“Entendiendo la biología nutricional y la evolución humanas”


Este artículo es la traducción y transcripción del vídeo que encuentras a continuación en el que el Dr. Robert Cywes (#carbaddictiondoc) explica nuestra evolución como seres humanos desde una perspectiva nutricional:

Empecemos desde el principio. Empecemos con la biología y la evolución humanas.

Voy a resumir cómo funcionamos los seres humanos.

Empezamos hace mucho mucho más de 100.000 años como primates vegetarianos. El ejemplo más cercano a día de hoy son los gorilas. En esas condiciones comíamos muchas plantas. El problema de comer plantas es que tienen muy bajo rendimiento nutricional. Y cuando comes plantas no vas a obtener mucha nutrición de cada bocado. Y por lo tanto teníamos que comer durante 14 o 16 horas al día para conseguir ingerir suficiente comida en relación con nuestro tamaño. Como los gorilas.

La otra parte de nuestra prehistoria es qué nuestro intestino estaba adaptado para extraer energía, calorías y nutrientes de las plantas. Y es importante saber que


no existe ningún mamífero que pueda consumir vegetales y extraer energía directamente de ellos.


Particularmente de la celulosa. Y la mayor parte de la energía, del azúcar de las plantas, está atrapado en esa materia vegetal que es la celulosa. Pero hay algo dentro de algunos animales que puede extraer esa energía de la celulosa: las bacterias. Así que los animales vegetarianos, o tienen un estómago muy grande, como las vacas, con cuatro compartimentos abarrotados de esas bacterias con las cuales tienen una relación simbiótica. O, como es el caso del gorila, tienen un gigantesco colon, también abarrotado de bacterias. Y esas bacterias procesan la celulosa que estos animales vegetarianos comen de donde extraen el azúcar.

Pero aquí está la clave,


no hay ningún mamífero que pueda vivir a partir del azúcar.


Si comen azúcar se enferman y mueren. Entonces ¿como es posible que comiendo ese azúcar extraído de la celulosa – porque son vegetarianos, o más bien veganos, pues no comen carne, aparte de algún caracol y algún gusano que haya en su comida vegetal – ¿Cómo es posible que no se vuelvan diabéticos, gordos y se mueran?

Esta es la razón: porque esas bacterias, con las que tienen una relación simbiótica,


convierten el azúcar extraído de la celulosa en ácidos grasos.


Si, también hay algo de proteína, pero la mayor parte son ácidos grasos. Alrededor de un 70 % de las calorías que llegan a la sangre de las vacas y los gorilas son en realidad ácidos grasos. Y esa es la energía, ese es el combustible que tienen en sus depósitos.

Y es gracias a la relación que tienen con esas bacterias, que pueden convertir esos vegetales en energía y en nutrientes útiles. Ya sea a través del estómago o a través del colon.

Y si te fijas en el tracto digestivo humano, no tiene ese aspecto.


Los humanos tenemos un estómago y un colon relativamente pequeños, y un relativamente enorme intestino delgado.


Así que ¿que nos ha ocurrido durante los últimos 100.000 años? El tema de ser un gorila por ejemplo, es que tienes que estar comiendo 14 o 16 horas al día y tienes que eliminar la materia residual de todo eso que comes. Te tienes que pasar el día comiendo y defecando. Y entonces no hay mucho tiempo para usar el cerebro. Así que básicamente los gorilas comen se reproducen y duermen. Y tienen que aprender algún que otro pequeño truco para evitar ser comidos por otros animales. Pero no son muy inteligentes.

