GRASAS… ¿sí o no?


 

Te voy hablar de nuevo del Dr. Weston Price. Como ya he comentado en otro post, fue un odontólogo estadounidense, que se dedicó durante 10 años a viajar examinando la alimentación de las distintas culturas tradicionales del mundo y el estado de salud de esas personas. Y observó que en aquellas culturas en las que las personas eran más sanas, tenían…

  • mejores dentaduras,
  • los dientes mejor colocados,
  • no había caries dentales,
  • las personas eran más longevas y más atléticas,
  • tenían más fortaleza física.

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Weston Price observó que en esas culturas donde la gente era más sana y más longeva, entre el 50 y el 80 por ciento de las calorías de la dieta procedían de grasas, sobre todo, grasas de origen animal o  de aceite de coco cuando no había tanta disponibilidad de grasa animal. Llegó incluso a curar caries dentales, sobre todo en niños y en adolescentes, dándoles aceite de hígado de bacalao y mantequilla clarificada. Según él, el hígado de bacalao aporta vitaminas A y D, y la mantequilla clarificada aporta lo que él llamó el factor X, que luego se ha identificado como la vitamina K2 que como sabemos, es muy escasa en el mundo vegetal. Llegó a la conclusión que este factor X, esta vitamina K2, es esencial para tener buena salud, sobre todo buena salud bucal, que implica buena salud en todo el organismo. Esta vitamina K2 se encuentra mayoritariamente en las grasas de origen animal.

Por lo tanto, para mantenernos sanos, necesitamos un buen aporte de grasas buenas. Y no todas las grasas son buenas. Calificó de grasas buenas no precisamente aquellas que nos han estado diciendo en los últimos años que lo son. Nos han tratado de convencer de que las grasas buenas son los aceites vegetales. Y no es así. Las grasas buenas son las grasas de origen animal: la mantequilla, el tocino, la manteca de distintos animales. Es importante, además, acompañarla de los nutrientes de los que de forma natural van acompañadas: las proteínas y gelatinas de las carnes.

Y esas grasas saturadas son las únicas que deberíamos utilizar para cocinar, porque los aceites vegetales, salvo el aceite de coco, se deterioran mucho con las altas temperaturas y se vuelven muy tóxicas para el organismo. Así que nunca deberíamos de cocinar con aceites vegetales, salvo el aceite de coco.

Y es importante esta distinción, porque los aceites vegetales son muy ricos en un ácido graso, un tipo de grasa que es el Omega-6. Se ha comprobado que es pro-inflamatorio. Cuando hay exceso de Omega-6 se inflama el organismo.

En cambio el Omega-3, que está presente sobre todo en las grasas de origen animal, es anti-inflamatorio. Nuestros antepasados ingerían una proporción de Omega-3 y Omega-6 muy diferente a la que ingerimos hoy en día. Se acercaba mucho a una ratio de 1 a 1. Hoy en día estamos ingiriendo de 1 a 25 o 30  (1 de Omega-3 y 25 o 30 de Omega-6), y esto nos está llevando a tener todo ese tipo de enfermedades que conllevan inflamación.

Y tiene lógica, porque todos nuestros órganos esenciales tienen una composición elevadísima de grasas, pero además de grasas saturadas, parecidas a las que comemos, a las que ingerimos de los animales. La piel, el hígado, los riñones, los pulmones, el cerebro, tienen una composición elevadísima de grasa. Por lo tanto, es importantísimo, es esencial que haya un aporte de grasa buenas, para que todos esos órganos funcionen perfectamente y estén en perfecto estado.

Así que… ¡a comer muchas grasas de origen animal!, las que acompañan a las carnes que comemos. Nunca las deberíamos apartar. Y a disminuir las grasas de origen vegetal.

Mi recomendación sería utilizar como grasa vegetal, únicamente, el aceite de oliva para aliñar las ensaladas, nunca para cocinar, y en cantidad moderada. Y el aceite de coco podría ser para cocinar, aunque lo más recomendable sería cocinar con mantequilla ya sea clarificada o no, o manteca de cerdo o cualquier grasa de origen animal.


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Palabras que envenenan / palabras que sanan


¿Eres consciente de cuán importantes son las palabras?

Las usamos al pensar, se las decimos a otros, las oímos… Se convierten en sugestiones cuando las escuchamos de los demás y en autosugestiones cuando nos las decimos a nosotros mismos.

1- Aléjate de aquellos que te transmiten mensajes negativos

¿En alguna ocasión cuando eras niño alguien te dijo -seguramente con intención cariñosa-, algo que te marcó negativamente durante muchos años? Quizás una tía, un abuelo, mamá…, te decía con su mejor intención «hola, mi gordito» u «hola, mi feita». Y tal vez eso hizo que a partir de entonces empezaras a vestir de manera diferente para esconder tu barriguita o a llevar el pelo de otra forma para esconder tu cara.

