc y cobre. Contiene todas las vitaminas y minerales que necesitamos: vitaminas A, Bs, C, E, K2, D, coenzima Q10, azufre, omega 3, colesterol, hierro, zinc. Un montón de vitaminas y minerales necesarios para la vida.

¿Cuántos huevos debemos comer al día? Los que el cuerpo nos pida, todos los que te apetezca. Cuando hayas comido suficiente el cuerpo te dirá que ya no más. Si te apetece, es que el cuerpo necesita los nutrientes que contienen los huevos. Es difícil pasarse de cantidad de huevos porque el cuerpo llega un momento en que los rechaza porque ya no necesita esos nutrientes.

¿Qué tipo de huevos debemos de comer? Huevos de gallinitas que hayan estado pastando por el campo, no de gallinas alimentadas a base de cereales o de soja, porque las gallinas tienen que comer otras cosas además de cereales. Además, muchas veces, cuando les alimentan de soja y cereales son transgénicos. Siempre huevos de gallinitas que picoteen en el campo y que coman gusanitos y bichitos también. Porque esos bichitos y esos gusanitos son los que les van a aportar la cantidad de omega 3 necesaria.

No debemos de comer huevos en los que en la caja pone omega 3, porque ese omega 3 muchas veces está oxidado. Se les da a las gallinas alimentos para que aumente la cantidad de omega 3, pero es un omega 3 muchas veces oxidado, que no es nada beneficioso.

Nunca debemos comer huevo líquido o huevina, porque la huevina primero, se hace con los huevos que se rompen y que no se pueden vender y además, para evitar que haya problemas con esos huevos rotos, los pasteurizan y con la pasteurización se eliminan muchos nutrientes – enzimas, vitaminas -. Así que nunca huevos líquidos, siempre huevos enteros.

Lo ideal es que sean huevos ecológicos o huevos de la vecina que los tiene picoteando en el campo.

Y la mejor manera de comer los huevos es que tengan la yema cruda, si es el huevo entero crudo, también perfecto, pero sobre todo la yema cruda. No pasa nada, no hay peligro de que el huevo este malo. Cuando un huevo está malo se nota, se ve por el aspecto y además, se nota por el olor. Así que antes de comerte un huevo, cuando lo casques, lo pones en un vaso y lo hueles; que huele a huevo normal, está bien, está bueno. Que huele mal, lo tiras y no te lo comes. De esa manera te aseguras de que los huevos que estás comiendo están sanos y puedes comerlos crudos si quieres.

Yo me preparo un batido, una especie de ponche, con leche y con huevos crudos.

¿Por qué conviene que la yema esté cruda? Porque la yema es en gran parte grasa y colesterol y se oxida muy fácilmente, es una grasa muy buena, muy sana, excelente para la salud, pero se oxida con mucha facilidad. Al cocinarlo se oxida y deja de ser tan bueno. Así que mejor con la yema cruda.


Si te ha gustado este post dale a ‘me gusta’, COMPARTE y coméntame tus opiniones.


Todo lo aprendido lo enseñamos y lo practicamos en la SEMANA de Nutrición, Salud y Belleza con el Método Santos®. Si quieres saber en qué consiste, y dónde y cuándo se celebra la próximo, pincha AQUÍ.



 

¿Fatiga crónica?


¿ Fatiga crónica ?

(El texto es transcripción del vídeo que encuentras más abajo)

¿Cómo evitar un error nutricional que te puede llevar a sufrir fatiga crónica, mareos, ansiedad, mente acelerada, falta de concentración mental, ataques de pánico, problemas de piel, síndrome premenstrual, ojos rojos, dolores de cabeza, problemas de atención e incluso depresión?

Este error lo cometen muchas personas que basan su dieta en alimentos de origen vegetal, que siguen una dieta macrobiótica, vegana, light, baja en grasas. Todas estas personas corren el riesgo de sufrir los síntomas que acabamos de mencionar y muchos más.

Vamos hablar de 2 minerales que funcionan en el organismo de forma coordinada. A veces de forma complementaria y a veces en oposición. Se trata del zinc y el cobre. Hablaremos en primer lugar del zinc.

El zinc es un elemento fundamental para que nuestro organismo funcione de forma óptima. Tiene funciones muy importantes en nuestro sistema inmunológico, afecta a la inmunidad mediada por las células. Es un importante antioxidante, es antiinflamatorio y, fíjate que hay muchas enfermedades crónicas muy presentes en nuestra cultura occidental y en el mundo actual, que conllevan precisamente oxidación celular, estrés oxidativo e inflamación. Por ejemplo, la arteriosclerosis, el cáncer, los trastornos neurodegenerativos, la artritis reumatoide.

El zinc forma parte también de los neurotransmisores, así que participa en la trasmisión de los impulsos nerviosos de las células nerviosas de todo el organismo. Hay más de 300 enzimas que requieren zinc. 2000 factores de transcripción dependientes del zinc involucrados en la biología celular y, como decimos que es un antioxidantes, inhibe la formación de radicales libres.

También es necesario el zinc para que las glándulas adrenales funcionen de forma adecuada, mejor dicho para que las células adrenales puedan producir todas aquellas hormonas que nos ayudan a resistir al estrés.

El zinc puede ayudar cuando nos cogemos un resfriado. Si lo tomamos en las primeras 24 horas conseguiremos reducir en un 50% la duración y la severidad del resfriado.

El zinc evita las lesiones dermatológicas y ayuda a curar la piel.

Como hemos dicho participa en el sistema inmunitario, por lo tanto produce una mejoría en el sistema inmune.

Un buen aporte de zinc ayuda a tener funciones cognitivas sanas.

También se ha comprobado que previene la degeneración macular y puede prevenir la ceguera. Y en los ancianos se ha comprobado que ayuda a evitar problemas respiratorios.

