Superalimento número uno: el huevo


Superalimento: el huevo

(El texto es transcripción del vídeo que encuentras más abajo)

¿Cuál es uno de los superalimentos más completos que hay? ¿Un alimento que consigue que un ser unicelular llegue a convertirse en un animalito con prácticamente todas sus capacidades desarrolladas? ¿Un superalimento que es muy fácil de conservar y fácil de transportar? ¿Un superalimento que está encapsulado de forma natural en una dosis bastante adecuada?

Eso es… estamos hablando de los HUEVOS.

El huevo es uno de los alimentos más completos que hay. Contiene nutrientes esenciales para la vida y además en las proporciones adecuadas. Contiene todos los aminoácidos esenciales para que un ser se desarrolle: contiene colágeno, ácido hialurónico, calcio. Contiene todos los nutrientes que un ser necesita para desarrollarse durante un montón de días. Contiene una gran cantidad de azufre. Es uno de los alimentos que más azufre contiene. Tiene una ratio de zinc y cobre casi perfecta. En otro post hablo de la importancia del zinc y el cobre (www.matildesantosleal.com/fatiga-cronica). El huevo es el alimento que mejor equilibrado está en cuanto a esa ratio de zinc y cobre. Contiene todas las vitaminas y minerales que necesitamos: vitaminas A, Bs, C, E, K2, D, coenzima Q10, azufre, omega 3, colesterol, hierro, zinc. Un montón de vitaminas y minerales necesarios para la vida.

¿Cuántos huevos debemos comer al día? Los que el cuerpo nos pida, todos los que te apetezca. Cuando hayas comido suficiente el cuerpo te dirá que ya no más. Si te apetece, es que el cuerpo necesita los nutrientes que contienen los huevos. Es difícil pasarse de cantidad de huevos porque el cuerpo llega un momento en que los rechaza porque ya no necesita esos nutrientes.

¿Qué tipo de huevos debemos de comer? Huevos de gallinitas que hayan estado pastando por el campo, no de gallinas alimentadas a base de cereales o de soja, porque las gallinas tienen que comer otras cosas además de cereales. Además, muchas veces, cuando les alimentan de soja y cereales son transgénicos. Siempre huevos de gallinitas que picoteen en el campo y que coman gusanitos y bichitos también. Porque esos bichitos y esos gusanitos son los que les van a aportar la cantidad de omega 3 necesaria.

No debemos de comer huevos en los que en la caja pone omega 3, porque ese omega 3 muchas veces está oxidado. Se les da a las gallinas alimentos para que aumente la cantidad de omega 3, pero es un omega 3 muchas veces oxidado, que no es nada beneficioso.

Nunca debemos comer huevo líquido o huevina, porque la huevina primero, se hace con los huevos que se rompen y que no se pueden vender y además, para evitar que haya problemas con esos huevos rotos, los pasteurizan y con la pasteurización se eliminan muchos nutrientes – enzimas, vitaminas -. Así que nunca huevos líquidos, siempre huevos enteros.

Lo ideal es que sean huevos ecológicos o huevos de la vecina que los tiene picoteando en el campo.

Y la mejor manera de comer los huevos es que tengan la yema cruda, si es el huevo entero crudo, también perfecto, pero sobre todo la yema cruda. No pasa nada, no hay peligro de que el huevo este malo. Cuando un huevo está malo se nota, se ve por el aspecto y además, se nota por el olor. Así que antes de comerte un huevo, cuando lo casques, lo pones en un vaso y lo hueles; que huele a huevo normal, está bien, está bueno. Que huele mal, lo tiras y no te lo comes. De esa manera te aseguras de que los huevos que estás comiendo están sanos y puedes comerlos crudos si quieres.

Yo me preparo un batido, una especie de ponche, con leche y con huevos crudos.