Ese tipo de comentarios «cariñosos» pueden ser muy venenosos para una persona,  pueden favorecer que aparezcan complejos y que la persona se sienta mal consigo misma durante muchos años o incluso durante toda su vida.

¿En alguna ocasión, cuando dejaste de fumar o empezaste una dieta, una persona cercana a ti en quien confiabas y en quien te apoyabas te dijo «¡a ver cuánto duras esta vez, seguro que en una semana estás fumando de nuevo!» o «¡seguro que en una semana estás comiendo lo que no debes!»?

Las palabras nos pueden sanar o envenenar. Nos pueden empoderar o hundir. La palabra es muy poderosa, es el vehículo que nos lleva a poder o a no poder. A creer en nosotros mismos o a dudar de nosotros mismos. A sentirnos bien o mal con nosotros y con el mundo. Y esto ocurre tanto con las palabras que nos dicen los demás, como con las que nos decimos.

Y es especialmente importante que las personas de referencia (en quien más confiamos y que tenemos más cerca, que nos quieren y a quienes queremos, y aquellas en una posición de autoridad frente a nosotros), nos digan mensajes expansivos. Porque lo que oímos de esas personas cala más hondo que lo que nos dice cualquier persona que no conocemos de nada.

2- Expresa lo que SI quieres

Para mantener nuestra salud mental y para tener la vida que deseamos, los mensajes que recibimos y los que nos damos a nosotros mismos han de ser expansivos, en lugar de limitantes. Y para eso es necesario utilizar las palabras adecuadas que expresen lo que SI queremos en nuestra vida, no lo que NO queremos. Estamos acostumbrados a pensar en todo aquello que no queremos y lo tenemos muy claro. ¿Tenemos igual de claro lo que sí queremos? Porque en eso es en lo que es importante centrar nuestra atención. Todo aquello en lo que centramos nuestra mente es lo que atraemos a nuestra vida. Y hay quien pregunta «¿y por qué engordo?, si yo siempre estoy diciéndome a mi misma que no quiero engordar». Porque nuestra mente subconsciente es muy obediente y muy literal, y la palabra NO no la registra. Si yo ahora te digo «no pienses en un pato rosa» ¿qué ocurre?, que el pato rosa aparece por tu mente, ¿verdad?

Si yo me digo a mi misma «no quiero sufrir más», ¿sabrá mi mente qué es lo que quiero en lugar de sufrir? Probablemente no. Tendré que decirle lo que sí quiero en lugar de eso.

Imagínate que te subes en un taxi, por ejemplo en Madrid, y le dices al taxista «no me lleve a la Puerta del Sol». Diciéndole esto ¿crees que te llevará a donde tú quieres ir? No. ¿Y por qué entonces nos decimos a nosotros mismos y a las personas que nos rodean todo aquello que no queremos? «No quiero fumar más», «no quiero que me grites», «no quiero comer tanto», «no quiero que me hieran», «no quiero tener miedo a volar» … Si únicamente cambiáramos esto, el mundo sería un lugar mucho más feliz. Empecemos por nosotros mismos. ¿Verdad que es mucho más positivo decirte «decido estar sano y respirar aire puro en todo momento», «te pido que me hables con dulzura y con cariño», «me comprometo a comer poca cantidad», «te agradezco que me trates amorosamente», «elijo sentirme segura volando»…

Si aún con todos esos «programas» subconscientes que llevas almacenados en tu mente  y que proceden de los mensajes que has recibido a lo largo de tu vida y de las experiencias que has vivido, has podido llevar una vida medianamente satisfactoria, ¡imagínate la vida tan maravillosa que podrías tener si aprendes a reprogramar tu mente con un método sencillo, rápido y tremendamente efectivo como es PSYCH-K! Tan rápido como que un cambio de creencia sólo necesita de media entre 2 y 5 minutos.

Con PSYCH-K y con HIPNOSIS puedes predecir tu futuro, porque puedes diseñarlo a tu gusto y …

¡PERMITIRTE BRILLAR!

(Artículo de Matilde Santos Leal publicado en Universo Holístico en Noviembre de 2013)


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¿Qué relación hay entre el cáncer y el sol?


¿Cómo puede ser que el sol sea el culpable del cáncer de piel, del melanoma, si resulta que en los últimos 100 años ha disminuido muchísimo la exposición al sol y, sin embargo, ha aumentado el cáncer de piel?

Desde el año 1972 nos protegemos del sol 18 veces más y, sin embargo, hay 3 veces más melanoma de lo que había entonces.