Como seres humanos, hace 100.000 años, nuestros predecesores empezaron a salir de la jungla, donde comíamos vegetales, y nos movimos hacia la sabana y hacia las planicies, donde teníamos acceso al agua, al pescado y a otros animales. Y empezamos a comer más y más animales. Quizás animales pequeños como caracoles e insectos. Y poco a poco animales cada vez más grandes como otros mamíferos. Y con el tiempo, y estamos hablando de miles de años, nuestro intestino se adaptó. Como ya no estábamos comiendo tantos vegetales de hoja verde, el estómago se redujo, y las bacterias ya no eran necesarias para procesar la comida. Y empezamos a producir enzimas: pequeñas proteínas que descomponen grandes cadenas de proteínas y grasas procedentes de animales. Recuerda que los alimentos de origen animal son ricos en proteínas y grasas, pero realmente no contienen carbohidratos.


Así que nuestro intestino se adaptó para ser capaz de utilizar y extraer nutrientes de otros animales.


Lo bueno de comer animales es que comerse un filete, comer carne, tiene una alta densidad de nutrientes y un gran valor nutricional, en relación con una cantidad enorme de plantas.

Así qué con la ayuda de las enzimas, fundamentalmente del intestino delgado, del páncreas y del hígado, nos adaptamos y nos hicimos más robustos y más grandes. Y éramos capaces de extraer la energía rápidamente de los alimentos de origen animal que comíamos. Y nos fuimos volviendo cada vez más y más omnívoros. Y qué significa eso, que si, que nos podía ir bien comiendo algún vegetal, pero la carne era mejor. Y empezamos a comer carne y pescado y pájaros y nos volvimos dependientes de esos alimentos. Y esta es una de las razones:


cuando comes alimentos de origen animal necesitas muy poca cantidad en un corto periodo de tiempo que te aporta una enorme cantidad de valor nutricional. Y entonces, si comes durante un corto periodo de tiempo al día, imagínate la libertad que te da para hacer otras cosas. ¡Te libera para utilizar el cerebro!


De modo que durante ese tiempo, en base a la transformación de nuestra dieta, nuestro cerebro se iba haciendo más y más grande, mejor estructurado y más sofisticado en términos de lo que éramos capaces de hacer.


Lo que yo estoy haciendo ahora mismo, estoy hablando, estoy usando mis manos, estoy usando mi cerebro, estoy articulando conceptos abstractos. Ningún otro animal puede hacer esto de forma efectiva. Y se basa primordialmente, y coexiste, con el cambio en nuestra dieta. Así que cuanto más basada en la carne se volvió nuestra dieta, más tiempo le dábamos a nuestro cerebro para desarrollarse. Más tiempo le dábamos para convertirnos en el ápice de las especies que viven en la tierra. Y nos convertimos en la especie dominante de la tierra. Debido a nuestro cerebro y a nuestro tracto intestinal que permitió que nuestro cerebro se desarrollase.


Nuestro cerebro procede de alimentos de origen animal.


Pero esta evolución no implica que a veces no podamos mantener una cierta capacidad de extraer nutrientes y energía de algunos de las los vegetales con almidón que comemos. Lo que perdimos, el precio que pagamos, y esto es muy importante, es que


los seres humanos ya no somos capaces de extraer energía de la celulosa. No podemos extraer energía de las plantas.


Y lo digo de nuevo, no podemos extraer energía de las plantas, salvo que las procesemos muchísimo. Pero cuando extraemos la energía es en forma de azúcar, y ya no tenemos las bacterias en el estómago o en el colon para transformar ese azúcar en grasa antes de absorberlo. Por eso, lo que absorbemos es azúcar, si comemos plantas o vegetales con almidones como son los cereales, el arroz o las patatas. Y lo que ocurre con ese azúcar, al no tener esas bacterias que lo conviertan en ácidos grasos, es que el hígado, que no está diseñado para hacer esto, tiene que convertir ese azúcar en grasa. Y aunque lo puede hacer en pequeña cantidad, pues forma parte de la supervivencia de nuestra especie – está bien poderlo hacer en pequeñas cantidades, quizás comiendo un par manzanas justo antes del invierno para engordar un poco – tenemos que estar dispuestos a ignorar el daño que nos causa ese azúcar para poder engordar.

