“Entendiendo la biología nutricional y la evolución humanas”


Este artículo es la traducción y transcripción del vídeo que encuentras a continuación en el que el Dr. Robert Cywes (#carbaddictiondoc) explica nuestra evolución como seres humanos desde una perspectiva nutricional:

Empecemos desde el principio. Empecemos con la biología y la evolución humanas.

Voy a resumir cómo funcionamos los seres humanos.

Empezamos hace mucho mucho más de 100.000 años como primates vegetarianos. El ejemplo más cercano a día de hoy son los gorilas. En esas condiciones comíamos muchas plantas. El problema de comer plantas es que tienen muy bajo rendimiento nutricional. Y cuando comes plantas no vas a obtener mucha nutrición de cada bocado. Y por lo tanto teníamos que comer durante 14 o 16 horas al día para conseguir ingerir suficiente comida en relación con nuestro tamaño. Como los gorilas.

La otra parte de nuestra prehistoria es qué nuestro intestino estaba adaptado para extraer energía, calorías y nutrientes de las plantas. Y es importante saber que


no existe ningún mamífero que pueda consumir vegetales y extraer energía directamente de ellos.


Particularmente de la celulosa. Y la mayor parte de la energía, del azúcar de las plantas, está atrapado en esa materia vegetal que es la celulosa. Pero hay algo dentro de algunos animales que puede extraer esa energía de la celulosa: las bacterias. Así que los animales vegetarianos, o tienen un estómago muy grande, como las vacas, con cuatro compartimentos abarrotados de esas bacterias con las cuales tienen una relación simbiótica, o, como es el caso del gorila, tienen un gigantesco colon, también abarrotado de bacterias. Y esas bacterias procesan la celulosa que estos animales vegetarianos comen de donde extraen el azúcar.

Pero aquí está la clave,


no hay ningún mamífero que pueda vivir a partir del azúcar.


Si comen azúcar se enferman y mueren. Entonces ¿como es posible que comiendo ese azúcar extraído de la celulosa – porque son vegetarianos, o más bien veganos, pues no comen carne, aparte de algún caracol y algún gusano que haya en su comida vegetal – ¿Cómo es posible que no se vuelvan diabéticos gordos y se mueran?

Esta es la razón: porque esas bacterias, con las que tienen una relación simbiótica,


convierten el azúcar extraído de la celulosa en ácidos grasos.


Si, también hay algo de proteína, pero la mayor parte son ácidos grasos. Alrededor de un 70 % de las calorías que llegan a la sangre de las vacas y los gorilas son en realidad ácidos grasos. Y esa es la energía, ese es el combustible que tienen en sus depósitos.

Y es gracias a la relación que tienen con esas bacterias, que pueden convertir esos vegetales en energía y en nutrientes útiles. Ya sea a través del estómago o a través del colon.

Y si te fijas en el tracto digestivo humano, no tiene ese aspecto.


Los humanos tenemos un estómago y un colon relativamente pequeños, y un relativamente enorme intestino delgado.


Así que ¿que nos ha ocurrido durante los últimos 100.000 años? El tema de ser un gorila por ejemplo, es que tienes que estar comiendo 14 o 16 horas al día y tienes que eliminar la materia residual de todo eso que comes. Te tienes que pasar el día comiendo y defecando. Y entonces no hay mucho tiempo para usar el cerebro. Así que básicamente los gorilas comen se reproducen y duermen. Y tienen que aprender algún que otro pequeño truco para evitar ser comidos por otros animales. Pero no son muy inteligentes.

Como seres humanos, hace 100.000 años, nuestros predecesores empezaron a salir de la jungla, donde comíamos vegetales, y nos movimos hacia la sabana y hacia las planicies, donde teníamos acceso al agua, al pescado y a otros animales. Y empezamos a comer más y más animales. Quizás animales pequeños como caracoles e insectos. Y poco a poco animales cada vez más grandes como otros mamíferos. Y con el tiempo, y estamos hablando de miles de años, nuestro intestino se adaptó. Como ya no estábamos comiendo tantos vegetales de hoja verde, el estómago se redujo, y las bacterias ya no eran necesarias para procesar la comida. Y empezamos a producir enzimas: pequeñas proteínas que descomponen grandes cadenas de proteínas y grasas procedentes de animales. Recuerda que los alimentos de origen animal son ricos en proteínas y grasas, pero realmente no contienen carbohidratos.


Así que nuestro intestino se adaptó para ser capaz de utilizar y extraer nutrientes de otros animales.


Lo bueno de comer animales es que comerse un filete, comer carne, tiene una alta densidad de nutrientes y un gran valor nutricional, en relación con una cantidad enorme de plantas.

Así qué con la ayuda de las enzimas, fundamentalmente del intestino delgado, del páncreas y del hígado, nos adaptamos y nos hicimos más robustos y más grandes. Y éramos capaces de extraer la energía rápidamente de los alimentos de origen animal que comíamos. Y nos fuimos volviendo cada vez más y más omnívoros. Y qué significa eso, que si, que nos podía ir bien comiendo algún vegetal, pero la carne era mejor. Y empezamos a comer carne y pescado y pájaros y nos volvimos dependientes de esos alimentos. Y esta es una de las razones:


cuando comes alimentos de origen animal necesitas muy poca cantidad en un corto periodo de tiempo que te aporta una enorme cantidad de valor nutricional. Y entonces, si comes durante un corto periodo de tiempo al día, imagínate la libertad que te da para hacer otras cosas. ¡Te libera para utilizar el cerebro!


De modo que durante ese tiempo, en base a la transformación de nuestra dieta, nuestro cerebro se iba haciendo más y más grande, mejor estructurado y más sofisticado en términos de lo que éramos capaces de hacer.


Lo que yo estoy haciendo ahora mismo, estoy hablando, estoy usando mis manos, estoy usando mi cerebro, estoy articulando conceptos abstractos. Ningún otro animal puede hacer esto de forma efectiva. Y se basa primordialmente, y coexiste, con el cambio en nuestra dieta. Así que cuanto más basada en la carne se volvió nuestra dieta, más tiempo le dábamos a nuestro cerebro para desarrollarse. Más tiempo le dábamos para convertirnos en el ápice de las especies que viven en la tierra. Y nos convertimos en la especie dominante de la tierra. Debido a nuestro cerebro y a nuestro tracto intestinal que permitió que nuestro cerebro se desarrollase.


Nuestro cerebro procede de alimentos de origen animal.


Pero esta evolución no implica que a veces no podamos mantener una cierta capacidad de extraer nutrientes y energía de algunos de las los vegetales con almidón que comemos. Lo que perdimos, el precio que pagamos, y esto es muy importante, es que


los seres humanos ya no somos capaces de extraer energía de la celulosa. No podemos extraer energía de las plantas.


Y lo digo de nuevo, no podemos extraer energía de las plantas, salvo que las procesemos muchísimo. Pero cuando extraemos la energía es en forma de azúcar, y ya no tenemos las bacterias en el estómago o en el colon para transformar ese azúcar en grasa antes de absorberlo. Por eso, lo que absorbemos es azúcar, si comemos plantas o vegetales con almidones como son los cereales, el arroz o las patatas. Y lo que ocurre con ese azúcar, al no tener esas bacterias que lo conviertan en ácidos grasos, es que el hígado, que no está diseñado para hacer esto, tiene que convertir ese azúcar en grasa. Y aunque lo puede hacer en pequeña cantidad, pues forma parte de la supervivencia de nuestra especie – está bien poderlo hacer en pequeñas cantidades, quizás comiendo un par manzanas justo antes del invierno para engordar un poco – tenemos que estar dispuestos a ignorar el daño que nos causa ese azúcar para poder engordar.

Pero en la era moderna, en que estamos rodeados de carbohidratos, nuestro sistema no está diseñado para procesarlos. Ya no somos vacas o gorilas. Así que absorbemos ese azúcar y va directamente a nuestro torrente sanguíneo. Y no estamos biológicamente adaptados a utilizarlo.


Ese azúcar en nuestra sangre causa daños.


Aún así, bajo mucha presión de una hormona llamada insulina, cogemos ese azúcar y lo convertimos en grasa. Y de ahí viene la grasita abdominal. Viene primordialmente de la conversión de ese exceso de azúcar en grasa

Y el problema es que si hacemos eso en exceso, el hígado se sobrecarga y no puede con ello. Y ocurre una de las siguientes dos cosas:

1- O el azúcar se eleva en la sangre ¿y qué enfermedades ocurren? las enfermedades diabetogénicas, o diabetes. Porque cuando el azúcar se acumula en el torrente sanguíneo, daña los vasos sanguíneos. Y cuando los vasos sanguíneos se dañan, se eleva el riesgo de ataque cardíaco, el riesgo de ictus, el riesgo de daños en todos los órganos que tienen suministro de sangre. 