¿Qué síntomas nos indican que hay deficiencia de zinc?

  • Tener la piel áspera, escamada o frágil,
  • la falta de apetito,
  • el letargo mental,
  • infecciones frecuentes.
  • En casos severos puede producir manchas blancas en las uñas o uñas deformadas.

Las personas que tienen gran deficiencia de zinc no perciben los sabores salados, dulces, amargos. Tienen problemas para adaptarse a la oscuridad, tienen niveles bajos de testosterona y poco esperma.

¿Qué alimentos nos ayudan a obtener zinc para nuestro organismo, en cantidades óptimas y fácilmente asimilables?

Única y exclusivamente alimentos de origen animal. Fundamentalmente, las carnes rojas y los huevos. Precisamente dos alimentos que han sido atacados en los últimos años, que de alguna manera han sido  demonizados. Nos han dicho que son malísimos. Pues NO, son buenisimos. Nos aportan muchos nutrientes entre ellos el zinc.   

Hay alimentos que roban zinc de nuestro organismo como son:

  • el alcohol,
  • el café,
  • el azúcar,
  • el ácido fítico de las legumbres, de los cereales y de los frutos secos (este ácido nos roba zinc porque impide que se absorban los minerales).

Y el chocolate y el té que tienen grandes cantidades de cobre evitan que tengamos una ratio de zinc y cobre adecuada. Y el zinc es un elemento que no almacenamos en nuestro organismo, por lo tanto, tenemos que obtenerlo a partir de la dieta.

La deficiencia de zinc lleva aparejado un desequilibrio entre el cobre y el zinc.

El cobre es un oligoelemento que está muy presente en todo tipo de alimentos. Lo necesitamos en nuestro organismo en cantidades mínimas. Necesitamos un proporción de zinc y cobre, de 8 de zinc por 1 de cobre. Esta proporción es precisamente la que contienen los huevos, así que el huevo es un alimento que nos aporta el zinc y el cobre que necesitamos en la proporción óptima.

La deficiencia de zinc conlleva un desequilibrio, un exceso de cobre, y esto conlleva una acumulación tóxica de cobre en todos los tejidos de nuestro organismo.

Al haber exceso de cobre también se elimina el zinc a través de la excreción y, sin embargo, a través de análisis de sangre muchas veces no se detecta, porque el nivel de cobre en sangre se mantiene normal.

¿Qué síntomas nos avisan de este desequilibrio entre el  zinc y el cobre?

La fatiga crónica y a más largo plazo problemas digestivos y en el metabolismo celular.

Y estos problemas digestivos tienen que ver con disfunciones en el hígado y en la vesícula biliar, que llevan a disfunciones y dificultades para digerir las proteínas y las grasas.

Esto es lo que lleva a muchas personas veganas o macrobióticas o personas que basan su alimentación en alimentos de origen vegetal a que no puedan comer proteínas y grasas. Sus cuerpos las rechazan y dicen que no las pueden digerir.

Efectivamente, no las pueden digerir porque su hígado y su vesícula biliar no están funcionando de forma adecuada, están disfuncionales y esto va llevando a estas personas a que no puedan elegir libremente su dieta, van a estar forzados por el colapso progresivo de su metabolismo.

Estas personas tenderán cada vez más a comer alimentos de origen vegetal, verduras y frutas y a evitar las grasas y las proteínas de origen animal, y esto irá haciendo cada vez más agudo el problema, más agudo el desequilibrio entre el zinc y el cobre.

Cuando hay buen aporte de zinc y proteínas de calidad para unirse al cobre, éste puede manejarse de forma adecuada y libre, y el exceso se expulsará a través de la bilis.

Cuando la dieta no provee suficiente aporte de zinc ni proteínas de calidad ni grasas que promuevan la producción de bilis, esto lleva a una acumulación tóxica de cobre en los tejidos. Es una toxicidad de bajo nivel que interfiere con muchos sistemas en el organismo.

¿Qué factores influyen en este exceso de cobre?

La deficiencia de zinc, el ácido fítico de los cereales, de las legumbre y de los frutos secos, que interfiere con la absorción del zinc. Y la deficiencia de zinc acentúa el exceso de cobre. La píldora anticonceptiva, otros medicamentos que aumentan la retención de cobre y el estrés, que contribuye enormemente a la pérdida de zinc.

Los síntomas de un exceso de cobre son:

  • fatiga crónica,
  • mareos,
  • ansiedad,
  • mente acelerada,
  • falta de claridad mental,
  • ataques de pánico,
  • problemas de piel,
  • síndrome premenstrual,
  • ojos enrojecidos,
  • dolor de cabeza.

El cobre es un antifúngico natural del organismo, pero cuando hay exceso de cobre y está atrapado en los tejidos, no está disponible. Entonces, se producen candidiasis e infecciones víricas.

La deficiencia de zinc también favorece las infecciones bacterianas porque afecta al sistema inmunológico.

La vitamina C favorece la eliminación del exceso de cobre. Y las vitaminas A y D, que son vitaminas liposolubles, y por lo tanto necesitan grasas para poder transportarse en el organismo, son esenciales para la absorción de minerales, entre ellos el zinc.

También necesitamos las grasas sanas de origen animal, para que las vitaminas A y D se puedan transportar en el organismo de forma óptima, para que se pueda realizar la función biliar.

Necesitamos proteínas de buena calidad, de origen animal, en la dieta, para que se puedan unir al cobre y pueda ser utilizado de forma adecuada y para que haya un aporte suficiente de zinc.

En conclusión, es necesario tener un buen aporte de zinc. Es decir, un buen aporte de proteína de calidad de origen animal: carnes rojas, huevos, pescados, grasas de calidad de origen animal que favorezcan la producción de bilis.