Pero en la era moderna, en que estamos rodeados de carbohidratos, nuestro sistema no está diseñado para procesarlos. Ya no somos vacas o gorilas. Así que absorbemos ese azúcar y va directamente a nuestro torrente sanguíneo. Y no estamos biológicamente adaptados a utilizarlo.


Ese azúcar en nuestra sangre causa daños.


Aún así, bajo mucha presión de una hormona llamada insulina, cogemos ese azúcar y lo convertimos en grasa. Y de ahí viene la grasita abdominal. Viene primordialmente de la conversión de ese exceso de azúcar en grasa

Y el problema es que si hacemos eso en exceso, el hígado se sobrecarga y no puede con ello. Y ocurre una de las siguientes dos cosas:

1- O el azúcar se eleva en la sangre ¿y qué enfermedades ocurren? las enfermedades diabetogénicas, o diabetes. Porque cuando el azúcar se acumula en el torrente sanguíneo, daña los vasos sanguíneos. Y cuando los vasos sanguíneos se dañan, se eleva el riesgo de ataque cardíaco, el riesgo de ictus, el riesgo de daños en todos los órganos que tienen suministro de sangre. 

2- Algunas personas tienen la suerte de que genéticamente tienen la capacidad de producir enormes cantidades de insulina y pueden seguir añadiendo azúcar a su hígado diciéndole, trabaja, trabaja, … Aunque el hígado se vaya volviendo resistente a la insulina, siguen enviándole insulina. Y el hígado sigue produciendo grasas. Pero el coste son esos niveles tan elevados de insulina. Son esas personas que siguen produciendo más y más grasa. Son los obesos mórbidos. Se vuelven enormes, muy grandes. Quizás no tengan enfermedades medibles como elevado A1C (hemoglobina glucosilada) o glucosa elevada en sangre, pero como sus niveles de insulina son extremadamente elevados, esa insulina afecta a otros sistemas en el cuerpo humano. ¿Y qué hace? Particularmente,


los niveles elevados de insulina bloquean la utilización de las grasas.


Es una locura pensar que puede no haber glucosa en la sangre y sin embargo no puedes utilizar la grasa almacenada. No puedes usar tu propia grasa. Y la segundo que ocurre es que


la insulina bloquea la conversión del colesterol en hormonas esteriodeas.


¿Y qué significa eso? La mayoría de las hormonas esteroides – la testosterona, los estrógenos, el cortisol, la hormona del crecimiento, las hormonas tiroideas, el colecalciferol – que es crítico – llamado vitamina D3, la absorción de las vitaminas liposolubles (A, D, E, K) – dependen de que el colesterol se pueda convertir en esas hormonas esteroideas.

¿Y por qué es importante esto? Porque si tienes la insulina elevada, la insulina bloquea las enzimas que convierten el colesterol en todas esas hormonas. Así que tienes estrógenos bajos, testosterona baja, cortisol bajo, hormona del crecimiento baja, baja hormona tiroidea, no tienes vitaminas A, D, E y K. Y hay enfermedades relacionadas con todas esas cosas. Y eso significa que se está acumulando la grasa alrededor de los órganos y eso forma parte de esa enfermedad llamada síndrome metabólico:
Cortisol bajo.
Hormona tiroidea baja, que se asocia con sentirse agotado, con un metabolismo lento, energía baja. 
La hormona del crecimiento baja que se relaciona con la reparación de tejidos. 
La vigilancia contra el cáncer se va por la ventana.

Entonces la inflamación se convierte en un problema, el cáncer se convierte en un problema. Así que fíjate como


el excesivo consumo de carbohidratos por los humanos afecta a todo el organismo.


El tracto intestinal humano no está diseñado para consumir azúcar o vegetales en grandes cantidades. Una pequeña cantidad de vegetales, si, podemos extraer algún nutriente. Pero el azúcar satura el sistema y causa daños. Así que cuando entiendes la biología y entiendes el sistema, te das cuenta de que necesitamos alimentarnos primordialmente de alimentos de origen animal. Quizás con alguna pequeña cantidad de vegetales si queremos. Volver a comer más vegetales es retroceder como especie y no tiene ningún sentido biológico. 