¿Cómo puede ser?

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Las causas del cáncer, según nos dicen los expertos, tienen que ver con el aumento de radicales libres en nuestro organismo. Esto ocurre debido a varios factores, entre ellos:

  • el aumento del consumo de las grasas trans,
  • el aumento del consumo de aceites con abundante aporte de grasas omega 6 y
  • la disminución del consumo de grasas que contienen omega 3.
  • La disminución del consumo de antioxidantes. Muchos de ellos se deterioran al procesar los alimentos y, como hoy en día los procesamos mucho, los antioxidantes están deteriorados e incluso no existen en muchos alimentos.

En relación con el sol, lo que produce radicales libres es la exposición a los rayos UVA, ultravioleta A. Estos rayos NO los bloquean los cristales de las ventanas de los edificios ni de los coches. Tampoco los bloquean los protectores solares en la medida que deberían. Sin embargo, tanto los cristales de las ventanas de los edificios y de los coches, como los protectores solares SÍ bloquean los rayos ultravioleta B, que son los realmente beneficiosos para nosotros los seres humanos, y para todos los animales porque son los que favorecen la producción de vitamina D.

Los protectores solares realmente NO nos protegen del sol, porque no nos protegen de los rayos que son realmente perjudiciales. Lo que hace que se produzca cáncer en la piel es la quemadura producida por el sol; no una exposición prudente y moderada al sol, sino el exceso de sol, el quemarnos con el sol. Una exposición al sol óptima disminuye el riesgo de melanoma hasta un 15%,  porque estamos produciendo vitamina D que nos protege del melanoma y de muchos otros tipos de cáncer.

Por cada muerte por exceso de rayos ultravioletas hay más de 200 muertes por deficiencia de exposición a los rayos ultravioletas, por deficiencia de producción de vitamina D a partir del sol.

Hay muchos tipos de cáncer que se podrían prevenir con unos niveles adecuados de vitamina D en el organismo.

En general, todos los cánceres -entre un 39 y un 75%-, se podrían prevenir con unos niveles adecuados óptimos de vitamina D. Por ejemplo, el linfoma no hodgkin se podría prevenir entre un 25 y 30%. Entre un 50 y 67% de los cánceres renales. Entre un 50 y 55% el de colon. Todos ellos se podrían prevenir con los niveles adecuados de vitamina D: el cáncer de mama, de próstata, de pulmón, incluso el melanoma -como ya hemos dicho-, en un 15%.

Se ha observado que en muchos países la incidencia de cáncer es mayor cuanto más lejos se está del ecuador. Por ejemplo, en Estados Unidos hay muchísima mayor incidencia de cáncer en el norte que en el sur.

 

Así que no tengas miedo de exponerte al sol; de lo que tienes que tener miedo es de quemarte. Y es importante exponerse al sol SIN protector solar, porque si estamos pringados, untados con protectores solares, no producimos vitamina D. Si te expones al sol de forma adecuada y el tiempo adecuado, óptimo, estarás produciendo vitamina D y además te estarás protegiendo de ciertos cánceres.

Si te quemas, entonces sí hay peligro. Lo que tienes que hacer es evitar a toda costa quemarte, pero no a través de protectores solares, sino estando bajo el sol el tiempo adecuado hasta que empieces a sentir que te pica la piel y, en ese momento o te tapas con alguna ropa o te proteges con una sombrilla o poniéndote a la sombra.


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¿TE GUSTARÍA ESTAR EN FORMA Y NO LO CONSIGUES? 8 CLAVES PARA QUE TE SEA FACIL


Tomaste la decisión firme de hacer ejercicio 2 o 3 días a la semana durante 1/2 hora y no lo hiciste más que unos días.

Te apuntaste a un gimnasio, fuiste durante el primer mes y después lo dejaste porque no tenías tiempo, porque había cosas más importantes que hacer.

Te apuntaste a clases de zumba con amigas para comprometerte a mover tu cuerpo al menos un día a la semana y pasarlo bien y una tras otra lo fuisteis dejando

¡Hasta ahora nada te ha funcionado!

Y todo esto tras haberte hecho unos cuantos balances de PSYCH-K para modificar las emociones y creencias limitantes que hacen que te comportes así.

Entonces ¿qué te falta por hacer?

Te falta llevar a cabo un plan de acción que sea facil, divertido y que te requiera el mínimo tiempo y esfuerzo posible. ¿Pero cómo?

Aquí van unas sugerencias:

1- Decide qué tiempo quieres dedicar a la semana a mover tu cuerpo.

2- Pon en tu agenda una cita contigo misma los días y horas que hayas decidido.

3- Toma la decisión firme de que, PASE LO QUE PASE, ese TIEMPO es PARA TI. ¡Que no hay nada más importante que tu!