Todo esto es lo que va hacer que podamos eliminar el exceso de cobre tóxico de los tejidos. Exceso que se produce porque todos los alimentos contienen cobre y es muy fácil llegar a un exceso de este elemento. Sobre todo y fundamentalmente si las dietas son ricas en alimentos de origen vegetal y pobres en alimentos de origen animal.

Así que, a comer carnes, pescados, huevos, panceta, cosas ricas, eso sí, sin panes o cereales que lo que aportan es ácido fítico que nos roba zinc.


Si te ha gustado este post dale a ‘me gusta’, COMPARTE y coméntame tus opiniones.


Todo lo aprendido lo enseñamos y lo practicamos en la SEMANA de Nutrición, Salud y Belleza con el Método Santos®. Si quieres saber en qué consiste, y dónde y cuándo se celebra la próximo, pincha AQUÍ.



Vitamina D: elemento esencial para la salud


Vitamina D: elemento esencial para la salud

La vitamina D es unos de los elementos más esenciales para tener buena salud.

Se conoce como vitamina y, sin embargo, es una pro-hormona esteroidea. Nuestro organismo la genera a partir del colesterol que está presente y necesitamos los rayos ultravioleta B del sol para poder producirla. También podemos obtenerla a través de la alimentación, de algunos alimentos, pero en cantidades mínimas.

Otro elemento esencial para poder producirla del mejor tipo, es el azufre. La vitamina D que producimos en principio es liposoluble, pero cuando hay azufre presente en nuestro organismo en buena cantidad y proporción, lo que producimos es sulfato de vitamina D3. En ese caso, se convierte en hidrosoluble, con lo cual se transporta mucho más fácilmente a través del organismo. Por lo tanto, necesitamos tener también un buen aporte de azufre en nuestro organismo para poder producir ese tipo de vitamina D más biodisponible para nosotros.

¿Y por qué es tan importante la vitamina D?

Porque la deficiencia de vitamina D afecta a muchos aspectos de nuestra salud.

La deficiencia produce:

  • problemas en los huesos, dolor de huesos,
  • problemas para digerir las grasas,
  • el sobrepeso en alguno de los casos tiene que ver la la deficiencia de la vitamina D,
  • favorece la depresión, el decaimiento, especialmente la depresión estacional que ocurre en los meses de invierno, cuando hay menos luz
  • cuando tenemos más de 50 años producimos menos cantidad de vitamina D y debemos aportar más o tener más presente la necesidad de vitamina D, porque la producimos en menor cantidad.

Un síntoma que nos avisa de deficiencia de vitamina D es que sude la cabeza.

La deficiencia de la vitamina D conlleva problemas como:

  • el autismo,
  • la tuberculosis,
  • la osteoporosis,
  • la presión arterial elevada,
  • distintos tipos de cáncer, como ya lo hemos comentado en otro post.

Influye potentemente en la epigenética, en más de 2000 de nuestros genes. Esto hace que determinadas enfermedades asociadas a los genes se manifiesten o no.

Un aporte suficiente de Vitamina D:

  • mejora el sistema inmunitario,
  • reduce el riesgo de muchos cánceres, hasta en un 67%,
  • ayuda a combatir la gripe, los catarros, la neumonía, la tuberculosis,
  • participa en la absorción del calcio: si no tenemos suficiente aporte de Vitamina D, el calcio que absorbemos de la dieta llega a un 10 o 15 %; en cambio, cuando hay un aporte suficiente de Vitamina D absorbemos hasta un 80% del calcio de la dieta.

Es importantísimo un aporte de Vitamina D para las mujeres embarazadas, pues su ausencia puede producir problemas en el bebé.

La Vitamina D:

  • es un potente antibiótico,
  • aumenta los péptidos antimicrobianos,
  • es muy necesaria en caso de septicemia,
  • afecta en las pandemias de gripe,
  • a los problemas de corazón cuando hay deficiencia,
  • mejora y favorece la curación como hemos dicho de la tuberculosis,
  • también del lupus,
  • de la psoriasis,
  • mejora la respuesta a la inflamación,
  • al eczema,
  • al insomnio,
  • a la pérdida de audición,
  • a los dolores musculares,
  • a problemas periodontales,
  • al rendimiento deportivo y atlético,
  • a la degeneración macular relacionada con la edad,
  • a la miopía,
  • a la fertilidad,
  • al asma,
  • a la fibrosis quística,
  • a las migrañas,
  • a la depresión,
  • al alzhéimer,
  • a la esquizofrenia,  
  • a la obesidad y
  • en todos los problemas relacionado con la edad.

Cuando se tiene gripe, si se ingieren 200 unidades de Vitamina D por kilo de peso al día, durante 3 días, disminuye enormemente la severidad y la duración de la gripe.

Eso sí, atención con ingerir Vitamina D en forma de suplemento, ya que tiene sus riesgos.

La mejor manera de tener buenos niveles de Vitamina D es a través del sol, del colesterol y, si hay suficiente azufre presente, mucho mejor.

Para poder producir Vitamina D a partir del sol es fundamental exponer una buena parte de la piel al sol durante unos 40 minutos, sin llegar a quemarse y sin echarse protector solar en la piel. La mayoría de los protectores solares disminuyen la producción de Vitamina D y no protegen de los Rayos UVA, que son los que favorecen los cánceres de piel y los problemas relacionados con la exposición excesiva al sol. La mayoría de los protectores solares impiden la producción de Vitamina D por parte de nuestra piel hasta en un 99%. Eso sí, es importante la exposición al sol moderada y adecuada, sin llegar a quemarse. Cuando empieza a picar la piel debemos de retirarnos del sol y no poner crema protectora en la piel.