2- Algunas personas tienen la suerte de que genéticamente tienen la capacidad de producir enormes cantidades de insulina y pueden seguir añadiendo azúcar a su hígado diciéndole, trabaja, trabaja, … Aunque el hígado se vaya volviendo resistente a la insulina, siguen enviándole insulina. Y el hígado sigue produciendo grasas. Pero el coste son esos niveles tan elevados de insulina. Son esas personas que siguen produciendo más y más grasa. Son los obesos mórbidos. Se vuelven enormes, muy grandes. Quizás no tengan enfermedades medibles como elevado A1C (hemoglobina glucosilada) o glucosa elevada en sangre, pero como sus niveles de insulina son extremadamente elevados, esa insulina afecta a otros sistemas en el cuerpo humano. ¿Y qué hace? Particularmente,


los niveles elevados de insulina bloquean la utilización de las grasas.


Es una locura pensar que puede no haber glucosa en la sangre y sin embargo no puedes utilizar la grasa almacenada. No puedes usar tu propia grasa. Y la segundo que ocurre es que


la insulina bloquea la conversión del colesterol en hormonas esteriodeas.


¿Y qué significa eso? La mayoría de las hormonas esteroides – la testosterona, los estrógenos, el cortisol, la hormona del crecimiento, las hormonas tiroideas, el colecalciferol – que es crítico – llamado vitamina D3, la absorción de las vitaminas liposolubles (A, D, E, K) – dependen de que el colesterol se pueda convertir en esas hormonas esteroideas.

¿Y por qué es importante esto? Porque si tienes la insulina elevada, la insulina bloquea las enzimas que convierten el colesterol en todas esas hormonas. Así que tienes estrógenos bajos, testosterona baja, cortisol bajo, hormona del crecimiento baja, baja hormona tiroidea, no tienes vitaminas A, D, E y K. Y hay enfermedades relacionadas con todas esas cosas. Y eso significa que se está acumulando la grasa alrededor de los órganos y eso forma parte de esa enfermedad llamada síndrome metabólico:
Cortisol bajo.
Hormona tiroidea baja, que se asocia con sentirse agotado, con un metabolismo lento, energía baja. 
La hormona del crecimiento baja que se relaciona con la reparación de tejidos. 
La vigilancia contra el cáncer se va por la ventana.

Entonces la inflamación se convierte en un problema, el cáncer se convierte en un problema. Así que fíjate como


el excesivo consumo de carbohidratos por los humanos afecta a todo el organismo.


El tracto intestinal humano no está diseñado para consumir azúcar o vegetales en grandes cantidades. Una pequeña cantidad de vegetales, si, podemos extraer algún nutriente. Pero el azúcar satura el sistema y causa daños. Así que cuando entiendes la biología y entiendes el sistema, te das cuenta de que necesitamos alimentarnos primordialmente de alimentos de origen animal. Quizás con alguna pequeña cantidad de vegetales si queremos. Volver a comer más vegetales es retroceder como especie y no tiene ningún sentido biológico. 

No quiero hablar sobre los aspectos emocionales de no comer animales. Desde luego comer exclusivamente vegetales no tiene ningún sentido biológica o evolutivamente hablando.


Basar nuestra dieta en alimentos de origen animal tiene todo el sentido del mundo. Y cuanto más migremos hacia eso, más sanos estaremos y mejor funcionará nuestro cerebro. 


Si quieres conocer más sobre la alimentación carnívora o probarla y no sabes cómo, ponte en contacto por teléfono o por whatsapp en el número de teléfono +34 685 51 71 91.
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¿Los humanos somos carnívoros?



Como saben las personas que siguen mi blog, hace bastantes años que me interesé por la nutrición como forma de alcanzar y mantener una salud óptima. Desde que empecé este «viaje» he pasado por todo tipo de dietas, tratando de recuperar mi salud. He estudiado, investigado, experimentado conmigo misma y aprendido mucho sobre alimentación humana. He ido restringiendo cada vez más los hidratos de carbono de mi dieta, y a medida que lo hacía, he ido observando como mi cuerpo reaccionaba y mejoraba progresivamente. Y cuanto más reducía los hidratos de carbono mejor me sentía. Los alimentos de origen vegetal inflamaban mi vientre y todo mi cuerpo y hacían que las digestiones fueran pesadas.

Al ir eliminando de mi dieta el gluten y los hidratos de carbono fui librándome de diversos problemas de salud como: rosácea, problemas de riñón, candidiasis intestinal, ungular y vaginal, insomnio, depresión, ansiedad, estrés post traumático, varices, soplo cardíaco, arritmias y cólicos biliares.

Hace un par de años me planteé eliminar todo alimento vegetal de mi alimentación, pero no me atreví por todos los condicionantes e información errónea que nos han dado en los últimos 50 años sobre nutrición: que si el colesterol, que si la vitamina C, que si la fibra, etc.

Llegó un momento, navegando por internet buscando información sobre alimentación carnívora, en que me encontré con el Dr. Shawn Baker, médico, cirujano ortopedista, y deportista de élite. Cuando el Dr. Baker comenzó a seguir una dieta cetogénica (muy baja en hidratos de carbono), con alrededor de 40 años, empezó a batir records mundiales en la especialidad de remo. Y con 53 años, cuando lleva casi 3 siguiendo una dieta estrictamente carnívora, sigue batiendo sus propios records anteriores.
El Dr. Shawn Baker es uno de los mayores defensores de la dieta carnívora en el mundo. En el siguiente enlace se accede a una entrevista que le hizo Joe Rogan: https://youtu.be/Yj_Bc9hdHa0

El Dr. Shawn Baker creó la siguiente web para dar a conocer los testimonios de personas que aparentemente se han curado de todo tipo de enfermedades al cambiar a una dieta estrictamente carnívora: http://meatrx.com/. Recomiendo también leer el excelente libro que ha publicado recientemente: «The Carnivore diet»

En esa web encontré el testimonio de una mujer llamada Charlene Anderson: https://meatrx.com/charlene . Charlene se curó de la enfermedad de Lyme y de una sintomatología muy compleja, hace más de 18 años, al cambiar a una dieta carnívora estricta. Más abajo puedes ver una fotografía que muestra el impactante cambio físico que experimentó al eliminar de su alimentación todo alimento de origen vegetal. Es más, dice que desde hace 20 años solo ingiere carne bovina y agua. Ni siquiera sal.


En la fotografía de la izquierda tenía 26 años, en la de la derecha tiene 46.

Una imagen vale más que mil palabras ¿verdad?:

Después encontré unas entrevistas a Mikhaila Peterson. Otra mujer que sufría de artritis reumatoide y depresión desde muy niña. Pasó por operaciones en diversas articulaciones de su cuerpo desde muy temprana edad. Al seguir una dieta carnívora extremadamente estricta le ha desaparecido toda la sintomatología y si ingiere algún alimento de origen vegetal la recupera: https://youtu.be/jrF4aJvdU-A

Seguí leyendo, buscando e investigando y empecé a encontrar abundante información interesante sobre el tema:

El Dr. Barry Groves expone y argumenta en el siguiente vídeo a favor de lo que cada vez más personas consideran que es la alimentación óptima para el ser humano: https://youtu.be/qn5zdWucv6I

Estos otros dos vídeos muestran que hay cada vez más pruebas de que la dieta carnívora aporta todos los nutrientes que necesitamos los seres humanos en las proporciones perfectas, y de una forma mucho más biodisponible que los alimentos de origen vegetal: https://youtu.be/isIw2AN_-XU
https://youtu.be/UR7H9xeMYME

En este otro vídeo se aborda el tema de los tóxicos (pesticidas) que las plantas producen de forma natural para evitar ser comidas. Tóxicos que muchas personas no toleran y que les lleva a enfermedades autoinmunes y de todo tipo: https://youtu.be/6M6nnKZ1vv0

Y en este otro, el Profesor Stuart Phillips nos habla sobre la cantidad de proteína que deberíamos ingerir los humanos para estar sanos y evitar la sarcopenia (perdida de masa muscular) y la osteopenia (perdida de masa ósea) que ocurren a medida que envejecemos, cuando no ingerimos suficientes proteínas: https://youtu.be/1_MXKahAtAo

Comparto también una excelente entrevista al Dr. Paul Saladino, psiquiatra experto mundial en dieta carnívora, en la que habla, entre otras muchas cosas, sobre los tóxicos que producen las plantas para defenderse. El Dr. Saladino considera que los humanos realmente somos carnívoros en lugar de omnívoros y que los productos de origen animal son el alimento óptimo para los seres humanos. Dice que los alimentos de origen vegetal son simplemente para poder sobrevivir cuando no hay acceso a los de origen animal: https://youtu.be/NxxSR8YO8Os

Hay un médico alergólogo, el Dr. Julien Kirby, que ha realizado un cuarto de millón de tests de alergias al año durante los últimos 20 años, y dice que el único alimento que no provoca sensibilidad alimentaria, ni reacción inmunológica alguna, es la carne roja. Cualquier otro alimento puede producir alergias e intolerancias en humanos: https://www.youtube.com/watch?v=mIZ61J6qcrU (minuto 6:45)

Por último comparto una página web que contiene un artículo muy interesante y un análisis muy completo sobre la dieta del ser humano: http://europasoberana.blogspot.com/2013/05/homo-carnivorus-o-revolucion-carnivora.html


Toda esta información me llevó a experimentar conmigo misma y a eliminar de mi dieta todo alimento de origen vegetal y comer fundamentalmente carne de herbívoros que pastan (pues el contenido de omega 3 es mucho más elevado en los animales que pastan).