No quiero hablar sobre los aspectos emocionales de no comer animales. Desde luego comer exclusivamente vegetales no tiene ningún sentido biológica o evolutivamente hablando.


Basar nuestra dieta en alimentos de origen animal tiene todo el sentido del mundo. Y cuanto más migremos hacia eso, más sanos estaremos y mejor funcionará nuestro cerebro. 


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¿Los humanos somos carnívoros?



Como saben las personas que siguen mi blog, hace bastantes años que me interesé por la nutrición como forma de alcanzar y mantener una salud óptima. Desde que empecé este «viaje» he pasado por todo tipo de dietas, tratando de recuperar mi salud. He estudiado, investigado, experimentado conmigo misma y aprendido mucho sobre alimentación humana. He ido restringiendo cada vez más los hidratos de carbono de mi dieta, y a medida que lo hacía, he ido observando como mi cuerpo reaccionaba y mejoraba progresivamente. Y cuanto más reducía los hidratos de carbono mejor me sentía. Los alimentos de origen vegetal inflamaban mi vientre y todo mi cuerpo y hacían que las digestiones fueran pesadas.

Al ir eliminando de mi dieta el gluten y los hidratos de carbono fui librándome de diversos problemas de salud como: rosácea, problemas de riñón, candidiasis intestinal, ungular y vaginal, insomnio, depresión, ansiedad, estrés post traumático, varices, soplo cardíaco, arritmias y cólicos biliares.

Hace un par de años me planteé eliminar todo alimento vegetal de mi alimentación, pero no me atreví por todos los condicionantes e información errónea que nos han dado en los últimos 50 años sobre nutrición: que si el colesterol, que si la vitamina C, que si la fibra, etc.

Llegó un momento, navegando por internet buscando información sobre alimentación carnívora, en que me encontré con el Dr. Shawn Baker, médico, cirujano ortopedista, y deportista de élite. Cuando el Dr. Baker comenzó a seguir una dieta cetogénica (muy baja en hidratos de carbono), con alrededor de 40 años, empezó a batir records mundiales en la especialidad de remo. Y con 53 años, cuando lleva casi 3 siguiendo una dieta estrictamente carnívora, sigue batiendo sus propios records anteriores.
El Dr. Shawn Baker es uno de los mayores defensores de la dieta carnívora en el mundo. En el siguiente enlace se accede a una entrevista que le hizo Joe Rogan: https://youtu.be/Yj_Bc9hdHa0

El Dr. Shawn Baker creó la siguiente web para dar a conocer los testimonios de personas que aparentemente se han curado de todo tipo de enfermedades al cambiar a una dieta estrictamente carnívora: http://meatrx.com/. Recomiendo también leer el excelente libro que ha publicado recientemente: «The Carnivore diet»

En esa web encontré el testimonio de una mujer llamada Charlene Anderson: https://meatrx.com/charlene . Charlene se curó de la enfermedad de Lyme y de una sintomatología muy compleja, hace más de 18 años, al cambiar a una dieta carnívora estricta. Más abajo puedes ver una fotografía que muestra el impactante cambio físico que experimentó al eliminar de su alimentación todo alimento de origen vegetal. Es más, dice que desde hace 20 años solo ingiere carne bovina y agua. Ni siquiera sal.


En la fotografía de la izquierda tenía 26 años, en la de la derecha tiene 46.