Otra forma de aportar Vitamina D es a través de ciertos alimentos, por ejemplo el aceite de hígado de bacalao, los huevos, las carnes y el hígado, en general, de cualquier animal.

Otra forma es a partir de suplementos de Vitamina D. En este caso es muy importante tener en cuenta una serie de factores, pues el exceso de Vitamina D en el organismo es perjudicial. Hay que tener cuidado.

Se debe ingerir Vitamina D3, no Vitamina D2, que es lo habitual. Los alimentos que tienen Vitamina D añadida, normalmente llevan D2 y es importante evitarlo. Cuando ingerimos D2 impedimos la conversión a hormonas que son fundamentales para nosotros y, además, se desactivan los receptores de vitamina D, con lo que dejamos de absorber la Vitamina D3 que producimos en la piel a partir del sol.

Es importante monitorizar los niveles de Vitamina D cuando se ingiere a partir de suplementos. Cuando producimos Vitamina D a partir del sol, permanece en nuestro organismo entre 4 y 6 semanas. Sin embargo, cuando la ingerimos oralmente, puede quedarse en el organismo entre 4 y 6 meses y, si hay un exceso, puede conllevar consecuencias importantes.

En definitiva, es muy importante tomar el sol con la piel libre de protector solar y en las horas principales del día, en las horas de mayor radiación solar del día, durante un tiempo prudencial, al menos 40 minutos.

Mira los otros post en los que hablo sobre este tema: ¿Qué relación hay entre el cáncer y el sol? www.matildesantosleal.com/el-cancer-y-el-sol


Si te ha gustado este post dale a ‘me gusta’, COMPARTE y coméntame tus opiniones.


Todo lo aprendido lo enseñamos y lo practicamos en la SEMANA de Nutrición, Salud y Belleza con el Método Santos®. Si quieres saber en qué consiste, y dónde y cuándo se celebra la próximo, pincha AQUÍ.



 

¿ Alimentos cocinados o crudos ?


¿ Alimentos cocinados o crudos ?

Los seres humanos consumimos cada vez más alimentos procesados. ¿Quizás pensamos que podemos superar a la naturaleza fabricando alimentos mejores y más nutritivos que los que la naturaleza nos provee?

Hay quien dice que cocinar los alimentos es bueno porque de ese modo los ingerimos ya predigeridos. Que no se pierde apenas valor nutricional al cocinarlos y que cocinarlos hace que sean menos peligrosos, porque evitamos ingerir organismos perjudiciales.

Otros creen que cocinar con microondas o en sartén es lo mismo en cuanto al valor nutricional de los alimentos.

También hay quien asevera que el cocinado es tan importante que contribuyó a la evolución de nuestra especie y a nuestra supervivencia en el planeta tierra.

¿Qué valor tuvo para el ser humano poder cocinar los alimentos?

Podría tener que ver con dos cuestiones:

1-  Evitar ciertas enfermedades que se producen al ingerir alimentos crudos, portadores de parásitos.

En el pasado esto habrá favorecido que los seres humanos se mantuvieran mas sanos. Como contrapartida, probablemente no estaban ingiriendo todos los nutrientes que los alimentos podrían aportar, como por ejemplo las enzimas.

2. Otro valor evolutivo que pudo tener cocinar los alimentos, fué el poder digerir alimentos que nuestro aparato digestivo no está diseñado para digerir, y que una vez cocinados aparentemente los podemos digerir.

Esto es lo que ocurre con los cereales y las legumbres. En épocas de escasez de proteínas y de grasas animales, los cereales y las legumbres podrían haber salvado la vida de tribus enteras. Eso no significa que los cereales y las legumbres sean un buen alimento para los humanos. Sin embargo, no habiendo otras alternativas podría ser una opción temporal aceptable. Si no se cocinaran, sería imposible que pudieramos digerir estos alimentos crudos. Si tratamos de comer un plato de arroz, de trigo o de alubias crudas, probablemente acabaríamos en el hospital.

Los alimentos contienen una gran cantidad de nutrientes que se deterioran muy fácilmente con las altas temperaturas. Entre ellos las enzimas, que son sustancias necesarias para llevar a cabo reacciones químicas en el organismo. Ejercen numerosas funciones, algunas de las más esenciales son:

  • Regular procesos y funciones bioquímicas.
  • Ayudar en la contracción muscular y por lo tanto en la realización de movimientos corporales.
  • Son fundamentales para la respiración celular.
  • Ayudan a digerir los alimentos, degradando las moléciulas de los alimentos que ingerimos.
  • Producen reacciones en cadena necesarias para la salud y para al vida.

Son tan fundamentales que el mal funcionameinto de alguna de ellas puede provocar problemas muy graves e incluso letales.

Aquí mostramos un vídeo en el que se aprecia cómo las enzimas se deterioran al cocinar. En este caso se trata de la catalasa, que es una de los miles de enzimas que contienen los alimentos crudos, y que cumplen funciones esenciales en la digestión y en otros procesos biológicos fundamentales.

Lo que vemos en este vídeo es la cantidad de catalasa que contiene cada trozo de hígado. Cuantas más burbujas, más catalasa. Lo que hace la catalasa es separar la molécula del agua oxigenada en oxígeno y agua. El agua oxigenada, que se produce debido a ciertos procesos celulares, es muy tóxica, y al descomponerla, la catalasa impide que nos intoxique. En éste vídeo podemos apreciar cómo, dependiendo de la forma y el tiempo de cocinado, se pierde más o menos catalasa. La catalasa, entre otras cosas, contribuye a evitar las canas.