Los cambios que experimenté fueron absolutamente sorprendentes para mi y los resumo a continuación:


Comprobé la diferencia entre lo que realmente es hambre y lo que es adicción a la comida

La sensación real de hambre es mucho más llevadera y menos desagradable que el ansia por comer que se produce cuando hay picos de glucosa e insulina en nuestro torrente sanguíneo debido a una dieta con abundantes hidratos de carbono. Cuando se ingieren alimentos de origen vegetal, el cuerpo pide comida a todas horas. Cuando solo se ingieren alimentos de origen animal, el organismo solo pide comida cuando realmente necesita aportar nuevamente nutrientes.

Observé que la digestión es un proceso realmente fácil, cuando se come lo que biológicamente estamos diseñados para comer

Digerir proteínas y grasas animales, sin mezclar con otros alimentos, es un proceso muy fácil y requiere mucho menos tiempo y energía por parte del organismo que la digestión de los alimentos de origen vegetal. Éstos últimos requieren de fermentación que los humanos no estamos diseñados para realizar.

Adelgacé 7 Kg en dos meses

Perdí buena parte de la grasa corporal, sobretodo de la cintura y el vientre.

Me curé de un melanoma

Entre la dieta carnívora, PSYCH-K®, el agua de mar, el agua Kangen, el ayuno y el aceite esencial de incienso, curé en un mes un melanoma que me apareció en la pierna, en el lugar donde tenía una cicatriz de un golpe que me dieron hace años. Quizás en otro post cuente más detalles sobre esto.
Otras dos cosas que posiblemente contribuyeran también fueron el ejercicio intenso que hice en esos días (fui a esquiar varias horas al día unos cuantos días en esas fechas) y la sauna a la que estuve acudiendo regularmente.

Comencé a muscular sin apenas hacer ejercicio

Antes tenía que hacer ejercicio entre media y una hora, al menos 3 veces por semana, para mantenerme medianamente en forma. Hoy en día, con muy poco ejercicio, me mantengo musculada, y me canso mucho menos que antes cuando lo hago.

Mejoraron los pocos síntomas que tenía de la menopausia
Mi estado de ánimo mejoró increíblemente

Y cuando ingiero algún alimento de origen vegetal noto inmediatamente cómo me afecta anímica y emocionalmente.

Desapareció el estreñimiento

Contrariamente a lo que comúnmente se cree, la dieta carnívora mejora la función y regularidad intestinal. Ocurre que como el organismo aprovecha mucho más los alimentos de origen animal que los de origen vegetal, la cantidad de deshecho es mucho menor, y por lo tanto hay que eliminar mucha menos cantidad de residuos y con menos frecuencia.

Me mejoró la cantidad y calidad del cabello

He notado que se me cae mucho menos el cabello, me está creciendo abundante cabello nuevo y está más sedoso y brillante.

Y hay personas que reportan que han recuperado el color natural de su cabello. Espero poder decir yo lo mismo en breve.

Me desapareció la celulitis

Y si en alguna ocasión ingiero algún hidrato de carbono enseguida vuelve a aparecer.

Mejoró el olor corporal

Desde que sigo el estilo de vida carnívoro, no necesito usar desodorante.

Mejoraron notablemente mi concentración y mi memoria

He notado que tras realizar tareas mentales que antes me agotaban, ahora me siento llena de energía tras realizarlas y me son mucho más fáciles de realizar.

Mejoró notablemente mi nivel de energía física

Anteriormente me cansaba enseguida a la hora de realizar actividades físicas, sobretodo de resistencia, que ahora me dejan con ganas de más.

Dispongo de mucho más tiempo para mi

El tiempo de la compra de comida semanal se ha reducido a un cuarto de hora una sola vez por semana.

Y el tiempo diario de cocinado a diez minutos en lugar de hasta dos horas que empleaba anteriormente (entre las varias comidas del día).

La basura se ha reducido considerablemente

Antes tenía que sacar la basura a diario por la cantidad que se producía. Con esta dieta la saco cada varios días porque huele, aunque la mayoría de las veces el cubo no se ha llenado ni a la mitad.


Debo hablar también sobre los peros de este tipo de alimentación:


Se produce lo que llaman carnivore flu: Al principio, durante un par de semanas tuve diarreas frecuentes, dolores de cabeza y cambios de humor. Parece ser que esto ocurre debido a que el aparato digestivo tiene que eliminar la materia vegetal no digerida y adherida a las paredes del intestino y las bacterias que se alimentan de ella. Y porque se eliminan tóxicos de las plantas, como los oxalatos, acumulados en diversos tejidos.

He comprobado también que mi aparato digestivo y todo mi organismo se ha vuelto muy sensible a lo que como. Hasta el punto de que no digiero bien los alimentos de origen vegetal y me causan digestiones pesadas, diarrea, inflamación, gases, e incluso bajón de ánimo y «niebla mental». Esto hace que los evite la mayor parte del tiempo.

Y en situaciones sociales, no es fácil seguir este tipo de alimentación. En España, con nuestra costumbre de picoteo, para un carnívoro estricto la socialización a la hora de las comidas no es fácil. Aún así, la mayoría de las veces podemos encontrar alternativas.

Y tengo claro que, de momento, voy a seguir con esta forma de comer, porque ¡me siento física y mentalmente mejor que nunca!

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Superalimento número uno: el huevo


Superalimento: el huevo

(El texto es transcripción del vídeo que encuentras más abajo)

¿Cuál es uno de los superalimentos más completos que hay? ¿Un alimento que consigue que un ser unicelular llegue a convertirse en un animalito con prácticamente todas sus capacidades desarrolladas? ¿Un superalimento que es muy fácil de conservar y fácil de transportar? ¿Un superalimento que está encapsulado de forma natural en una dosis bastante adecuada?

Eso es… estamos hablando de los HUEVOS.

El huevo es uno de los alimentos más completos que hay. Contiene nutrientes esenciales para la vida y además en las proporciones adecuadas. Contiene todos los aminoácidos esenciales para que un ser se desarrolle: contiene colágeno, ácido hialurónico, calcio. Contiene todos los nutrientes que un ser necesita para desarrollarse durante un montón de días. Contiene una gran cantidad de azufre. Es uno de los alimentos que más azufre contiene. Tiene una ratio de zinc y cobre casi perfecta. En otro post hablo de la importancia del zinc y el cobre (www.matildesantosleal.com/fatiga-cronica). El huevo es el alimento que mejor equilibrado está en cuanto a esa ratio de zinc y cobre. Contiene todas las vitaminas y minerales que necesitamos: vitaminas A, Bs, C, E, K2, D, coenzima Q10, azufre, omega 3, colesterol, hierro, zinc. Un montón de vitaminas y minerales necesarios para la vida.

¿Cuántos huevos debemos comer al día? Los que el cuerpo nos pida, todos los que te apetezca. Cuando hayas comido suficiente el cuerpo te dirá que ya no más. Si te apetece, es que el cuerpo necesita los nutrientes que contienen los huevos. Es difícil pasarse de cantidad de huevos porque el cuerpo llega un momento en que los rechaza porque ya no necesita esos nutrientes.

¿Qué tipo de huevos debemos de comer? Huevos de gallinitas que hayan estado pastando por el campo, no de gallinas alimentadas a base de cereales o de soja, porque las gallinas tienen que comer otras cosas además de cereales. Además, muchas veces, cuando les alimentan de soja y cereales son transgénicos. Siempre huevos de gallinitas que picoteen en el campo y que coman gusanitos y bichitos también. Porque esos bichitos y esos gusanitos son los que les van a aportar la cantidad de omega 3 necesaria.