Una imagen vale más que mil palabras ¿verdad?:

Después encontré unas entrevistas a Mikhaila Peterson. Otra mujer que sufría de artritis reumatoide y depresión desde muy niña. Pasó por operaciones en diversas articulaciones de su cuerpo desde muy temprana edad. Al seguir una dieta carnívora extremadamente estricta le ha desaparecido toda la sintomatología y si ingiere algún alimento de origen vegetal la recupera: https://youtu.be/jrF4aJvdU-A

Seguí leyendo, buscando e investigando y empecé a encontrar abundante información interesante sobre el tema:

El Dr. Barry Groves expone y argumenta en el siguiente vídeo a favor de lo que cada vez más personas consideran que es la alimentación óptima para el ser humano: https://youtu.be/qn5zdWucv6I

Estos otros dos vídeos muestran que hay cada vez más pruebas de que la dieta carnívora aporta todos los nutrientes que necesitamos los seres humanos en las proporciones perfectas, y de una forma mucho más biodisponible que los alimentos de origen vegetal: https://youtu.be/isIw2AN_-XU
https://youtu.be/UR7H9xeMYME

En este otro vídeo se aborda el tema de los tóxicos (pesticidas) que las plantas producen de forma natural para evitar ser comidas. Tóxicos que muchas personas no toleran y que les lleva a enfermedades autoinmunes y de todo tipo: https://youtu.be/6M6nnKZ1vv0

Y en este otro, el Profesor Stuart Phillips nos habla sobre la cantidad de proteína que deberíamos ingerir los humanos para estar sanos y evitar la sarcopenia (perdida de masa muscular) y la osteopenia (perdida de masa ósea) que ocurren a medida que envejecemos, cuando no ingerimos suficientes proteínas: https://youtu.be/1_MXKahAtAo

Comparto también una excelente entrevista al Dr. Paul Saladino, psiquiatra experto mundial en dieta carnívora, en la que habla, entre otras muchas cosas, sobre los tóxicos que producen las plantas para defenderse. El Dr. Saladino considera que los humanos realmente somos carnívoros en lugar de omnívoros y que los productos de origen animal son el alimento óptimo para los seres humanos. Dice que los alimentos de origen vegetal son simplemente para poder sobrevivir cuando no hay acceso a los de origen animal: https://youtu.be/NxxSR8YO8Os

Hay un médico alergólogo, el Dr. Julien Kirby, que ha realizado un cuarto de millón de tests de alergias al año durante los últimos 20 años, y dice que el único alimento que no provoca sensibilidad alimentaria, ni reacción inmunológica alguna, es la carne roja. Cualquier otro alimento puede producir alergias e intolerancias en humanos: https://www.youtube.com/watch?v=mIZ61J6qcrU (minuto 6:45)

Por último comparto una página web que contiene un artículo muy interesante y un análisis muy completo sobre la dieta del ser humano: http://europasoberana.blogspot.com/2013/05/homo-carnivorus-o-revolucion-carnivora.html


Toda esta información me llevó a experimentar conmigo misma y a eliminar de mi dieta todo alimento de origen vegetal y comer fundamentalmente carne de herbívoros que pastan (pues el contenido de omega 3 es mucho más elevado en los animales que pastan).


Los cambios que experimenté fueron absolutamente sorprendentes para mi y los resumo a continuación:


Comprobé la diferencia entre lo que realmente es hambre y lo que es adicción a la comida

La sensación real de hambre es mucho más llevadera y menos desagradable que el ansia por comer que se produce cuando hay picos de glucosa e insulina en nuestro torrente sanguíneo debido a una dieta con abundantes hidratos de carbono. Cuando se ingieren alimentos de origen vegetal, el cuerpo pide comida a todas horas. Cuando solo se ingieren alimentos de origen animal, el organismo solo pide comida cuando realmente necesita aportar nuevamente nutrientes.

Observé que la digestión es un proceso realmente fácil, cuando se come lo que biológicamente estamos diseñados para comer

Digerir proteínas y grasas animales, sin mezclar con otros alimentos, es un proceso muy fácil y requiere mucho menos tiempo y energía por parte del organismo que la digestión de los alimentos de origen vegetal. Éstos últimos requieren de fermentación que los humanos no estamos diseñados para realizar.

Adelgacé 7 Kg en dos meses

Perdí buena parte de la grasa corporal, sobretodo de la cintura y el vientre.