Hay múltiples muestras del valor nutricional de los alimentos crudos. Aquí expongo alguna de ellas:

  • Hay pueblos tradicionales, como los Massai, que son muy longevos, robustos y sanos, y que se han alimentado tradicionalmente de alimentos crudos de origen animal.
  • La mujer más longeva del mundo, a sus 117 años, sigue ingiriendo todos los días 2 huevos crudos. Hasta hace poco consumía 3 cada día desde su adolescencia. ¡Mucho colesterol y sana y longeva!
  • Un libro titulado “Pottenger´s cats” de Francis Marion Pottenger, en el que se relatan los experimentos del Dr. Pottneger con gatos. Este médico comparó lo que ocurría cuando alimentaba a los gatos con alimentos crudos y cuando lo hacía con alimentos cocinados. Los gatos alimentados con alimentos cocinados se iban deteriorando, adquiriendo enfermedades degenerativas y volviendose cada vez más vagos y débiles, generación tras generación. Al final de la segunda generación habían desarrollado enfermedades degenerativas y empezaban a perder coordinación. En la tercera generación desarrollaban enfermedades degenerativas muy pronto. Muchos de ellos nacían ciegos y debiles y vivían mucho menos tiempo. Gran número de ellos ya no podían reproducirse. Contraían muchos parásitos, aumentaban las enfermedades de la piel y un 90 % de los gatos sufrían alergias, cuando entre los gatos normales solo el 5% las sufrían. Los gatos de la tercera generación no sobrevivían más de seis meses y sufrían de la mayoría de las enfermedades degenerativas que sufrimos hoy en día los humanos. Nunca pasaban de la cuarta generación. Posteriormente se descubrió que esto era debido a que el aminoácido taurina, que es esencial para los gatos, se destruye con el calor. En la actualidad, a la comida de gatos se le añade este amínoácido.

Y yo me pregunto ¿no será que la enorme cantidad de enfermedades degenerativas que proliferan en nuestro mundo occidental podría tener que ver, entre otras cosas, con alguna sustancia esencial para los humanos que se destruye con el cocinado y con los procesos industriales que realizamos a los alimentos?

Considero que, por muchos avances tecnológicos que consigamos, nunca podremos superar a la naturaleza. La naturaleza nos ofrece los mejores alimentos, en la forma óptima para poder pregresar y mantenernos sanos.

¡Los alimentos crudos, siempre superarán a los cocinados y procesados!


Si te ha gustado este post dale a ‘me gusta’, COMPARTE y coméntame tus opiniones.


Todo lo aprendido lo enseñamos y lo practicamos en la SEMANA de Nutrición, Salud y Belleza con el Método Santos®. Si quieres saber en qué consiste, y dónde y cuándo se celebra la próximo, pincha AQUÍ.



 

¿Hamburguesa vegetal?


¿Te has preguntado alguna vez el por qué de la necesidad de que algunos alimentos vegetales tengan el aspecto y el sabor de los alimentos procedentes de los animales? La soja en forma de leche, de hamburguesa o de queso y el trigo en forma de seitán.

¿Te imaginas que empezasemos a producir alimentos de origen animal con forma de zanahoria, lechuga o alubias? ¿Serían más apetitosos y más sabrosos?

¿Le darías a un caballo, a una vaca o a un conejo hierba con sabor y aspecto de carne? ¿crees que se la comería? ¿crees que bebería leche de soja o comería seitán o hamburguesa vegetal? Yo nunca he hecho la prueba, así que no lo puedo asegurar, sin embargo intuyo que la vaca lo rechazaría, pues a las vacas lo que les gusta, porque es el alimento que están diseñadas para digerir y el que de verdad les nutre, es la hierba fresca y con sabor a hierba, no a carne ¿no crees?

¿Y te has dado cuenta de que los alimentos de origen animal nos suelen gustar poco condimentados y especiados? La chuleta, el filete, el pescado, los huevos, el marisco, … ¡cuanto menos condimentados más sabrosos!

¿Y te has fijado que sin embargo los alimentos de origen vegetal, salvo las frutas, nos gustan más muy condimentados, aliñados con salsas, especias, fritos o muy procesados? Las ensaladas nos gustan mucho más aliñadas, con aceite y vinagre, que sin aliñar. Y las verduras con su sofrito de ajo, pimentón y sal. Y los frutos secos tostados o fritos y salados. Y los cereales en forma de bollos, pasteles, panes, galletas.

¿Y por qué?

¿No crees que todo esto son indicios de que realmente lo que a los humanos nos apetece comer son los alimentos de origen animal? ¿Y no tendrá eso que ver con que en realidad los humanos somos más carnívoros que herbívoros y estamos diseñados para prosperar comiendo alimentos de origen animal? Y si eso fuera así, ¿no crees que sería imposible que prosperásemos alimentándonos solo de vegetales?

¿Crees que un lobo podría estar sano comiendo hamburguesas vegetales, seitán o bebiendo leche de soja?

En mi opinión los humanos solo deberíamos ingerir alimentos que pudiéramos digerir en estado crudo. Si necesitamos cocinarlo para digerirlo, es porque no estamos diseñados para alimentarnos de ello, y no nos nutre. Y entonces ¿para qué comerlo? Si lo comemos, le estaremos dando un trabajo innecesario e improductivo a nuestro organismo y estaremos impidiendo que nuestro organismo obtenga los nutrientes necesarios para estar plenamente sano.

Si crudo no lo puedes comer, entonces cocinado o procesado tampoco deberías. Porque no te sirve, no te nutre, y además ¡no te sabe bien en su estado natural!

¿Y por qué no te sabe bien? porque no estas diseñado para digerirlo.

¿Y cómo puedes saber si un alimento te sirve, te nutre y puedes digerirlo? Los animales, que todavía se guian por su instinto, lo tienen claro. Por su sabor y olor en estado crudo. Si no te sabe y te huele bien crudo, no te lo comas. Y esto también nos sirve para saber qué alimentos de origen animal proceden de animales sanos, alimentados pastando en el campo. Si una carne, pescado o huevo procede de un animal sano y feliz, criado en libertad, te olerá y te sabrá bien. Y si no es así, no te lo comas.