No debemos de comer huevos en los que en la caja pone omega 3, porque ese omega 3 muchas veces está oxidado. Se les da a las gallinas alimentos para que aumente la cantidad de omega 3, pero es un omega 3 muchas veces oxidado, que no es nada beneficioso.

Nunca debemos comer huevo líquido o huevina, porque la huevina primero, se hace con los huevos que se rompen y que no se pueden vender y además, para evitar que haya problemas con esos huevos rotos, los pasteurizan y con la pasteurización se eliminan muchos nutrientes – enzimas, vitaminas -. Así que nunca huevos líquidos, siempre huevos enteros.

Lo ideal es que sean huevos ecológicos o huevos de la vecina que los tiene picoteando en el campo.

Y la mejor manera de comer los huevos es que tengan la yema cruda, si es el huevo entero crudo, también perfecto, pero sobre todo la yema cruda. No pasa nada, no hay peligro de que el huevo este malo. Cuando un huevo está malo se nota, se ve por el aspecto y además, se nota por el olor. Así que antes de comerte un huevo, cuando lo casques, lo pones en un vaso y lo hueles; que huele a huevo normal, está bien, está bueno. Que huele mal, lo tiras y no te lo comes. De esa manera te aseguras de que los huevos que estás comiendo están sanos y puedes comerlos crudos si quieres.

Yo me preparo un batido, una especie de ponche, con leche y con huevos crudos.

¿Por qué conviene que la yema esté cruda? Porque la yema es en gran parte grasa y colesterol y se oxida muy fácilmente, es una grasa muy buena, muy sana, excelente para la salud, pero se oxida con mucha facilidad. Al cocinarlo se oxida y deja de ser tan bueno. Así que mejor con la yema cruda.


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Todo lo aprendido lo enseñamos y lo practicamos en la SEMANA de Nutrición, Salud y Belleza con el Método Santos®. Si quieres saber en qué consiste, y dónde y cuándo se celebra la próximo, pincha AQUÍ.



El mejor antioxidante y el más barato


El mejor antioxidante y el más barato

Sabemos que el contacto con la tierra nos aporta diversos beneficios. Aquí vamos a hablar de uno de ellos.

Estamos diseñados para vivir en contacto con la tierra 24 h al día, 7 días a la semana, 365 días al año, y ese contacto con la tierra hace que recuperemos la capacidad de autosanarnos.

Historia

Durante toda la historia de la humanidad los humanos hemos estado en contacto con la tierra casi permanentemente.

En los últimos milenios hemos protegido nuestros pies con calzado hecho con pieles de animales que permitían el paso de la energía de la tierra al cuerpo.

En la actualidad, ya casi nunca andamos descalzos, y el calzado que usamos está fabricado con materiales no conductores, con lo cual estamos “aislados” de los enormes beneficios del contacto con la tierra.

El calzado moderno, que está hecho de materiales aislantes, nos impide equilibrar nuestro organismo con la carga de la tierra. Nos protegemos tanto de todo que incluso nos protegemos del contacto con la tierra, y esto nos está llevando a sufrir consecuencias más graves de lo que pensamos.

Curiosidades

Los cirujanos cardiovasculares saben que no hace tanto tiempo las personas que pasaban por cirugías a corazón abierto, a menudo morían por la electricidad estática. Hoy en día ningún cardiólogo opera sin que el paciente esté conectado a tierra.

La industria de la pirotecnia también conoce los riesgos de la electricidad estática, pues una persona “cargada” puede hacer que salte una chispa que detone la pólvora, los petardos y otros artículos de pirotecnia.

Lo mismo ocurre con los camioneros que transportan gasolina. En el momento de descargarla en la gasolinera, tienen que estar conectados a tierra, porque una pequeña chispa, causada por la electricidad estática, puede hacer saltar por los aires la gasolinera.

A los animales que viven en granjas cerradas, enjaulados hay que ponerles calefacción porque si no, con el frío, se enferman. Sin embargo, los animales que viven en libertad soportan todo tipo de inclemencias y se mantienen sanos. Clint Ober,  autor del libro “Earthing”, lo achaca a que el contacto con la tierra favorece una mejor regulación corporal y ésto protege de todo tipo de enfermedades.

Clint Ober realizó un estudio con 60 ratas.  Las dividió en dos grupos. Crió a las ratas de ambos grupos con las mismas condiciones, en el mismo tipo de jaula, con la misma alimentación, las mismas cantidades de comida, la misma cantidad de agua, la misma luz y temperatura, etc. La única diferencia fue que a un grupo lo mantuvo en jaulas conectadas a tierra y al otro no. Y lo que observó fue que las ratas que no tenían conexión a tierra tenían niveles de glucosa en sangre más elevados, triglicéridos más elevados, engordaron más (10% de media), en definitiva, sufrieron de problemas relacionados con la inflamación y el síndrome metabólico.

Hay estudios que muestran que vivir en edificios de pisos aumenta el riesgo de paro cardíaco en un 40%. Según Clint Ober esto ocurre porque cuanto más separados estamos de la tierra, mayor es el voltaje del cuerpo y más densa se vuelve la sangre.

Campos electromagnéticos en nuestras casas

Hoy en día en nuestras casas tenemos mucha tecnología que genera un entorno de campos electromagnéticos creados por el hombre que son perjudiciales para nuestra salud: teléfonos, tablets, ordenadores, televisores, refrigeradores, secadores de pelo, aire acondicionado, luces fluorescentes, calentadores, aspiradores, etc.

Luces fluorescentesBombillas fluorescentes compactas
Ordenadores, tablets, teléfonos móvilesCalentadores
Secadores de peloRefrigeradores
Aspiradoras Aire acondicionado

 

Existe lo que se ha dado en llamar “electricidad sucia”, que es la que se produce, por ejemplo, cuando le damos a un interruptor, que puede producir un pico de voltaje en la red eléctrica. Hay muchas personas que son muy sensibles a esta “electricidad sucia” y a los campos electromagnéticos y se enferman cuando están cerca de ellos. Y en nuestra sociedad moderna es prácticamente imposible escapar de esto.

Existen aparatos con los que podemos incluso medirlos y comprobar cómo el contacto con la tierra reduce el voltaje del cuerpo. Existen lo que llaman Medidores de Voltaje Corporal que indican cuánta electricidad hay en el cuerpo en diferentes momentos.

Si nuestra instalación eléctrica tiene toma a tierra, y los enchufes de nuestros aparatos también, reduciremos considerablemente el problema. Pero el hecho de que un enchufe tenga la tercera entrada no significa que tenga toma de tierra, pues si la instalación eléctrica es antigua y simplemente se ha colocado un enchufe con la clavija de toma de tierra sin conexión, el problema sigue ahí.

Las tablets, teléfonos, ordenadores, si están enchufados y no tienen toma de tierra, aumentan el voltaje a su alrededor en más de 2 voltios. Esto es lo que recibimos si utilizamos cualquiera de estos aparatos mientras se están cargando. Imagínate la cantidad de tiempo que estás con esta carga si duermes pegado a tu teléfono móvil enchufado a la corriente. El voltaje que se considera seguro es de alrededor de 0,1 voltios.

Qué es la conexión a tierra (Earthing)

Se trata del contacto con la tierra que nos aporta electrones cargados negativamente que favorecen nuestra salud, pues hacen que todo nuestro sistema se equilibre y tenga la misma carga que la tierra. Esta es óptima para todos los seres vivos, y por lo tanto para los seres humanos. Estamos diseñados para vivir conectados con la tierra las 24 horas del día, 7 días a la semana, 365 días al año. Sin embargo, los humanos del mundo “civilizado” estamos permanentemente aislados de la tierra y en contacto con fuentes de electricidad “sucia” y campos electromagnéticos artificialmente creados por el hombre. Y hay estudios que muestran lo perjudicial que es para nuestra salud.

Y la conexión con la tierra no la necesitamos simplemente para «descargarnos» de la electricidad estática que se acumula cuando no estamos en contacto con ella, sino para recibir la carga eléctrica de la tierra, los electrones negativamente cargados, que según estudios realizados en los últimos años, nos aportan innumerables beneficios para la salud. Por este motivo, no basta con conectar momentáneamente con la tierra para descargarnos, sino de estar el mayor tiempo posible en contacto con ella para «recargar» nuestro cuerpo con los electrones que cubren la superficie terrestre.

Beneficios de la conexión a tierra

¿Te has fijado que cuando te vas de vacaciones y te pasas el día en la playa, en contacto con la arena, el mar y el sol te sientes mucho mejor?

¿Y te has fijado lo bien que te sientes cuando caminas descalzo sobre la hierba o la arena? Hay estudios que muestran por qué nos gusta tanto y nos sienta tan bien, y tiene que ver con lo beneficioso que es para nuestra salud.