Me curé de un melanoma

Entre la dieta carnívora, PSYCH-K®, el agua de mar, el agua Kangen, el ayuno y el aceite esencial de incienso, curé en un mes un melanoma que me apareció en la pierna, en el lugar donde tenía una cicatriz de un golpe que me dieron hace años. Quizás en otro post cuente más detalles sobre esto.
Otras dos cosas que posiblemente contribuyeran también fueron el ejercicio intenso que hice en esos días (fui a esquiar varias horas al día unos cuantos días en esas fechas) y la sauna a la que estuve acudiendo regularmente.

Comencé a muscular sin apenas hacer ejercicio

Antes tenía que hacer ejercicio entre media y una hora, al menos 3 veces por semana, para mantenerme medianamente en forma. Hoy en día, con muy poco ejercicio, me mantengo musculada, y me canso mucho menos que antes cuando lo hago.

Mejoraron los pocos síntomas que tenía de la menopausia
Mi estado de ánimo mejoró increíblemente

Y cuando ingiero algún alimento de origen vegetal noto inmediatamente cómo me afecta anímica y emocionalmente.

Desapareció el estreñimiento

Contrariamente a lo que comúnmente se cree, la dieta carnívora mejora la función y regularidad intestinal. Ocurre que como el organismo aprovecha mucho más los alimentos de origen animal que los de origen vegetal, la cantidad de deshecho es mucho menor, y por lo tanto hay que eliminar mucha menos cantidad de residuos y con menos frecuencia.

Me mejoró la cantidad y calidad del cabello

He notado que se me cae mucho menos el cabello, me está creciendo abundante cabello nuevo y está más sedoso y brillante.

Y hay personas que reportan que han recuperado el color natural de su cabello. Espero poder decir yo lo mismo en breve.

Me desapareció la celulitis

Y si en alguna ocasión ingiero algún hidrato de carbono enseguida vuelve a aparecer.

Mejoró el olor corporal

Desde que sigo el estilo de vida carnívoro, no necesito usar desodorante.

Mejoraron notablemente mi concentración y mi memoria

He notado que tras realizar tareas mentales que antes me agotaban, ahora me siento llena de energía tras realizarlas y me son mucho más fáciles de realizar.

Mejoró notablemente mi nivel de energía física

Anteriormente me cansaba enseguida a la hora de realizar actividades físicas, sobretodo de resistencia, que ahora me dejan con ganas de más.

Dispongo de mucho más tiempo para mi

El tiempo de la compra de comida semanal se ha reducido a un cuarto de hora una sola vez por semana.

Y el tiempo diario de cocinado a diez minutos en lugar de hasta dos horas que empleaba anteriormente (entre las varias comidas del día).

La basura se ha reducido considerablemente

Antes tenía que sacar la basura a diario por la cantidad que se producía. Con esta dieta la saco cada varios días porque huele, aunque la mayoría de las veces el cubo no se ha llenado ni a la mitad.


Debo hablar también sobre los peros de este tipo de alimentación:


Se produce lo que llaman carnivore flu: Al principio, durante un par de semanas tuve diarreas frecuentes, dolores de cabeza y cambios de humor. Parece ser que esto ocurre debido a que el aparato digestivo tiene que eliminar la materia vegetal no digerida y adherida a las paredes del intestino y las bacterias que se alimentan de ella. Y porque se eliminan tóxicos de las plantas, como los oxalatos, acumulados en diversos tejidos.

He comprobado también que mi aparato digestivo y todo mi organismo se ha vuelto muy sensible a lo que como. Hasta el punto de que no digiero bien los alimentos de origen vegetal y me causan digestiones pesadas, diarrea, inflamación, gases, e incluso bajón de ánimo y «niebla mental». Esto hace que los evite la mayor parte del tiempo.

Y en situaciones sociales, no es fácil seguir este tipo de alimentación. En España, con nuestra costumbre de picoteo, para un carnívoro estricto la socialización a la hora de las comidas no es fácil. Aún así, la mayoría de las veces podemos encontrar alternativas.