4- Llegado el momento de tu cita, ponte ropa cómoda y pon tu música preferida.

5- Empieza a mover tu cuerpo, lentamente, estirando cada músculo (no te olvides de la cara) y moviendo cada una de tus articulaciones, muuuuuy despacio. Sintiendo tu cuerpo y lo agradable que es la sensación de movimiento. Siente tu respiración. Siente cómo el aire entra y sale de tus pulmones lentamente, suavemente.

6- Olvídate de cualquier otra cosa que tengas pendiente. Este tiempo es para ti y solo para ti.

7- Durante este rato de tu cita contigo misma, está prohibido hacer cualquier otra cosa que no sean los 6 pasos anteriores (y si no haces esos 6 pasos anteriores, no hagas nada). Reclínate en un sofá, pon la música y simplemente siente tu cuerpo). Recuerda que este rato es para ti y solo para ti. En este momento no hay ninguna tarea más importante que tú.

8- Cuando lleves un mes moviendo tu cuerpo durante esas citas contigo misma, entonces empieza a intercalar, entre los movimientos libres, algún ejercicio específico que te ayude a tonificar las zonas del cuerpo que quieras tonificar (en breve iré añadiendo a este blog ideas de ejercicios interesantes a realizar para trabajar cada parte del cuerpo).

Lo único que te faltaba era comprometerte contigo misma firmemente y ponerte al principio de tu lista de prioridades.

Regalarte tiempo para ti sabiendo que te lo mereces, que todo lo demás hay momentos en que es secundario.


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La alimentación de los humanos


No hay verdades absolutas en relación con la alimentación. Y, sobretodo, en relación a cuál era exactamente la alimentación de los humanos del paleolítico. Sin embargo, sí que hay algunos datos incuestionables.

[spacer height=»10px»]tuetanoPor ejemplo, que aquellos antepasados nuestros utilizaban herramientas hechas de piedra para extraer el tuétano de los huesos largos de animales grandes. Hay restos de huesos horadados por aquellas herramientas. Esto nos indica que ya entonces el tuétano era un alimento muy valorado. Que fuera más o menos frecuente la caza de animales grandes no podemos asegurarlo. Sin embargo, para alimentarse de animales no necesariamente tenían que ser grandes. Nuestros antepasados probablemente comían conejos, aves, insectos, huevos …

También hay datos suficientes que muestran que cuando los seres humanos empezaron a alimentarse con cereales y granos, cuando comenzaron a cultivar los campos, comenzaron a aparecer caries y problemas dentales que eran infrecuentes anteriormente. Las calaveras de hace más de 15 mil años normalmente tienen las dentaduras perfectas, con todas la piezas dentales y sin caries. Sin embargo, a partir de que el ser humano empezó a cultivar cereales, aparecen calaveras con muchos problemas dentales. Hay caries y faltan piezas dentales.

cariesLa dentadura de una persona, lo mismo que la de un animal, nos muestra el estado de salud. Eso lo sabían bien los que comerciaban con esclavos, pues se fijaban en la dentadura de la persona para tener idea sobre su estado de salud. Los que comercian con animales también lo saben.

Al continuación de este párrafo hay un link a un vídeo de la Doctora Ann Childers que muestra cómo el aparato digestivo de los seres humanos, se parece mucho más al de algunos animales carnívoros que al de animales que se alimentan de vegetales y que al de los omnívoros: http://youtu.be/ibUMRf7TPro

estomagos_comparativaEl aparato digestivo de los seres humanos tiene una parte mínima dedicada a la fermentación, lo cual implica que no podemos digerir los vegetales adecuadamente, pues para digerirlos hay que fermentarlos. Los hervíboros tienen una zona enorme de su aparato digestivo dedicada a la fermentación. Y algunos, como sabemos, son rumiantes, es decir, después de haber predigerido la comida, la mastican un buen rato de nuevo para poder digerirla.

En cuanto a la esperanza de vida en el paleolítico, no es un dato relevante para saber cómo eran de longevos, pues la media de edad bajaba muchísimo por la enorme cantidad de muertes de niños y bebés por diferentes motivos. Eso no indica nada en relación a la dieta, pues morían de accidentes, en el parto, por agresiones de animales, etc. La esperanza de vida en los niños es muchísimo más elevada hoy en día. En eso sí que hemos avanzado. Sin embargo, la esperanza de vida de los adultos está empezando a disminuir en el mundo occidental por culpa de la mala alimentación. Y el tamaño del cerebro también está empezando a disminuir por el mismo motivo. Quizás debamos replantearnos las cosas cuanto antes.