Sabemos que la tierra mantiene una carga eléctrica negativa en su superficie y el contacto con ella hace que nuestro cuerpo adquiera la misma carga que la tierra. Y está comprobado que esto nos reporta muchos beneficios tanto fisiológicos como psicológicos.

Cuando estamos en contacto con la tierra, los electrones cargados negativamente aumentan la estructura del agua de las células. El agua viva está negativamente cargada y puede retener energía como una batería, y también puede soltar energía. Al estar en contacto con la tierra, cargamos cada una de las células de nuestro cuerpo con energía que el cuerpo puede usar para sanarse.

La conexión a tierra restablece la estabilidad eléctrica del cuerpo y esto conlleva muchos beneficios para la salud. Los electrones de la tierra que pasan al cuerpo cuando estamos en contacto directo con ella, ayudan a mantener la sangre fluida al mejorar el potencial zeta, lo cual significa que mejora la energía entre los glóbulos rojos. La carga negativa que nos aporta el contacto con la tierra hace que los glóbulos rojos de nuestra sangre se carguen también negativamente y actúen como los polos iguales de los imanes, que se repelen, y entonces la sangre se vuelve más fluida, menos viscosa. Los estudios realizados muestran que se necesitan 80 minutos para que los electrones de la tierra alcancen el torrente sanguíneo y transformen la sangre.

Lo más importante es que el contacto con la tierra aporta electrones que son los más potentes antioxidantes que se conocen y hacen que el sistema inmunológico y otros procesos fisiológicos del cuerpo funcionen de forma óptima. Se trata del mejor antioxidante, el más efectivo, el más barato, el más abundante y el más fácil de obtener.

Tiene efectos antiinflamatorios y evita todas las consecuencias que conlleva la inflamación. Cuando le aportamos al cuerpo una fuente constante de electrones, a través de la dieta o del contacto con la tierra, contribuimos a reducir la inflamación que se sabe que es uno de los principales factores que contribuye a la enfermedad crónica, a los trastornos autoinmunes y al envejecimiento prematuro.

El contacto con la tierra calma el sistema nervioso y favorece el equilibrio entre el simpático y el parasimpático, favoreciendo la relajación y la disminución del estrés. Los estudios muestran que el contacto con la tierra también sincroniza los dos hemisferios cerebrales.

Diferentes estudios han mostrado que caminar un rato descalzo todos los días, realmente estabiliza el medio interno eléctrico del cuerpo y por lo tanto es muy beneficioso. El contacto con la tierra minimiza las consecuencias de la exposición a campos electromagnéticos perjudiciales y a la electricidad “sucia”.

Beneficios para la salud del contacto con la tierra:

Disminución en la tensión muscular

Equilibrio del sistema nervioso y cambio de activación simpática a parasimpática

Reducción de la inflamación

Hace la sangre más fluída, y mejora los problemas cardiovasculares

Mejora trastornos del sueño, incluyendo la apnea del sueño

Alivia el dolor crónico muscular, articular o de otro tipo

Alivia el asma y otros trastornos respiratorios

Alivia la artritis reumatoide

Alivia el síndrome premenstrual

Regula la tensión arterial

Mejora el nivel de energía corporal

Disminuye el estrés y favorece la relajación

Mejor respuesta y actividad del sistema inmunológico

Regula el funcionamiento de glándulas como la tiroides

Mayor variabilidad en el ritmo cardíaco

Mejoría en indicadores primarios de osteoporosis

Mejora los niveles de glucosa en ayunas en diabéticos

Cuando empiezan a estar en contacto con la tierra de forma habitual, las personas informan de que perciben mejoría notable en muchos aspectos. Y estos cambios normalmente ocurren en 30 minutos. Se empieza a notar que el dolor se reduce, la circulación aumenta, la expresión de la cara se relaja, la piel se vuelve rosada, los pies y las manos se calientan, mejora la respiración y disminuye la fatiga crónica. En definitiva, la persona se encuentra mucho mejor física y emocionalmente.

El cuerpo tiene la capacidad de autosanarse y el contacto con la tierra restaura esta capacidad. Si una persona enferma vuelve a estar en condiciones absolutamente naturales, respirando aire puro, bebiendo agua cristalina recién cogida de manantial, comiendo lo que la naturaleza provee, crudo y recién obtenido de la naturaleza, durmiendo cuando el sol no está visible y la persona mantiene el contacto con la tierra, su cuerpo se sanará solo. Nuestro cuerpo está diseñado para mantenerse sano, no enfermo. Lo que tenemos que hacer es replicar las condiciones de nuestros ancestros en cuanto a hábitos de vida.

Aunque sus hábitos de vida eran mucho más saludables que los nuestros, la esperanza de vida de nuestros ancestros era mucho más baja que la nuestra por las infecciones, la escasez de alimentos, las guerras, los depredadores y la mortalidad infantil.

Cómo restablecer el medio interno eléctrico natural de nuestro cuerpo

  • La mejor manera es andando descalzos sobre la tierra, la hierba o la arena.

Superficies conductoras                  y no conductoras:

Arena de la playaAsfalto
hierba (preferiblemente húmeda)Madera
TierraGoma y plástico
Ladrillos o baldosas sin esmaltarVinilo

 

  • Una buena opción es nadar en rios, lagos y sobretodo en el mar (porque así aprovechamos también las maravillosas propiedades del agua del mar).
  • Una buena alternativa es utilizar pulseras, alfombrillas y demás aparatos con los que podemos conectarnos a la tierra en nuestra propia casa, e incluso dormir conectados a tierra por medio de sábanas y ropa de cama con conexión a tierra.

OJO: Precauciones

Como hemos comentado, la conexión a tierra hace que se regúlen los niveles de glucosa en sangre, la glándula tiorides y que la sangre se vuelva más fluida. Por este motivo, si estás tomando cualquier tipo de medicación, para éstas u otras patologías, debes consultar con tu médico antes de empezar con la práctica habitual de la conexión a tierra, para adecuar tu medicación y asegurarte de que será beneficioso para ti.

¡Ojalá los psiquiatras en lugar de electroshock y los médicos en lugar de tanto medicamento antiiflamatorio y anticoagulante, empiecen a recetar a sus pacientes andar descalzos!

En conclusión:

Estamos diseñados para vivir en contacto con la tierra 24 h al día, 7 días a la semana, 365 días al año, y ese contacto con la tierra hace que recuperemos la capacidad de autosanarnos. ¡Empecemos a hacerlo con regularidad ya!

Cuando estés en la naturaleza, aprovecha para estar en contacto directo con la tierra todo el tiempo que puedas.

El ser humano se desarrolló en contacto con la tierra y necesita mantener ese contacto natural para tener salud de VERDAD.

Referencias:

http://file.scirp.org/pdf/Health_2015081716010615.pdf

https://www.youtube.com/watch?v=v_z0HXOUSYQ

https://www.amazon.es/Earthing-Descalzos-MARTIN-ZUCKER-OTROS/dp/8478088814


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¿Fatiga crónica?


¿ Fatiga crónica ?

(El texto es transcripción del vídeo que encuentras más abajo)

¿Cómo evitar un error nutricional que te puede llevar a sufrir fatiga crónica, mareos, ansiedad, mente acelerada, falta de concentración mental, ataques de pánico, problemas de piel, síndrome premenstrual, ojos rojos, dolores de cabeza, problemas de atención e incluso depresión?

Este error lo cometen muchas personas que basan su dieta en alimentos de origen vegetal, que siguen una dieta macrobiótica, vegana, light, baja en grasas. Todas estas personas corren el riesgo de sufrir los síntomas que acabamos de mencionar y muchos más.

Vamos hablar de 2 minerales que funcionan en el organismo de forma coordinada. A veces de forma complementaria y a veces en oposición. Se trata del zinc y el cobre. Hablaremos en primer lugar del zinc.

El zinc es un elemento fundamental para que nuestro organismo funcione de forma óptima. Tiene funciones muy importantes en nuestro sistema inmunológico, afecta a la inmunidad mediada por las células. Es un importante antioxidante, es antiinflamatorio y, fíjate que hay muchas enfermedades crónicas muy presentes en nuestra cultura occidental y en el mundo actual, que conllevan precisamente oxidación celular, estrés oxidativo e inflamación. Por ejemplo, la arteriosclerosis, el cáncer, los trastornos neurodegenerativos, la artritis reumatoide.

El zinc forma parte también de los neurotransmisores, así que participa en la trasmisión de los impulsos nerviosos de las células nerviosas de todo el organismo. Hay más de 300 enzimas que requieren zinc. 2000 factores de transcripción dependientes del zinc involucrados en la biología celular y, como decimos que es un antioxidantes, inhibe la formación de radicales libres.