¿La clave? ¡Escucha a tu cuerpo!

En breve te daré información adicional sobre la importancia de ingerir alimentos crudos y sobre los gravísimos problemas de salud que conlleva el veganismo a largo plazo.


Si te ha gustado este post dale a ‘me gusta’, COMPARTE y coméntame tus opiniones.


Todo lo aprendido lo enseñamos y lo practicamos en la SEMANA de Nutrición, Salud y Belleza con el Método Santos®. Si quieres saber en qué consiste, y dónde y cuándo se celebra la próximo, pincha AQUÍ.



 

GRASAS… ¿sí o no?


 

Te voy hablar de nuevo del Dr. Weston Price. Como ya he comentado en otro post, fue un odontólogo estadounidense, que se dedicó durante 10 años a viajar examinando la alimentación de las distintas culturas tradicionales del mundo y el estado de salud de esas personas. Y observó que en aquellas culturas en las que las personas eran más sanas, tenían…

  • mejores dentaduras,
  • los dientes mejor colocados,
  • no había caries dentales,
  • las personas eran más longevas y más atléticas,
  • tenían más fortaleza física.

[spacer height=”10px”]

[spacer height=”10px”]

Weston Price observó que en esas culturas donde la gente era más sana y más longeva, entre el 50 y el 80 por ciento de las calorías de la dieta procedían de grasas, sobre todo, grasas de origen animal o  de aceite de coco cuando no había tanta disponibilidad de grasa animal. Llegó incluso a curar caries dentales, sobre todo en niños y en adolescentes, dándoles aceite de hígado de bacalao y mantequilla clarificada. Según él, el hígado de bacalao aporta vitaminas A y D, y la mantequilla clarificada aporta lo que él llamó el factor X, que luego se ha identificado como la vitamina K2 que como sabemos, es muy escasa en el mundo vegetal. Llegó a la conclusión que este factor X, esta vitamina K2, es esencial para tener buena salud, sobre todo buena salud bucal, que implica buena salud en todo el organismo. Esta vitamina K2 se encuentra mayoritariamente en las grasas de origen animal.

Por lo tanto, para mantenernos sanos, necesitamos un buen aporte de grasas buenas. Y no todas las grasas son buenas. Calificó de grasas buenas no precisamente aquellas que nos han estado diciendo en los últimos años que lo son. Nos han tratado de convencer de que las grasas buenas son los aceites vegetales. Y no es así. Las grasas buenas son las grasas de origen animal: la mantequilla, el tocino, la manteca de distintos animales. Es importante, además, acompañarla de los nutrientes de los que de forma natural van acompañadas: las proteínas y gelatinas de las carnes.

Y esas grasas saturadas son las únicas que deberíamos utilizar para cocinar, porque los aceites vegetales, salvo el aceite de coco, se deterioran mucho con las altas temperaturas y se vuelven muy tóxicas para el organismo. Así que nunca deberíamos de cocinar con aceites vegetales, salvo el aceite de coco.

Y es importante esta distinción, porque los aceites vegetales son muy ricos en un ácido graso, un tipo de grasa que es el Omega-6. Se ha comprobado que es pro-inflamatorio. Cuando hay exceso de Omega-6 se inflama el organismo.

En cambio el Omega-3, que está presente sobre todo en las grasas de origen animal, es anti-inflamatorio. Nuestros antepasados ingerían una proporción de Omega-3 y Omega-6 muy diferente a la que ingerimos hoy en día. Se acercaba mucho a una ratio de 1 a 1. Hoy en día estamos ingiriendo de 1 a 25 o 30  (1 de Omega-3 y 25 o 30 de Omega-6), y esto nos está llevando a tener todo ese tipo de enfermedades que conllevan inflamación.

Y tiene lógica, porque todos nuestros órganos esenciales tienen una composición elevadísima de grasas, pero además de grasas saturadas, parecidas a las que comemos, a las que ingerimos de los animales. La piel, el hígado, los riñones, los pulmones, el cerebro, tienen una composición elevadísima de grasa. Por lo tanto, es importantísimo, es esencial que haya un aporte de grasa buenas, para que todos esos órganos funcionen perfectamente y estén en perfecto estado.

Así que… ¡a comer muchas grasas de origen animal!, las que acompañan a las carnes que comemos. Nunca las deberíamos apartar. Y a disminuir las grasas de origen vegetal.

Mi recomendación sería utilizar como grasa vegetal, únicamente, el aceite de oliva para aliñar las ensaladas, nunca para cocinar, y en cantidad moderada. Y el aceite de coco podría ser para cocinar, aunque lo más recomendable sería cocinar con mantequilla ya sea clarificada o no, o manteca de cerdo o cualquier grasa de origen animal.


Si te ha gustado este post dale a ‘me gusta’, COMPARTE y coméntame tus opiniones.


Todo lo aprendido lo enseñamos y lo practicamos en la SEMANA de Nutrición, Salud y Belleza con el Método Santos®. Si quieres saber en qué consiste, y dónde y cuándo se celebra la próximo, pincha AQUÍ.



 

¿Qué relación hay entre el cáncer y el sol?


¿Cómo puede ser que el sol sea el culpable del cáncer de piel, del melanoma, si resulta que en los últimos 100 años ha disminuido muchísimo la exposición al sol y, sin embargo, ha aumentado el cáncer de piel?

Desde el año 1972 nos protegemos del sol 18 veces más y, sin embargo, hay 3 veces más melanoma de lo que había entonces.

¿Cómo puede ser?