Hay culturas que vivían casi exclusivamente de alimentos de origen animal: los Inuit en Alaska y los Massais en Africa. Además, eran pueblos donde las personas eran muy longevas, carentes de enfermedades y físicamente muy robustos y atléticos. Los Massais se alimentaban casi exclusivamente de leche y sangre de sus vacas y los Inuit de carne y grasa de foca y ni los unos ni los otros sufrían de cáncer, diabetes, obesidad, hipertensión, …

La asociación entre lácteos y productos animales con todas esas enfermedades no está probada porque no sabemos qué tipo de lácteos y carnes se han utilizado para llevar a cabo esos estudios. No es lo mismo la carne de animales salvajes, que comen pastos y que no han sido hormonados ni se les han dado antibióticos y otros medicamentos, que las carnes y lácteos muy procesados, tratados con procedimientos industriales agresivos, que eliminan nutrientes esenciales de los alimentos a los que se les han añadido aditivos y sustancias que no estamos preparados para digerir y procesar, alimentos procedentes de animales que reciben una alimentación antinatural (transgénicos, piensos compuestos, granos a hervíboros, harinas elaboradas con restos de animales, etc.), hormonados, y a los que se les han dado antibióticos en exceso.

Luego, esas pruebas no son en absoluto concluyentes respecto de si esos alimentos son o no dañinos para la salud. Habría que ver cómo están de sanas las personas que comen alimentos naturales de verdad, de origen animal, de animales que comen pastos y de animales libres, felices y sanos. Eso es precisamente lo que nos lo muestran ya los Inuit y los Massais.

El tipo de alimentación que proponemos en el Método Santos ha ayudado a muchas personas a recuperar su salud. Entre ellos, a todos los miembros de nuestro equipo. Ha habido mejorías sustanciales en casos de miomas, dentaduras deterioradas, diabetes tipo II, obesidad, artrirtis reumatoide, vértigos, depresión …

No te pedimos que te lo creas. Te invitamos a que lo pruebes y después decidas por ti mismo.

Este texto surgió como respuesta a la pregunta de una persona a un post anterior y
nos parece interesante compartirlo públicamente.
Agradecemos enormemente todas las preguntas que nos formulen.


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¿Existe la comida basura?


Desde mi punto de vista NO, porque o es comida o es basura.
Hay cosas que huelen bien, saben bien, tienen buen aspecto, sin embargo, realmente son basura, no son comida.[spacer height=»20px»]

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¿Qué deberíamos considerar comida?

Desde mi punto de vista a todo aquello que nuestros antepasados, pero nuestros antepasados del paleolítico, nuestros antepasados de hace 30.000, 40.000, 50.000 años, 1 millón de años, podrían reconocer como comida. Considero que si nuestros antepasados remotos no lo reconocieran como comida, no deberíamos de ingerirlo. Y esto implica todos los alimentos que tienen algún tipo de procesado. Si un alimento necesita ser procesado para que lo podamos ingerir es porque probablemente no estamos diseñados para poder ingerirlo y poder utilizarlo adecuadamente.

Nuestro aparato digestivo es igual al de nuestros antepasados de hace un millón y dos millones de años. Está diseñado para transformar y utilizar los nutrientes de los alimentos que en aquella época ingerían. Las adaptaciones, los cambios adaptativos necesitan muchos miles de años para poder llevarse a cabo. Nuestro sistema digestivo y todo nuestro organismo está adaptado a ingerir los alimentos que ingerían aquellos antepasados tan remotos.

Nuestro organismo no está suficientemente adaptado a procesar y utilizar los alimentos que ingerimos desde hace 25, 50, 100 años e incluso 1.000 años o 10.000 años. Para que se produzca un cambio adaptativo que permita que utilicemos adecuadamente los alimentos, necesitamos unos 70.000 años. Entonces, tenemos que pensar cuáles son esos alimentos que ingerían nuestros antepasados hace más de 70.000 años. Y los que ingerían son los que la naturaleza nos proveía: los animales que podíamos cazar, los huevos, las raíces, los tubérculos, las hojas de ciertas plantas, las frutas. Esos sí son alimentos que nuestros antepasados probablemente ingerían, pero no alimentos procesados como los que comemos actualmente en nuestra época civilizada.

Tiene buen aspecto, pero... ¿qué contiene?

Tiene buen aspecto, pero… ¿qué contiene?

Así que la comida basura ni siquiera es comida, son sustancias que nuestro organismo y nuestro aparato digestivo no reconoce como comida y que probablemente no nos aportan ningún nutriente o mínima cantidad de nutrientes y sí nos aportan muchas toxinas y muchas sustancias que el aparato digestivo no puede procesar y que nuestro organismo no puede aprovechar.