También es necesario el zinc para que las glándulas adrenales funcionen de forma adecuada, mejor dicho para que las células adrenales puedan producir todas aquellas hormonas que nos ayudan a resistir al estrés.

El zinc puede ayudar cuando nos cogemos un resfriado. Si lo tomamos en las primeras 24 horas conseguiremos reducir en un 50% la duración y la severidad del resfriado.

El zinc evita las lesiones dermatológicas y ayuda a curar la piel.

Como hemos dicho participa en el sistema inmunitario, por lo tanto produce una mejoría en el sistema inmune.

Un buen aporte de zinc ayuda a tener funciones cognitivas sanas.

También se ha comprobado que previene la degeneración macular y puede prevenir la ceguera. Y en los ancianos se ha comprobado que ayuda a evitar problemas respiratorios.

¿Qué síntomas nos indican que hay deficiencia de zinc?

  • Tener la piel áspera, escamada o frágil,
  • la falta de apetito,
  • el letargo mental,
  • infecciones frecuentes.
  • En casos severos puede producir manchas blancas en las uñas o uñas deformadas.

Las personas que tienen gran deficiencia de zinc no perciben los sabores salados, dulces, amargos. Tienen problemas para adaptarse a la oscuridad, tienen niveles bajos de testosterona y poco esperma.

¿Qué alimentos nos ayudan a obtener zinc para nuestro organismo, en cantidades óptimas y fácilmente asimilables?

Única y exclusivamente alimentos de origen animal. Fundamentalmente, las carnes rojas y los huevos. Precisamente dos alimentos que han sido atacados en los últimos años, que de alguna manera han sido  demonizados. Nos han dicho que son malísimos. Pues NO, son buenisimos. Nos aportan muchos nutrientes entre ellos el zinc.   

Hay alimentos que roban zinc de nuestro organismo como son:

  • el alcohol,
  • el café,
  • el azúcar,
  • el ácido fítico de las legumbres, de los cereales y de los frutos secos (este ácido nos roba zinc porque impide que se absorban los minerales).

Y el chocolate y el té que tienen grandes cantidades de cobre evitan que tengamos una ratio de zinc y cobre adecuada. Y el zinc es un elemento que no almacenamos en nuestro organismo, por lo tanto, tenemos que obtenerlo a partir de la dieta.

La deficiencia de zinc lleva aparejado un desequilibrio entre el cobre y el zinc.

El cobre es un oligoelemento que está muy presente en todo tipo de alimentos. Lo necesitamos en nuestro organismo en cantidades mínimas. Necesitamos un proporción de zinc y cobre, de 8 de zinc por 1 de cobre. Esta proporción es precisamente la que contienen los huevos, así que el huevo es un alimento que nos aporta el zinc y el cobre que necesitamos en la proporción óptima.

La deficiencia de zinc conlleva un desequilibrio, un exceso de cobre, y esto conlleva una acumulación tóxica de cobre en todos los tejidos de nuestro organismo.

Al haber exceso de cobre también se elimina el zinc a través de la excreción y, sin embargo, a través de análisis de sangre muchas veces no se detecta, porque el nivel de cobre en sangre se mantiene normal.

¿Qué síntomas nos avisan de este desequilibrio entre el  zinc y el cobre?

La fatiga crónica y a más largo plazo problemas digestivos y en el metabolismo celular.

Y estos problemas digestivos tienen que ver con disfunciones en el hígado y en la vesícula biliar, que llevan a disfunciones y dificultades para digerir las proteínas y las grasas.

Esto es lo que lleva a muchas personas veganas o macrobióticas o personas que basan su alimentación en alimentos de origen vegetal a que no puedan comer proteínas y grasas. Sus cuerpos las rechazan y dicen que no las pueden digerir.

Efectivamente, no las pueden digerir porque su hígado y su vesícula biliar no están funcionando de forma adecuada, están disfuncionales y esto va llevando a estas personas a que no puedan elegir libremente su dieta, van a estar forzados por el colapso progresivo de su metabolismo.

Estas personas tenderán cada vez más a comer alimentos de origen vegetal, verduras y frutas y a evitar las grasas y las proteínas de origen animal, y esto irá haciendo cada vez más agudo el problema, más agudo el desequilibrio entre el zinc y el cobre.

Cuando hay buen aporte de zinc y proteínas de calidad para unirse al cobre, éste puede manejarse de forma adecuada y libre, y el exceso se expulsará a través de la bilis.

Cuando la dieta no provee suficiente aporte de zinc ni proteínas de calidad ni grasas que promuevan la producción de bilis, esto lleva a una acumulación tóxica de cobre en los tejidos. Es una toxicidad de bajo nivel que interfiere con muchos sistemas en el organismo.

¿Qué factores influyen en este exceso de cobre?

La deficiencia de zinc, el ácido fítico de los cereales, de las legumbre y de los frutos secos, que interfiere con la absorción del zinc. Y la deficiencia de zinc acentúa el exceso de cobre. La píldora anticonceptiva, otros medicamentos que aumentan la retención de cobre y el estrés, que contribuye enormemente a la pérdida de zinc.

Los síntomas de un exceso de cobre son:

  • fatiga crónica,
  • mareos,
  • ansiedad,
  • mente acelerada,
  • falta de claridad mental,
  • ataques de pánico,
  • problemas de piel,
  • síndrome premenstrual,
  • ojos enrojecidos,
  • dolor de cabeza.

El cobre es un antifúngico natural del organismo, pero cuando hay exceso de cobre y está atrapado en los tejidos, no está disponible. Entonces, se producen candidiasis e infecciones víricas.

La deficiencia de zinc también favorece las infecciones bacterianas porque afecta al sistema inmunológico.

La vitamina C favorece la eliminación del exceso de cobre. Y las vitaminas A y D, que son vitaminas liposolubles, y por lo tanto necesitan grasas para poder transportarse en el organismo, son esenciales para la absorción de minerales, entre ellos el zinc.

También necesitamos las grasas sanas de origen animal, para que las vitaminas A y D se puedan transportar en el organismo de forma óptima, para que se pueda realizar la función biliar.

Necesitamos proteínas de buena calidad, de origen animal, en la dieta, para que se puedan unir al cobre y pueda ser utilizado de forma adecuada y para que haya un aporte suficiente de zinc.

En conclusión, es necesario tener un buen aporte de zinc. Es decir, un buen aporte de proteína de calidad de origen animal: carnes rojas, huevos, pescados, grasas de calidad de origen animal que favorezcan la producción de bilis.

Todo esto es lo que va hacer que podamos eliminar el exceso de cobre tóxico de los tejidos. Exceso que se produce porque todos los alimentos contienen cobre y es muy fácil llegar a un exceso de este elemento. Sobre todo y fundamentalmente si las dietas son ricas en alimentos de origen vegetal y pobres en alimentos de origen animal.

Así que, a comer carnes, pescados, huevos, panceta, cosas ricas, eso sí, sin panes o cereales que lo que aportan es ácido fítico que nos roba zinc.


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Vitamina D: elemento esencial para la salud


Vitamina D: elemento esencial para la salud

La vitamina D es unos de los elementos más esenciales para tener buena salud.

Se conoce como vitamina y, sin embargo, es una pro-hormona esteroidea. Nuestro organismo la genera a partir del colesterol y necesitamos los rayos ultravioleta B del sol para poder producirla. También podemos obtenerla, en cantidades mínimas, de algunos alimentos.

Otro elemento esencial para poder producirla, es el azufre. La vitamina D que producimos, en principio es liposoluble, pero cuando hay azufre presente en buena cantidad, lo que producimos es sulfato de vitamina D3. En ese caso, se convierte en hidrosoluble, con lo cual se transporta mucho más fácilmente a través del organismo. Por lo tanto, necesitamos también un buen aporte de azufre para poder producir ese tipo de vitamina D más biodisponible.

¿Y por qué es tan importante la vitamina D?

La deficiencia de vitamina D afecta a muchos aspectos de nuestra salud, pues produce:

    • problemas en los huesos (dolor)
    • dificultad para digerir las grasas
    • favorece el sobrepeso
    • favorece la depresión, el decaimiento, especialmente la depresión estacional que ocurre en los meses de invierno, cuando hay menos luz

Cuando tenemos más de 50 años producimos menos cantidad de vitamina D y debemos aportar más o tener más presente la necesidad de esta vitamina.

Un síntoma que nos avisa de deficiencia de vitamina D es sudor en la cabeza.

La deficiencia de la vitamina D conlleva problemas como:

    • autismo
    • tuberculosis
    • osteoporosis

Influye potentemente en la epigenética, en más de 2000 de nuestros genes. La presencia o ausencia de vitamina D hace que determinadas enfermedades asociadas a los genes se manifiesten o no.