¿Por qué conviene que la yema esté cruda? Porque la yema es en gran parte grasa y colesterol y se oxida muy fácilmente, es una grasa muy buena, muy sana, excelente para la salud, pero se oxida con mucha facilidad. Al cocinarlo se oxida y deja de ser tan bueno. Así que mejor con la yema cruda.


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Vitamina D: elemento esencial para la salud


Vitamina D: elemento esencial para la salud

La vitamina D es unos de los elementos más esenciales para tener buena salud.

Se conoce como vitamina y, sin embargo, es una pro-hormona esteroidea. Nuestro organismo la genera a partir del colesterol que está presente y necesitamos los rayos ultravioleta B del sol para poder producirla. También podemos obtenerla a través de la alimentación, de algunos alimentos, pero en cantidades mínimas.

Otro elemento esencial para poder producirla del mejor tipo, es el azufre. La vitamina D que producimos en principio es liposoluble, pero cuando hay azufre presente en nuestro organismo en buena cantidad y proporción, lo que producimos es sulfato de vitamina D3. En ese caso, se convierte en hidrosoluble, con lo cual se transporta mucho más fácilmente a través del organismo. Por lo tanto, necesitamos tener también un buen aporte de azufre en nuestro organismo para poder producir ese tipo de vitamina D más biodisponible para nosotros.

¿Y por qué es tan importante la vitamina D?

Porque la deficiencia de vitamina D afecta a muchos aspectos de nuestra salud.

La deficiencia produce:

  • problemas en los huesos, dolor de huesos,
  • problemas para digerir las grasas,
  • el sobrepeso en alguno de los casos tiene que ver la la deficiencia de la vitamina D,
  • favorece la depresión, el decaimiento, especialmente la depresión estacional que ocurre en los meses de invierno, cuando hay menos luz
  • cuando tenemos más de 50 años producimos menos cantidad de vitamina D y debemos aportar más o tener más presente la necesidad de vitamina D, porque la producimos en menor cantidad.

Un síntoma que nos avisa de deficiencia de vitamina D es que sude la cabeza.

La deficiencia de la vitamina D conlleva problemas como:

  • el autismo,
  • la tuberculosis,
  • la osteoporosis,
  • la presión arterial elevada,
  • distintos tipos de cáncer, como ya lo hemos comentado en otro post.

Influye potentemente en la epigenética, en más de 2000 de nuestros genes. Esto hace que determinadas enfermedades asociadas a los genes se manifiesten o no.

Un aporte suficiente de Vitamina D:

  • mejora el sistema inmunitario,
  • reduce el riesgo de muchos cánceres, hasta en un 67%,
  • ayuda a combatir la gripe, los catarros, la neumonía, la tuberculosis,
  • participa en la absorción del calcio: si no tenemos suficiente aporte de Vitamina D, el calcio que absorbemos de la dieta llega a un 10 o 15 %; en cambio, cuando hay un aporte suficiente de Vitamina D absorbemos hasta un 80% del calcio de la dieta.

Es importantísimo un aporte de Vitamina D para las mujeres embarazadas, pues su ausencia puede producir problemas en el bebé.

La Vitamina D:

  • es un potente antibiótico,
  • aumenta los péptidos antimicrobianos,
  • es muy necesaria en caso de septicemia,
  • afecta en las pandemias de gripe,
  • a los problemas de corazón cuando hay deficiencia,
  • mejora y favorece la curación como hemos dicho de la tuberculosis,
  • también del lupus,
  • de la psoriasis,
  • mejora la respuesta a la inflamación,
  • al eczema,
  • al insomnio,
  • a la pérdida de audición,
  • a los dolores musculares,
  • a problemas periodontales,
  • al rendimiento deportivo y atlético,
  • a la degeneración macular relacionada con la edad,
  • a la miopía,
  • a la fertilidad,
  • al asma,
  • a la fibrosis quística,
  • a las migrañas,
  • a la depresión,
  • al alzhéimer,
  • a la esquizofrenia,  
  • a la obesidad y
  • en todos los problemas relacionado con la edad.