 


 

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Dr. Weston Price: El Newton de la nutrición


Quiero hablarte hoy de un hombre que considero fue un avanzado en su época y que se dedicó a estudiar sobre nutrición. Dedicó su vida a este tema, a observar cómo estaban de sanas las personas de distintas culturas del mundo, culturas tradicionales con alimentaciones tradicionales. Es un hombre al que descubrí al poco tiempo de empezar a interesarme por estos temas de nutrición y que para mi siempre ha sido una inspiración. He aprendido mucho leyendo sobre sus ideas y sobre personas que después las han desarrollado e investigado. Estoy hablando del Dr. Weston Price, un dentista de Cleveland, Estados Unidos. Le llaman el moderno Isaac Newton de la nutrición.

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En un momento dado dejó su práctica clínica como dentista y se dedicó a recorrer mundo, durante 10 años, observando y estudiando la alimentación de las personas de las distintas culturas tradicionales, culturas a las que todavía no había llegado la civilización y que no estaban “contaminadas”, culturas que seguían utilizando -siguiendo dietas tradicionales-, formas de alimentación tradicionales. Se dedicó a observar cómo estaban estas personas de sanas; sobre todo, cómo era el estado de salud de su boca, de su dentadura y también otros factores. Observó si estas personas tenían problemas de caries dentales, si tenían los dientes apiñados, amontonados, si les faltaban piezas dentales, si tenían una apariencias atractiva o si tenían alguna señal de enfermedad. Con todo esto llegó a una serie de conclusiones.

Estudió a grupos aislados, a personas de culturas aisladas, que tenían unas dietas particulares. En sus viajes observó cómo se alimentaban grupos humanos muy diferentes, personas que vivían en pueblos aislados de Suiza, comunidades galas, personas de las Hébridas, los esquimales, los indios americanos, los melanesios y polinesios, personas que vivían en las islas de los mares del sur, tribus africanas, aborígenes australianos, neozelandeses, maoríes, indios sudamericanos… y resulta que en casi todas aquellas culturas tradicionales las personas tenían las dentaduras perfectas, los dientes perfectamente alineados, libres de caries dentales, libres de apiñamientos en los dientes, tenían cuerpos sanos y fuertes, estaban atléticos, eran muy resistentes a las enfermedades y apenas había enfermedades. Desde luego, no había enfermedades crónicas como las que sufrimos en nuestra cultura actual y, aunque todas estas culturas tenían alimentaciones muy variadas y muy diferentes adaptadas a lo que el entorno proveía a cada cultura, todos ellos estaban sanos, eran longevos y tenían una salud óptima.

A pesar de esta variedad en la nutrición había una serie de características en común. Todos se alimentaban de productos de origen animal de algún tipo. Unos comían más vegetales, otros menos, pero en todas las culturas se comía algún tipo de alimento de origen animal siempre.

huevos_bacon

Otra característica era que comían dietas muy ricas en grasas saturadas, grasas que en la cultura occidental nos han dicho durante los últimos años, que son malas. Pues todas las culturas tradicionales siempre han comido muchas grasas saturadas. Eso no significa solamente grasas animales. El aceite de coco es una de las grasas más saturadas que hay y es una fuente de grasa en muchas culturas tradicionales. Lo que está claro es que ninguna cultura seguía una alimentación baja en grasa.

En ninguna cultura se comían alimentos refinados, se comían los alimentos en su estado natural, de la forma que la naturaleza los provee. Quizá lo podrían cocinar, todas las culturas han comido alimentos cocinados, pero ninguna de ellas refinaba los alimentos como los refinamos en nuestra cultura actual. En todas esas culturas se comía una gran cantidad de alimentos crudos y resulta que cuando esas personas de esas culturas se trasladaban a vivir a zonas más “civilizadas”, resulta que al adaptar su dieta a la dieta civilizada, a la dieta occidental, empezaban a sufrir las enfermedades crónicas que sufrimos en nuestra cultura occidental en este momento.

¿Cuál es mi conclusión?

Pues que necesitamos comer alimentos de origen animal, sí o sí. Debemos ingerir suficiente aporte de grasas saturadas y no debemos de comer alimentos refinados. Debemos comer preferiblemente los alimentos crudos, cuando sea posible.


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La importancia de centrase en lo positivo


En teoría, todos sabemos lo importante que es centrarse en lo positivo, pero en muchas ocasiones, a la hora de la verdad, nos despistamos, o nos olvidamos, o funcionamos en automático.

Y esto lo digo tanto por los clientes y coachados (compañeros, tratándose de PSYCH-K®) que tienen sesiones o abren procesos conmigo o con otros compañeros, como por los profesionales del desarrollo humano –especialmente por los que estén empezando-, quienes quizá se puedan sentir frustrados o inseguros en determinado tipo de situaciones.