Un aporte suficiente de Vitamina D:

    • mejora el sistema inmunitario
    • reduce el riesgo de muchos cánceres hasta en un 67%
    • ayuda a combatir la gripe, los catarros, la neumonía, la tuberculosis

    • participa en la absorción del calcio: si no hay suficiente aporte de Vitamina D, el calcio que absorbemos de la dieta llega a un 10% o 15 %. En cambio, cuando hay un aporte suficiente de Vitamina D absorbemos hasta un 80% del calcio de la dieta

Es fundamental un buen aporte de Vitamina D para las mujeres embarazadas, pues su ausencia puede producir problemas en el bebé.

La Vitamina D:

    • es un potente antibiótico
    • aumenta los péptidos antimicrobianos
    • es muy necesaria en caso de septicemia
    • afecta en las pandemias de gripe
    • a los problemas de corazón cuando hay deficiencia
    • mejora y favorece la curación de la tuberculosis, del lupus, de la psoriasis
    • mejora la respuesta ante la inflamación, el eczema, el insomnio, la pérdida de audición, los dolores musculares, los problemas periodontales, al rendimiento deportivo y atlético, la degeneración macular relacionada con la edad, la miopía, la fertilidad, el asma, la fibrosis quística, las migrañas, la depresión, el alzheimer, la esquizofrenia, la obesidad y en los problemas relacionado con la edad

Ingerir 200 unidades de Vitamina D por kilo de peso al día, durante 3 días, disminuye enormemente la severidad y la duración de la gripe. Hay que tener presente que la ingesta de Vitamina D en forma de suplemento tiene sus riesgos, ya que el exceso se acumula en el organismo.

Para mantener buenos niveles de Vitamina D la mejor opción es a través del sol, del colesterol y, si hay suficiente azufre presente, mucho mejor.

Para poder producir Vitamina D a partir del sol es fundamental exponer una buena parte de la piel al sol durante unos 40 minutos al día, sin llegar a quemarse y sin ponerse protector solar en la piel. La mayoría de los protectores solares disminuyen la producción de Vitamina D hasta en un 99% y además no protegen de los Rayos UVA, que son los que favorecen los cánceres de piel y los problemas relacionados con la exposición excesiva al sol. La exposición al sol debe ser moderada y adecuada, sin llegar a quemarse. Cuando empieza a picar la piel debemos de retirarnos del sol en lugar de poner crema protectora en la piel.

Otra forma de aportar Vitamina D es a través de ciertos alimentos, por ejemplo el aceite de hígado de bacalao, los huevos, las carnes y el hígado de cualquier animal.

Si aportamos la vitamina D en forma de suplementos, debe ser vitamina D3, no vitamina D2, que es lo más habitual. Cuando se añade vitamina D a algunos alimentos, normalmente es D2 y esto es importante evitarlo. Cuando ingerimos D2 impedimos la conversión a hormonas que son fundamentales para nosotros y, además se desactivan los receptores de vitamina D, con lo que dejaríamos de absorber la Vitamina D3 que producimos en la piel a partir del sol.

Hay que monitorizar los niveles de Vitamina D cuando se ingiere a partir de suplementos. Cuando producimos Vitamina D a partir del sol, permanece en nuestro organismo entre 4 y 6 semanas. Sin embargo, cuando la ingerimos oralmente, puede quedarse en el organismo entre 4 y 6 meses y el exceso puede conllevar consecuencias nocivas importantes.

En definitiva, sería muy benficioso tomar el sol a diario con la piel libre de protector solar, en las horas de mayor radiación solar, durante un tiempo prudencial, al menos 40 minutos. Esto es lo que probablemente han hecho los seres humanos desde que poblamos la faz de la tierra.

Te invito a que veas otros posts relacionados: ¿Qué relación hay entre el cáncer y el sol? www.matildesantosleal.com/el-cancer-y-el-sol


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¿ Alimentos cocinados o crudos ?


¿ Alimentos cocinados o crudos ?

Los seres humanos consumimos cada vez más alimentos procesados. ¿Quizás pensamos que podemos superar a la naturaleza fabricando alimentos mejores y más nutritivos que los que la naturaleza nos provee?

Hay quien dice que cocinar los alimentos es bueno porque de ese modo los ingerimos ya predigeridos. Que no se pierde apenas valor nutricional al cocinarlos y que cocinarlos hace que sean menos peligrosos, porque evitamos ingerir organismos perjudiciales.

Otros creen que cocinar con microondas o en sartén es lo mismo en cuanto al valor nutricional de los alimentos.

También hay quien asevera que el cocinado es tan importante que contribuyó a la evolución de nuestra especie y a nuestra supervivencia en el planeta tierra.

¿Qué valor tuvo para el ser humano poder cocinar los alimentos?

Podría tener que ver con dos cuestiones:

1-  Evitar ciertas enfermedades que se producen al ingerir alimentos crudos, portadores de parásitos.

En el pasado esto habrá favorecido que los seres humanos se mantuvieran mas sanos. Como contrapartida, probablemente no estaban ingiriendo todos los nutrientes que los alimentos podrían aportar, como por ejemplo las enzimas.

2. Otro valor evolutivo que pudo tener cocinar los alimentos, fué el poder digerir alimentos que nuestro aparato digestivo no está diseñado para digerir, y que una vez cocinados aparentemente los podemos digerir.

Esto es lo que ocurre con los cereales y las legumbres. En épocas de escasez de proteínas y de grasas animales, los cereales y las legumbres podrían haber salvado la vida de tribus enteras. Eso no significa que los cereales y las legumbres sean un buen alimento para los humanos. Sin embargo, no habiendo otras alternativas podría ser una opción temporal aceptable. Si no se cocinaran, sería imposible que pudieramos digerir estos alimentos crudos. Si tratamos de comer un plato de arroz, de trigo o de alubias crudas, probablemente acabaríamos en el hospital.

Los alimentos contienen una gran cantidad de nutrientes que se deterioran muy fácilmente con las altas temperaturas. Entre ellos las enzimas, que son sustancias necesarias para llevar a cabo reacciones químicas en el organismo. Ejercen numerosas funciones, algunas de las más esenciales son:

  • Regular procesos y funciones bioquímicas.
  • Ayudar en la contracción muscular y por lo tanto en la realización de movimientos corporales.
  • Son fundamentales para la respiración celular.
  • Ayudan a digerir los alimentos, degradando las moléciulas de los alimentos que ingerimos.
  • Producen reacciones en cadena necesarias para la salud y para al vida.

Son tan fundamentales que el mal funcionameinto de alguna de ellas puede provocar problemas muy graves e incluso letales.

Aquí mostramos un vídeo en el que se aprecia cómo las enzimas se deterioran al cocinar. En este caso se trata de la catalasa, que es una de los miles de enzimas que contienen los alimentos crudos, y que cumplen funciones esenciales en la digestión y en otros procesos biológicos fundamentales.

Lo que vemos en este vídeo es la cantidad de catalasa que contiene cada trozo de hígado. Cuantas más burbujas, más catalasa. Lo que hace la catalasa es separar la molécula del agua oxigenada en oxígeno y agua. El agua oxigenada, que se produce debido a ciertos procesos celulares, es muy tóxica, y al descomponerla, la catalasa impide que nos intoxique. En éste vídeo podemos apreciar cómo, dependiendo de la forma y el tiempo de cocinado, se pierde más o menos catalasa. La catalasa, entre otras cosas, contribuye a evitar las canas.

Hay múltiples muestras del valor nutricional de los alimentos crudos. Aquí expongo alguna de ellas:

  • Hay pueblos tradicionales, como los Massai, que son muy longevos, robustos y sanos, y que se han alimentado tradicionalmente de alimentos crudos de origen animal.
  • La mujer más longeva del mundo, a sus 117 años, sigue ingiriendo todos los días 2 huevos crudos. Hasta hace poco consumía 3 cada día desde su adolescencia. ¡Mucho colesterol y sana y longeva!
  • Un libro titulado “Pottenger´s cats” de Francis Marion Pottenger, en el que se relatan los experimentos del Dr. Pottneger con gatos. Este médico comparó lo que ocurría cuando alimentaba a los gatos con alimentos crudos y cuando lo hacía con alimentos cocinados. Los gatos alimentados con alimentos cocinados se iban deteriorando, adquiriendo enfermedades degenerativas y volviendose cada vez más vagos y débiles, generación tras generación. Al final de la segunda generación habían desarrollado enfermedades degenerativas y empezaban a perder coordinación. En la tercera generación desarrollaban enfermedades degenerativas muy pronto. Muchos de ellos nacían ciegos y debiles y vivían mucho menos tiempo. Gran número de ellos ya no podían reproducirse. Contraían muchos parásitos, aumentaban las enfermedades de la piel y un 90 % de los gatos sufrían alergias, cuando entre los gatos normales solo el 5% las sufrían. Los gatos de la tercera generación no sobrevivían más de seis meses y sufrían de la mayoría de las enfermedades degenerativas que sufrimos hoy en día los humanos. Nunca pasaban de la cuarta generación. Posteriormente se descubrió que esto era debido a que el aminoácido taurina, que es esencial para los gatos, se destruye con el calor. En la actualidad, a la comida de gatos se le añade este amínoácido.