Cuando se tiene gripe, si se ingieren 200 unidades de Vitamina D por kilo de peso al día, durante 3 días, disminuye enormemente la severidad y la duración de la gripe.

Eso sí, atención con ingerir Vitamina D en forma de suplemento, ya que tiene sus riesgos.

La mejor manera de tener buenos niveles de Vitamina D es a través del sol, del colesterol y, si hay suficiente azufre presente, mucho mejor.

Para poder producir Vitamina D a partir del sol es fundamental exponer una buena parte de la piel al sol durante unos 40 minutos, sin llegar a quemarse y sin echarse protector solar en la piel. La mayoría de los protectores solares disminuyen la producción de Vitamina D y no protegen de los Rayos UVA, que son los que favorecen los cánceres de piel y los problemas relacionados con la exposición excesiva al sol. La mayoría de los protectores solares impiden la producción de Vitamina D por parte de nuestra piel hasta en un 99%. Eso sí, es importante la exposición al sol moderada y adecuada, sin llegar a quemarse. Cuando empieza a picar la piel debemos de retirarnos del sol y no poner crema protectora en la piel.

Otra forma de aportar Vitamina D es a través de ciertos alimentos, por ejemplo el aceite de hígado de bacalao, los huevos, las carnes y el hígado, en general, de cualquier animal.

Otra forma es a partir de suplementos de Vitamina D. En este caso es muy importante tener en cuenta una serie de factores, pues el exceso de Vitamina D en el organismo es perjudicial. Hay que tener cuidado.

Se debe ingerir Vitamina D3, no Vitamina D2, que es lo habitual. Los alimentos que tienen Vitamina D añadida, normalmente llevan D2 y es importante evitarlo. Cuando ingerimos D2 impedimos la conversión a hormonas que son fundamentales para nosotros y, además, se desactivan los receptores de vitamina D, con lo que dejamos de absorber la Vitamina D3 que producimos en la piel a partir del sol.

Es importante monitorizar los niveles de Vitamina D cuando se ingiere a partir de suplementos. Cuando producimos Vitamina D a partir del sol, permanece en nuestro organismo entre 4 y 6 semanas. Sin embargo, cuando la ingerimos oralmente, puede quedarse en el organismo entre 4 y 6 meses y, si hay un exceso, puede conllevar consecuencias importantes.

En definitiva, es muy importante tomar el sol con la piel libre de protector solar y en las horas principales del día, en las horas de mayor radiación solar del día, durante un tiempo prudencial, al menos 40 minutos.

Mira los otros post en los que hablo sobre este tema: ¿Qué relación hay entre el cáncer y el sol? www.matildesantosleal.com/el-cancer-y-el-sol


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¿ Alimentos cocinados o crudos ?


¿ Alimentos cocinados o crudos ?

Los seres humanos consumimos cada vez más alimentos procesados. ¿Quizás pensamos que podemos superar a la naturaleza fabricando alimentos mejores y más nutritivos que los que la naturaleza nos provee?

Hay quien dice que cocinar los alimentos es bueno porque de ese modo los ingerimos ya predigeridos. Que no se pierde apenas valor nutricional al cocinarlos y que cocinarlos hace que sean menos peligrosos, porque evitamos ingerir organismos perjudiciales.

Otros creen que cocinar con microondas o en sartén es lo mismo en cuanto al valor nutricional de los alimentos.

También hay quien asevera que el cocinado es tan importante que contribuyó a la evolución de nuestra especie y a nuestra supervivencia en el planeta tierra.

¿Qué valor tuvo para el ser humano poder cocinar los alimentos?

Podría tener que ver con dos cuestiones:

1-  Evitar ciertas enfermedades que se producen al ingerir alimentos crudos, portadores de parásitos.