[spacer height=”10px”]

[spacer height=”10px”]

Las causas del cáncer, según nos dicen los expertos, tienen que ver con el aumento de radicales libres en nuestro organismo. Esto ocurre debido a varios factores, entre ellos:

  • el aumento del consumo de las grasas trans,
  • el aumento del consumo de aceites con abundante aporte de grasas omega 6 y
  • la disminución del consumo de grasas que contienen omega 3.
  • La disminución del consumo de antioxidantes. Muchos de ellos se deterioran al procesar los alimentos y, como hoy en día los procesamos mucho, los antioxidantes están deteriorados e incluso no existen en muchos alimentos.

En relación con el sol, lo que produce radicales libres es la exposición a los rayos UVA, ultravioleta A. Estos rayos NO los bloquean los cristales de las ventanas de los edificios ni de los coches. Tampoco los bloquean los protectores solares en la medida que deberían. Sin embargo, tanto los cristales de las ventanas de los edificios y de los coches, como los protectores solares SÍ bloquean los rayos ultravioleta B, que son los realmente beneficiosos para nosotros los seres humanos, y para todos los animales porque son los que favorecen la producción de vitamina D.

Los protectores solares realmente NO nos protegen del sol, porque no nos protegen de los rayos que son realmente perjudiciales. Lo que hace que se produzca cáncer en la piel es la quemadura producida por el sol; no una exposición prudente y moderada al sol, sino el exceso de sol, el quemarnos con el sol. Una exposición al sol óptima disminuye el riesgo de melanoma hasta un 15%,  porque estamos produciendo vitamina D que nos protege del melanoma y de muchos otros tipos de cáncer.

Por cada muerte por exceso de rayos ultravioletas hay más de 200 muertes por deficiencia de exposición a los rayos ultravioletas, por deficiencia de producción de vitamina D a partir del sol.

Hay muchos tipos de cáncer que se podrían prevenir con unos niveles adecuados de vitamina D en el organismo.

En general, todos los cánceres -entre un 39 y un 75%-, se podrían prevenir con unos niveles adecuados óptimos de vitamina D. Por ejemplo, el linfoma no hodgkin se podría prevenir entre un 25 y 30%. Entre un 50 y 67% de los cánceres renales. Entre un 50 y 55% el de colon. Todos ellos se podrían prevenir con los niveles adecuados de vitamina D: el cáncer de mama, de próstata, de pulmón, incluso el melanoma -como ya hemos dicho-, en un 15%.

Se ha observado que en muchos países la incidencia de cáncer es mayor cuanto más lejos se está del ecuador. Por ejemplo, en Estados Unidos hay muchísima mayor incidencia de cáncer en el norte que en el sur.

 

Así que no tengas miedo de exponerte al sol; de lo que tienes que tener miedo es de quemarte. Y es importante exponerse al sol SIN protector solar, porque si estamos pringados, untados con protectores solares, no producimos vitamina D. Si te expones al sol de forma adecuada y el tiempo adecuado, óptimo, estarás produciendo vitamina D y además te estarás protegiendo de ciertos cánceres.

Si te quemas, entonces sí hay peligro. Lo que tienes que hacer es evitar a toda costa quemarte, pero no a través de protectores solares, sino estando bajo el sol el tiempo adecuado hasta que empieces a sentir que te pica la piel y, en ese momento o te tapas con alguna ropa o te proteges con una sombrilla o poniéndote a la sombra.


Si te ha gustado este post dale a ‘me gusta’, COMPARTE y coméntame tus opiniones.


[spacer height=”10px”]Todo lo aprendido lo enseñamos y lo practicamos en la SEMANA de Nutrición, Salud y Belleza con el Método Santos®. Si quieres saber en qué consiste, y dónde y cuándo se celebra la próximo, pincha AQUÍ.



 

¿Existe la comida basura?


Desde mi punto de vista NO, porque o es comida o es basura.
Hay cosas que huelen bien, saben bien, tienen buen aspecto, sin embargo, realmente son basura, no son comida.[spacer height=”20px”]

[youtube id=”NEjQnVaTh5U” align=”center” mode=”lazyload” autoplay=”no”]

¿Qué deberíamos considerar comida?

Desde mi punto de vista a todo aquello que nuestros antepasados, pero nuestros antepasados del paleolítico, nuestros antepasados de hace 30.000, 40.000, 50.000 años, 1 millón de años, podrían reconocer como comida. Considero que si nuestros antepasados remotos no lo reconocieran como comida, no deberíamos de ingerirlo. Y esto implica todos los alimentos que tienen algún tipo de procesado. Si un alimento necesita ser procesado para que lo podamos ingerir es porque probablemente no estamos diseñados para poder ingerirlo y poder utilizarlo adecuadamente.

Nuestro aparato digestivo es igual al de nuestros antepasados de hace un millón y dos millones de años. Está diseñado para transformar y utilizar los nutrientes de los alimentos que en aquella época ingerían. Las adaptaciones, los cambios adaptativos necesitan muchos miles de años para poder llevarse a cabo. Nuestro sistema digestivo y todo nuestro organismo está adaptado a ingerir los alimentos que ingerían aquellos antepasados tan remotos.

Nuestro organismo no está suficientemente adaptado a procesar y utilizar los alimentos que ingerimos desde hace 25, 50, 100 años e incluso 1.000 años o 10.000 años. Para que se produzca un cambio adaptativo que permita que utilicemos adecuadamente los alimentos, necesitamos unos 70.000 años. Entonces, tenemos que pensar cuáles son esos alimentos que ingerían nuestros antepasados hace más de 70.000 años. Y los que ingerían son los que la naturaleza nos proveía: los animales que podíamos cazar, los huevos, las raíces, los tubérculos, las hojas de ciertas plantas, las frutas. Esos sí son alimentos que nuestros antepasados probablemente ingerían, pero no alimentos procesados como los que comemos actualmente en nuestra época civilizada.