Voy a poner un ejemplo, que así seguro se entiende mucho mejor.

Hoy, al comenzar a whatsappear con un cliente haciéndole seguimiento, me escribe:
“Estoy un poco perdido. Quiero hacer, pero el trabajo y tantas cosas me tienen absorbido. Tengo que encontrar la fórmula para salir de ese estado.”

Me sorprendió, pues la referencia anterior que había tenido de esta persona había sido muy positiva y le dije:
“Háblame, por favor, de las cosas que han mejorado.”

Y…, ¡atención a su respuesta!, porque si yo no hubiera recibido el mensaje en el mismo hilo de conversación, incluso podría haber pensado que se trataba de otra persona o, al menos, de otra situación y de otro momento en el tiempo.
“Estoy nadando media horita por la noche en casa. No puedo hacer más. Después duermo dos horas y me voy a trabajar. A pesar de tanto esfuerzo, me sorprende la energía con la que me voy. (…) Después de la sesión, mucha energía y mucho de todo. En casa me preguntan que qué pastillas estoy tomando.”

elijo-el-lado-feliz-de-la-vidaA ti que estás leyendo, si te imaginas dando/pensando la primera respuesta que recibí, ¿cómo te sientes?
(CIERRA LOS OJOS Y SIENTE).

Y si te imaginas escribiendo/conectando con la segunda respuesta, ¿cuál es la reacción de tu cuerpo
(CIERRA LOS OJOS Y SIENTE).

Creo que huelgan las explicaciones, pero a decir verdad, yo soy la primera que, por haber estado muchos años acostumbrada a pensar en negativo, a pensar en lo que me falta, en lo que no ha llegado o en lo que perdí…, a veces, todavía hoy, me descubro teniendo pensamientos inadecuados, desmotivadores, limitantes, desempoderadores, pensamientos que me bajan la energía y cambian mi emocionalidad.

Cuando resulta que, en ese mismo instante, en esa misma circunstancia, puedo dirigir mi atención a lo que sí tengo, a lo que ya ha cambiado, a lo bueno que estoy sintiendo…, y entonces mi experiencia resulta ser totalmente diferente: agradable, ilusionante, capacitante.

Sirvan estas palabras para que tú -si lo estás leyendo desde el rol de profesional novel-, nunca te quedes con la primera respuesta que te de un cliente. Pregúntale por lo que ha mejorado en su vida desde que tuvo la sesión contigo, llévale a que se focalice en lo positivo. Por inercia, su tendencia puede ser continuar en el lamento o en el queja. Y tú puedes quedarte frustrado y darle paso a la inseguridad. Los seres humanos somos animales de costumbre y lo más habitual es reaccionar desde lo conocido.

Con tu pregunta orientada a lo positivo, además de hacerle caer en la cuenta de todo lo bueno que ya está sucediendo en su vida -he comprobado que muchas veces los clientes no son en absoluto conscientes de su evolución-, le estás facilitando que cambie su emocionalidad y que conecte con estados de ánimo potenciadores.

iman_atraccionY si lo estás leyendo sin más, ten presente lo determinantes que son tus pensamientos. Y recuerda que tú los puedes elegir y que, en función de cuál sea tu mirada, así será tu percepción de la realidad y, consecuentemente, tu realidad.

Si piensas que el mundo está en crisis, sólo te llegaran malas noticias, problemas, situaciones relacionadas con la escasez y los malos rollos.

Si piensas que el mundo es maravilloso, sólo verás sonrisas, recibirás buenas nuevas, te sentirás abundante y los problemas los convertirás en oportunidades para aprender y crecer.

TÓMATE UNOS MINUTOS Y RESPONDE A ESTAS PREGUNTAS:
– A partir de AHORA, ¿qué eliges pensar?
– ¿Qué se te ocurre que puedes hacer para tomar consciencia de que estás teniendo pensamientos inadecuados?
– Cuando lo descubres, ¿qué te comprometes a hacer en ese momento para cambiarlo?

La mente, como si de un músculo se tratara, se puede entrenar.
Decide empezar ahora…, a observarla y a entrenarla.

Si ya eres facilitador/a de PSYCH-K®, con más razón has de prestarle atención al lenguaje, en tu vida diaria (para ser un ejemplo), en tus sesiones y, especialmente, cuando formulas las frases de creencia.