En el pasado esto habrá favorecido que los seres humanos se mantuvieran mas sanos. Como contrapartida, probablemente no estaban ingiriendo todos los nutrientes que los alimentos podrían aportar, como por ejemplo las enzimas.

2. Otro valor evolutivo que pudo tener cocinar los alimentos, fué el poder digerir alimentos que nuestro aparato digestivo no está diseñado para digerir, y que una vez cocinados aparentemente los podemos digerir.

Esto es lo que ocurre con los cereales y las legumbres. En épocas de escasez de proteínas y de grasas animales, los cereales y las legumbres podrían haber salvado la vida de tribus enteras. Eso no significa que los cereales y las legumbres sean un buen alimento para los humanos. Sin embargo, no habiendo otras alternativas podría ser una opción temporal aceptable. Si no se cocinaran, sería imposible que pudieramos digerir estos alimentos crudos. Si tratamos de comer un plato de arroz, de trigo o de alubias crudas, probablemente acabaríamos en el hospital.

Los alimentos contienen una gran cantidad de nutrientes que se deterioran muy fácilmente con las altas temperaturas. Entre ellos las enzimas, que son sustancias necesarias para llevar a cabo reacciones químicas en el organismo. Ejercen numerosas funciones, algunas de las más esenciales son:

  • Regular procesos y funciones bioquímicas.
  • Ayudar en la contracción muscular y por lo tanto en la realización de movimientos corporales.
  • Son fundamentales para la respiración celular.
  • Ayudan a digerir los alimentos, degradando las moléciulas de los alimentos que ingerimos.
  • Producen reacciones en cadena necesarias para la salud y para al vida.

Son tan fundamentales que el mal funcionameinto de alguna de ellas puede provocar problemas muy graves e incluso letales.

Aquí mostramos un vídeo en el que se aprecia cómo las enzimas se deterioran al cocinar. En este caso se trata de la catalasa, que es una de los miles de enzimas que contienen los alimentos crudos, y que cumplen funciones esenciales en la digestión y en otros procesos biológicos fundamentales.

Lo que vemos en este vídeo es la cantidad de catalasa que contiene cada trozo de hígado. Cuantas más burbujas, más catalasa. Lo que hace la catalasa es separar la molécula del agua oxigenada en oxígeno y agua. El agua oxigenada, que se produce debido a ciertos procesos celulares, es muy tóxica, y al descomponerla, la catalasa impide que nos intoxique. En éste vídeo podemos apreciar cómo, dependiendo de la forma y el tiempo de cocinado, se pierde más o menos catalasa. La catalasa, entre otras cosas, contribuye a evitar las canas.

Hay múltiples muestras del valor nutricional de los alimentos crudos. Aquí expongo alguna de ellas:

  • Hay pueblos tradicionales, como los Massai, que son muy longevos, robustos y sanos, y que se han alimentado tradicionalmente de alimentos crudos de origen animal.
  • La mujer más longeva del mundo, a sus 117 años, sigue ingiriendo todos los días 2 huevos crudos. Hasta hace poco consumía 3 cada día desde su adolescencia. ¡Mucho colesterol y sana y longeva!
  • Un libro titulado “Pottenger´s cats” de Francis Marion Pottenger, en el que se relatan los experimentos del Dr. Pottneger con gatos. Este médico comparó lo que ocurría cuando alimentaba a los gatos con alimentos crudos y cuando lo hacía con alimentos cocinados. Los gatos alimentados con alimentos cocinados se iban deteriorando, adquiriendo enfermedades degenerativas y volviendose cada vez más vagos y débiles, generación tras generación. Al final de la segunda generación habían desarrollado enfermedades degenerativas y empezaban a perder coordinación. En la tercera generación desarrollaban enfermedades degenerativas muy pronto. Muchos de ellos nacían ciegos y debiles y vivían mucho menos tiempo. Gran número de ellos ya no podían reproducirse. Contraían muchos parásitos, aumentaban las enfermedades de la piel y un 90 % de los gatos sufrían alergias, cuando entre los gatos normales solo el 5% las sufrían. Los gatos de la tercera generación no sobrevivían más de seis meses y sufrían de la mayoría de las enfermedades degenerativas que sufrimos hoy en día los humanos. Nunca pasaban de la cuarta generación. Posteriormente se descubrió que esto era debido a que el aminoácido taurina, que es esencial para los gatos, se destruye con el calor. En la actualidad, a la comida de gatos se le añade este amínoácido.