Y tengo claro que, de momento, voy a seguir con esta forma de comer, porque ¡me siento física y mentalmente mejor que nunca!

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¿Qué relación hay entre el cáncer y el sol?


¿Cómo puede ser que el sol sea el culpable del cáncer de piel, del melanoma, si resulta que en los últimos 100 años ha disminuido muchísimo la exposición al sol y, sin embargo, ha aumentado el cáncer de piel?

Desde el año 1972 nos protegemos del sol 18 veces más y, sin embargo, hay 3 veces más melanoma de lo que había entonces.

¿Cómo puede ser?

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Las causas del cáncer, según nos dicen los expertos, tienen que ver con el aumento de radicales libres en nuestro organismo. Esto ocurre debido a varios factores, entre ellos:

  • el aumento del consumo de las grasas trans,
  • el aumento del consumo de aceites con abundante aporte de grasas omega 6 y
  • la disminución del consumo de grasas que contienen omega 3.
  • La disminución del consumo de antioxidantes. Muchos de ellos se deterioran al procesar los alimentos y, como hoy en día los procesamos mucho, los antioxidantes están deteriorados e incluso no existen en muchos alimentos.

En relación con el sol, lo que produce radicales libres es la exposición a los rayos UVA, ultravioleta A. Estos rayos NO los bloquean los cristales de las ventanas de los edificios ni de los coches. Tampoco los bloquean los protectores solares en la medida que deberían. Sin embargo, tanto los cristales de las ventanas de los edificios y de los coches, como los protectores solares SÍ bloquean los rayos ultravioleta B, que son los realmente beneficiosos para nosotros los seres humanos, y para todos los animales porque son los que favorecen la producción de vitamina D.

Los protectores solares realmente NO nos protegen del sol, porque no nos protegen de los rayos que son realmente perjudiciales. Lo que hace que se produzca cáncer en la piel es la quemadura producida por el sol; no una exposición prudente y moderada al sol, sino el exceso de sol, el quemarnos con el sol. Una exposición al sol óptima disminuye el riesgo de melanoma hasta un 15%,  porque estamos produciendo vitamina D que nos protege del melanoma y de muchos otros tipos de cáncer.

Por cada muerte por exceso de rayos ultravioletas hay más de 200 muertes por deficiencia de exposición a los rayos ultravioletas, por deficiencia de producción de vitamina D a partir del sol.

Hay muchos tipos de cáncer que se podrían prevenir con unos niveles adecuados de vitamina D en el organismo.

En general, todos los cánceres -entre un 39 y un 75%-, se podrían prevenir con unos niveles adecuados óptimos de vitamina D. Por ejemplo, el linfoma no hodgkin se podría prevenir entre un 25 y 30%. Entre un 50 y 67% de los cánceres renales. Entre un 50 y 55% el de colon. Todos ellos se podrían prevenir con los niveles adecuados de vitamina D: el cáncer de mama, de próstata, de pulmón, incluso el melanoma -como ya hemos dicho-, en un 15%.

Se ha observado que en muchos países la incidencia de cáncer es mayor cuanto más lejos se está del ecuador. Por ejemplo, en Estados Unidos hay muchísima mayor incidencia de cáncer en el norte que en el sur.

 

Así que no tengas miedo de exponerte al sol; de lo que tienes que tener miedo es de quemarte. Y es importante exponerse al sol SIN protector solar, porque si estamos pringados, untados con protectores solares, no producimos vitamina D. Si te expones al sol de forma adecuada y el tiempo adecuado, óptimo, estarás produciendo vitamina D y además te estarás protegiendo de ciertos cánceres.

Si te quemas, entonces sí hay peligro. Lo que tienes que hacer es evitar a toda costa quemarte, pero no a través de protectores solares, sino estando bajo el sol el tiempo adecuado hasta que empieces a sentir que te pica la piel y, en ese momento o te tapas con alguna ropa o te proteges con una sombrilla o poniéndote a la sombra.


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