SabinaCoach_Logo_transparente

Sesiones individuales, presenciales o por skype
(+34) 639 78 45 78 – [email protected]


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¿Cual es la mejor manera de empezar una comida? El caldo de la abuela


 

¿Recuerdas las comidas en casa de la abuela, cuando se empezaba con un caldo elaborado con hueso?
Esa es la mejor forma de empezar una comida. Un caldo es un concentrado de nutrientes.
Eso si, sin fideos, que no aportan nada más que antinutrientes y calorías vacias.
En un caldo elaborado con huesos, del tipo que sean, obtenemos una gran cantidad de minerales, grasas y aminoácidos esenciales. Si además le añadimos algunas hierbas aromáticas o especias, tendrá un sabor riquísimo y además nos saciará y comeremos mucho menos de lo demás. Si empezamos la comida con un caldo, ya no nos apetecerá postre, pues las grasas “buenas” del caldo nos harán sentir saciados.
Y ¿Qué debe contener un buen caldo?
En primer lugar agua y hueso. Puede ser hueso de ternera, de cerdo, costillas, manos de cordero, espinas y raspas de pescado … Cualquier hueso con la grasa, tendones y carne que lo aacompañan. Esta es la base. El hueso aportará minerales esenciales, sobretodo calcio en la forma más facilmente asimilable por nuestro organismo. También aportaremos colágeno, la proteína más abundante en nuestro organismo, esencial para la formación de todos los tejidos de nuestro cuerpo. Las grasas que acompañan al hueso, son también una buena fuente de grasas saudables y de omega 3, esencial para todo nuestro organismo, sobretodo para nuestro cerebro.
Si además le añadimos una buena sal marina o del himalaya, estaremos añadiendo otros minerales esenciales (cloro, sodio y magnesio). Eso si, tiene que ser sal de buena calidad, no sal refinada de mesa que contiene aditivos para que sea más blanca y para que no se formen piedras. Esos aditivos no son nada recomendables.
Otra alternativa es cocinar el hueso en agua de mar. Habrá que diluir el agua de mar. 1/3 agua de mar y 2/3 de agua normal.
Muy interesante añadirle también cúrcuma, un antiinflamatorio natural.
También podemos añadirle algas marinas, que le aportan más nutrientes importantes como el yodo que nos ayuda a desintoxicar de metales pesados.
Si añadimos ajo o cebolla estaremos añadiéndole también azúfre, otro elemento fundamental para nuestro organismo.
Podemos añadir también genjibre, semillas de cilantro, romero, tomillo, orégano cubano, orégano normal, guindilla o cualquier otra especia que nos guste.
A mi me gusta añadirle una mezcla de especias como el curry, o pimentón para darle sabor y aportar antioxidantes.
Eso si, muy importante que todos los ingredientes sean de muy buena calidad, a ser posible ecológicos. Y sobretodo el hueso debe proceder de animales criados paciendo en el campo, no alimentados con cereales. Y si es de pescado, mejor pescado salvaje, no de piscifactoría.
Lo ideal es cocinar todo esto a fuego lento. Aunque, si no disponemos de mucho tiempo, podemos hacerlo en la olla a presión y en ese caso nos llevará solo 15 minutos. Luego sacamos el hueso y la carne, lo colamos y lo servimos con trocitos de la carne desmigados.
Esta es la mejor manera de empezar una comida ¡con un montón de nutrientes! Nuestros antepasados lo sabían. !Recupera esta buena costumbre! y mantén … ¡SALUD DE VERDAD!


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¿Qué verduras te conviene comer?


 
La alimentación y la nutrición son una de mis pasiones. Hoy quiero hablarte sobre la importancia de las verduras. Todos sabemos que es importante comer verduras, pero no tenemos muy claro por qué ni qué tipo de verduras hay que comer.

Mi recomendación es la siguiente: come verduras todos los días. Es la mejor manera de aportar fibra, muchísimo mejor que la de los cereales. Es mucho más sana; de hecho, te recomiendo que elimines los cereales de tu dieta y en su lugar comas mucha verdura.

Verduras que me conviene comer

¿Y qué tipo de verduras? Cualquiera es muy sana y, por supuesto, mucho mejor si es ecológica, porque de esa manera nos vamos a asegurar de que no contiene pesticidas ni sustancias tóxicos.

Conviene que comamos a diario verduras de tres tipos:

– Verduras de hojas verdes. Aportan mucho magnesio y los nutrientes de la clorofila, que son muy importantes.

– Verduras y frutas que tengan colores fuertes, como la zanahoria, de color naranja intenso, la remolacha roja, los arándanos, las fresas, los pimientos; alimentos con colores intensos, que nos aportan minerales variados.

– Algún alimento que nos aporte azufre. Este es un elemento fundamental y esencial. El alimento que más azufre contiene es el huevo y las verduras como el ajo, la cebolla, las coles, los champiñones, las setas.

Anímate a comer muchas verduras en todas las comidas de tu dieta y verduras de estos tres tipos para que estés aportando a tu organismo. todos los nutrientes que tu cuerpo necesita.


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