Y yo me pregunto ¿no será que la enorme cantidad de enfermedades degenerativas que proliferan en nuestro mundo occidental podría tener que ver, entre otras cosas, con alguna sustancia esencial para los humanos que se destruye con el cocinado y con los procesos industriales que realizamos a los alimentos?

Considero que, por muchos avances tecnológicos que consigamos, nunca podremos superar a la naturaleza. La naturaleza nos ofrece los mejores alimentos, en la forma óptima para poder pregresar y mantenernos sanos.

¡Los alimentos crudos, siempre superarán a los cocinados y procesados!


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GRASAS… ¿sí o no?


 

Te voy hablar de nuevo del Dr. Weston Price. Como ya he comentado en otro post, fue un odontólogo estadounidense, que se dedicó durante 10 años a viajar examinando la alimentación de las distintas culturas tradicionales del mundo y el estado de salud de esas personas. Y observó que en aquellas culturas en las que las personas eran más sanas, tenían…

  • mejores dentaduras,
  • los dientes mejor colocados,
  • no había caries dentales,
  • las personas eran más longevas y más atléticas,
  • tenían más fortaleza física.

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Weston Price observó que en esas culturas donde la gente era más sana y más longeva, entre el 50 y el 80 por ciento de las calorías de la dieta procedían de grasas, sobre todo, grasas de origen animal o  de aceite de coco cuando no había tanta disponibilidad de grasa animal. Llegó incluso a curar caries dentales, sobre todo en niños y en adolescentes, dándoles aceite de hígado de bacalao y mantequilla clarificada. Según él, el hígado de bacalao aporta vitaminas A y D, y la mantequilla clarificada aporta lo que él llamó el factor X, que luego se ha identificado como la vitamina K2 que como sabemos, es muy escasa en el mundo vegetal. Llegó a la conclusión que este factor X, esta vitamina K2, es esencial para tener buena salud, sobre todo buena salud bucal, que implica buena salud en todo el organismo. Esta vitamina K2 se encuentra mayoritariamente en las grasas de origen animal.

Por lo tanto, para mantenernos sanos, necesitamos un buen aporte de grasas buenas. Y no todas las grasas son buenas. Calificó de grasas buenas no precisamente aquellas que nos han estado diciendo en los últimos años que lo son. Nos han tratado de convencer de que las grasas buenas son los aceites vegetales. Y no es así. Las grasas buenas son las grasas de origen animal: la mantequilla, el tocino, la manteca de distintos animales. Es importante, además, acompañarla de los nutrientes de los que de forma natural van acompañadas: las proteínas y gelatinas de las carnes.

Y esas grasas saturadas son las únicas que deberíamos utilizar para cocinar, porque los aceites vegetales, salvo el aceite de coco, se deterioran mucho con las altas temperaturas y se vuelven muy tóxicas para el organismo. Así que nunca deberíamos de cocinar con aceites vegetales, salvo el aceite de coco.

Y es importante esta distinción, porque los aceites vegetales son muy ricos en un ácido graso, un tipo de grasa que es el Omega-6. Se ha comprobado que es pro-inflamatorio. Cuando hay exceso de Omega-6 se inflama el organismo.