Tiene buen aspecto, pero... ¿qué contiene?

Tiene buen aspecto, pero… ¿qué contiene?

Así que la comida basura ni siquiera es comida, son sustancias que nuestro organismo y nuestro aparato digestivo no reconoce como comida y que probablemente no nos aportan ningún nutriente o mínima cantidad de nutrientes y sí nos aportan muchas toxinas y muchas sustancias que el aparato digestivo no puede procesar y que nuestro organismo no puede aprovechar.

 


 

Si te ha gustado este post dale a ‘me gusta’, COMPARTE y coméntame tus opiniones.


[spacer height=”10px”]Todo lo aprendido lo enseñamos y lo practicamos en la SEMANA de Nutrición, Salud y Belleza con el Método Santos®. Si quieres saber en qué consiste, y dónde y cuándo se celebra la próximo, pincha AQUÍ.



Dr. Weston Price: El Newton de la nutrición


Quiero hablarte hoy de un hombre que considero fue un avanzado en su época y que se dedicó a estudiar sobre nutrición. Dedicó su vida a este tema, a observar cómo estaban de sanas las personas de distintas culturas del mundo, culturas tradicionales con alimentaciones tradicionales. Es un hombre al que descubrí al poco tiempo de empezar a interesarme por estos temas de nutrición y que para mi siempre ha sido una inspiración. He aprendido mucho leyendo sobre sus ideas y sobre personas que después las han desarrollado e investigado. Estoy hablando del Dr. Weston Price, un dentista de Cleveland, Estados Unidos. Le llaman el moderno Isaac Newton de la nutrición.

[youtube id=”kaeNdt4PWxU” align=”center” mode=”lazyload” autoplay=”no”]

En un momento dado dejó su práctica clínica como dentista y se dedicó a recorrer mundo, durante 10 años, observando y estudiando la alimentación de las personas de las distintas culturas tradicionales, culturas a las que todavía no había llegado la civilización y que no estaban “contaminadas”, culturas que seguían utilizando -siguiendo dietas tradicionales-, formas de alimentación tradicionales. Se dedicó a observar cómo estaban estas personas de sanas; sobre todo, cómo era el estado de salud de su boca, de su dentadura y también otros factores. Observó si estas personas tenían problemas de caries dentales, si tenían los dientes apiñados, amontonados, si les faltaban piezas dentales, si tenían una apariencias atractiva o si tenían alguna señal de enfermedad. Con todo esto llegó a una serie de conclusiones.

Estudió a grupos aislados, a personas de culturas aisladas, que tenían unas dietas particulares. En sus viajes observó cómo se alimentaban grupos humanos muy diferentes, personas que vivían en pueblos aislados de Suiza, comunidades galas, personas de las Hébridas, los esquimales, los indios americanos, los melanesios y polinesios, personas que vivían en las islas de los mares del sur, tribus africanas, aborígenes australianos, neozelandeses, maoríes, indios sudamericanos… y resulta que en casi todas aquellas culturas tradicionales las personas tenían las dentaduras perfectas, los dientes perfectamente alineados, libres de caries dentales, libres de apiñamientos en los dientes, tenían cuerpos sanos y fuertes, estaban atléticos, eran muy resistentes a las enfermedades y apenas había enfermedades. Desde luego, no había enfermedades crónicas como las que sufrimos en nuestra cultura actual y, aunque todas estas culturas tenían alimentaciones muy variadas y muy diferentes adaptadas a lo que el entorno proveía a cada cultura, todos ellos estaban sanos, eran longevos y tenían una salud óptima.

A pesar de esta variedad en la nutrición había una serie de características en común. Todos se alimentaban de productos de origen animal de algún tipo. Unos comían más vegetales, otros menos, pero en todas las culturas se comía algún tipo de alimento de origen animal siempre.

huevos_bacon

Otra característica era que comían dietas muy ricas en grasas saturadas, grasas que en la cultura occidental nos han dicho durante los últimos años, que son malas. Pues todas las culturas tradicionales siempre han comido muchas grasas saturadas. Eso no significa solamente grasas animales. El aceite de coco es una de las grasas más saturadas que hay y es una fuente de grasa en muchas culturas tradicionales. Lo que está claro es que ninguna cultura seguía una alimentación baja en grasa.

En ninguna cultura se comían alimentos refinados, se comían los alimentos en su estado natural, de la forma que la naturaleza los provee. Quizá lo podrían cocinar, todas las culturas han comido alimentos cocinados, pero ninguna de ellas refinaba los alimentos como los refinamos en nuestra cultura actual. En todas esas culturas se comía una gran cantidad de alimentos crudos y resulta que cuando esas personas de esas culturas se trasladaban a vivir a zonas más “civilizadas”, resulta que al adaptar su dieta a la dieta civilizada, a la dieta occidental, empezaban a sufrir las enfermedades crónicas que sufrimos en nuestra cultura occidental en este momento.

¿Cuál es mi conclusión?

Pues que necesitamos comer alimentos de origen animal, sí o sí. Debemos ingerir suficiente aporte de grasas saturadas y no debemos de comer alimentos refinados. Debemos comer preferiblemente los alimentos crudos, cuando sea posible.


Si te ha gustado este post dale a ‘me gusta’, COMPARTE y coméntame tus opiniones.


[spacer height=”10px”]Todo lo aprendido lo enseñamos y lo practicamos en la SEMANA de Nutrición, Salud y Belleza con el Método Santos®. Si quieres saber en qué consiste, y dónde y cuándo se celebra la próximo, pincha AQUÍ.



1 2