En cambio el Omega-3, que está presente sobre todo en las grasas de origen animal, es anti-inflamatorio. Nuestros antepasados ingerían una proporción de Omega-3 y Omega-6 muy diferente a la que ingerimos hoy en día. Se acercaba mucho a una ratio de 1 a 1. Hoy en día estamos ingiriendo de 1 a 25 o 30  (1 de Omega-3 y 25 o 30 de Omega-6), y esto nos está llevando a tener todo ese tipo de enfermedades que conllevan inflamación.

Y tiene lógica, porque todos nuestros órganos esenciales tienen una composición elevadísima de grasas, pero además de grasas saturadas, parecidas a las que comemos, a las que ingerimos de los animales. La piel, el hígado, los riñones, los pulmones, el cerebro, tienen una composición elevadísima de grasa. Por lo tanto, es importantísimo, es esencial que haya un aporte de grasa buenas, para que todos esos órganos funcionen perfectamente y estén en perfecto estado.

Así que… ¡a comer muchas grasas de origen animal!, las que acompañan a las carnes que comemos. Nunca las deberíamos apartar. Y a disminuir las grasas de origen vegetal.

Mi recomendación sería utilizar como grasa vegetal, únicamente, el aceite de oliva para aliñar las ensaladas, nunca para cocinar, y en cantidad moderada. Y el aceite de coco podría ser para cocinar, aunque lo más recomendable sería cocinar con mantequilla ya sea clarificada o no, o manteca de cerdo o cualquier grasa de origen animal.


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¿Existe la comida basura?


Desde mi punto de vista NO, porque o es comida o es basura.
Hay cosas que huelen bien, saben bien, tienen buen aspecto, sin embargo, realmente son basura, no son comida.[spacer height=”20px”]

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¿Qué deberíamos considerar comida?

Desde mi punto de vista a todo aquello que nuestros antepasados, pero nuestros antepasados del paleolítico, nuestros antepasados de hace 30.000, 40.000, 50.000 años, 1 millón de años, podrían reconocer como comida. Considero que si nuestros antepasados remotos no lo reconocieran como comida, no deberíamos de ingerirlo. Y esto implica todos los alimentos que tienen algún tipo de procesado. Si un alimento necesita ser procesado para que lo podamos ingerir es porque probablemente no estamos diseñados para poder ingerirlo y poder utilizarlo adecuadamente.

Nuestro aparato digestivo es igual al de nuestros antepasados de hace un millón y dos millones de años. Está diseñado para transformar y utilizar los nutrientes de los alimentos que en aquella época ingerían. Las adaptaciones, los cambios adaptativos necesitan muchos miles de años para poder llevarse a cabo. Nuestro sistema digestivo y todo nuestro organismo está adaptado a ingerir los alimentos que ingerían aquellos antepasados tan remotos.

Nuestro organismo no está suficientemente adaptado a procesar y utilizar los alimentos que ingerimos desde hace 25, 50, 100 años e incluso 1.000 años o 10.000 años. Para que se produzca un cambio adaptativo que permita que utilicemos adecuadamente los alimentos, necesitamos unos 70.000 años. Entonces, tenemos que pensar cuáles son esos alimentos que ingerían nuestros antepasados hace más de 70.000 años. Y los que ingerían son los que la naturaleza nos proveía: los animales que podíamos cazar, los huevos, las raíces, los tubérculos, las hojas de ciertas plantas, las frutas. Esos sí son alimentos que nuestros antepasados probablemente ingerían, pero no alimentos procesados como los que comemos actualmente en nuestra época civilizada.

Tiene buen aspecto, pero... ¿qué contiene?

Tiene buen aspecto, pero… ¿qué contiene?

Así que la comida basura ni siquiera es comida, son sustancias que nuestro organismo y nuestro aparato digestivo no reconoce como comida y que probablemente no nos aportan ningún nutriente o mínima cantidad de nutrientes y sí nos aportan muchas toxinas y muchas sustancias que el aparato digestivo no puede procesar y que nuestro organismo no puede aprovechar.

 


 

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