Y yo me pregunto ¿no será que la enorme cantidad de enfermedades degenerativas que proliferan en nuestro mundo occidental podría tener que ver, entre otras cosas, con alguna sustancia esencial para los humanos que se destruye con el cocinado y con los procesos industriales que realizamos a los alimentos?

Considero que, por muchos avances tecnológicos que consigamos, nunca podremos superar a la naturaleza. La naturaleza nos ofrece los mejores alimentos, en la forma óptima para poder pregresar y mantenernos sanos.

¡Los alimentos crudos, siempre superarán a los cocinados y procesados!


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¿Hamburguesa vegetal?


¿Te has preguntado alguna vez el por qué de la necesidad de que algunos alimentos vegetales tengan el aspecto y el sabor de los alimentos procedentes de los animales? La soja en forma de leche, de hamburguesa o de queso y el trigo en forma de seitán.

¿Te imaginas que empezasemos a producir alimentos de origen animal con forma de zanahoria, lechuga o alubias? ¿Serían más apetitosos y más sabrosos?

¿Le darías a un caballo, a una vaca o a un conejo hierba con sabor y aspecto de carne? ¿crees que se la comería? ¿crees que bebería leche de soja o comería seitán o hamburguesa vegetal? Yo nunca he hecho la prueba, así que no lo puedo asegurar, sin embargo intuyo que la vaca lo rechazaría, pues a las vacas lo que les gusta, porque es el alimento que están diseñadas para digerir y el que de verdad les nutre, es la hierba fresca y con sabor a hierba, no a carne ¿no crees?

¿Y te has dado cuenta de que los alimentos de origen animal nos suelen gustar poco condimentados y especiados? La chuleta, el filete, el pescado, los huevos, el marisco, … ¡cuanto menos condimentados más sabrosos!

¿Y te has fijado que sin embargo los alimentos de origen vegetal, salvo las frutas, nos gustan más muy condimentados, aliñados con salsas, especias, fritos o muy procesados? Las ensaladas nos gustan mucho más aliñadas, con aceite y vinagre, que sin aliñar. Y las verduras con su sofrito de ajo, pimentón y sal. Y los frutos secos tostados o fritos y salados. Y los cereales en forma de bollos, pasteles, panes, galletas.

¿Y por qué?

¿No crees que todo esto son indicios de que realmente lo que a los humanos nos apetece comer son los alimentos de origen animal? ¿Y no tendrá eso que ver con que en realidad los humanos somos más carnívoros que herbívoros y estamos diseñados para prosperar comiendo alimentos de origen animal? Y si eso fuera así, ¿no crees que sería imposible que prosperásemos alimentándonos solo de vegetales?

¿Crees que un lobo podría estar sano comiendo hamburguesas vegetales, seitán o bebiendo leche de soja?

En mi opinión los humanos solo deberíamos ingerir alimentos que pudiéramos digerir en estado crudo. Si necesitamos cocinarlo para digerirlo, es porque no estamos diseñados para alimentarnos de ello, y no nos nutre. Y entonces ¿para qué comerlo? Si lo comemos, le estaremos dando un trabajo innecesario e improductivo a nuestro organismo y estaremos impidiendo que nuestro organismo obtenga los nutrientes necesarios para estar plenamente sano.

Si crudo no lo puedes comer, entonces cocinado o procesado tampoco deberías. Porque no te sirve, no te nutre, y además ¡no te sabe bien en su estado natural!

¿Y por qué no te sabe bien? porque no estas diseñado para digerirlo.

¿Y cómo puedes saber si un alimento te sirve, te nutre y puedes digerirlo? Los animales, que todavía se guian por su instinto, lo tienen claro. Por su sabor y olor en estado crudo. Si no te sabe y te huele bien crudo, no te lo comas. Y esto también nos sirve para saber qué alimentos de origen animal proceden de animales sanos, alimentados pastando en el campo. Si una carne, pescado o huevo procede de un animal sano y feliz, criado en libertad, te olerá y te sabrá bien. Y si no es así, no te lo comas.

¿La clave? ¡Escucha a tu cuerpo!

En breve te daré información adicional sobre la importancia de ingerir alimentos crudos y sobre los gravísimos problemas de salud que conlleva el veganismo a largo plazo.


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GRASAS… ¿sí o no?


 

Te voy hablar de nuevo del Dr. Weston Price. Como ya he comentado en otro post, fue un odontólogo estadounidense, que se dedicó durante 10 años a viajar examinando la alimentación de las distintas culturas tradicionales del mundo y el estado de salud de esas personas. Y observó que en aquellas culturas en las que las personas eran más sanas, tenían…

  • mejores dentaduras,
  • los dientes mejor colocados,
  • no había caries dentales,
  • las personas eran más longevas y más atléticas,
  • tenían más fortaleza física.

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Weston Price observó que en esas culturas donde la gente era más sana y más longeva, entre el 50 y el 80 por ciento de las calorías de la dieta procedían de grasas, sobre todo, grasas de origen animal o  de aceite de coco cuando no había tanta disponibilidad de grasa animal. Llegó incluso a curar caries dentales, sobre todo en niños y en adolescentes, dándoles aceite de hígado de bacalao y mantequilla clarificada. Según él, el hígado de bacalao aporta vitaminas A y D, y la mantequilla clarificada aporta lo que él llamó el factor X, que luego se ha identificado como la vitamina K2 que como sabemos, es muy escasa en el mundo vegetal. Llegó a la conclusión que este factor X, esta vitamina K2, es esencial para tener buena salud, sobre todo buena salud bucal, que implica buena salud en todo el organismo. Esta vitamina K2 se encuentra mayoritariamente en las grasas de origen animal.

Por lo tanto, para mantenernos sanos, necesitamos un buen aporte de grasas buenas. Y no todas las grasas son buenas. Calificó de grasas buenas no precisamente aquellas que nos han estado diciendo en los últimos años que lo son. Nos han tratado de convencer de que las grasas buenas son los aceites vegetales. Y no es así. Las grasas buenas son las grasas de origen animal: la mantequilla, el tocino, la manteca de distintos animales. Es importante, además, acompañarla de los nutrientes de los que de forma natural van acompañadas: las proteínas y gelatinas de las carnes.

Y esas grasas saturadas son las únicas que deberíamos utilizar para cocinar, porque los aceites vegetales, salvo el aceite de coco, se deterioran mucho con las altas temperaturas y se vuelven muy tóxicas para el organismo. Así que nunca deberíamos de cocinar con aceites vegetales, salvo el aceite de coco.

Y es importante esta distinción, porque los aceites vegetales son muy ricos en un ácido graso, un tipo de grasa que es el Omega-6. Se ha comprobado que es pro-inflamatorio. Cuando hay exceso de Omega-6 se inflama el organismo.

En cambio el Omega-3, que está presente sobre todo en las grasas de origen animal, es anti-inflamatorio. Nuestros antepasados ingerían una proporción de Omega-3 y Omega-6 muy diferente a la que ingerimos hoy en día. Se acercaba mucho a una ratio de 1 a 1. Hoy en día estamos ingiriendo de 1 a 25 o 30  (1 de Omega-3 y 25 o 30 de Omega-6), y esto nos está llevando a tener todo ese tipo de enfermedades que conllevan inflamación.

Y tiene lógica, porque todos nuestros órganos esenciales tienen una composición elevadísima de grasas, pero además de grasas saturadas, parecidas a las que comemos, a las que ingerimos de los animales. La piel, el hígado, los riñones, los pulmones, el cerebro, tienen una composición elevadísima de grasa. Por lo tanto, es importantísimo, es esencial que haya un aporte de grasa buenas, para que todos esos órganos funcionen perfectamente y estén en perfecto estado.

Así que… ¡a comer muchas grasas de origen animal!, las que acompañan a las carnes que comemos. Nunca las deberíamos apartar. Y a disminuir las grasas de origen vegetal.

Mi recomendación sería utilizar como grasa vegetal, únicamente, el aceite de oliva para aliñar las ensaladas, nunca para cocinar, y en cantidad moderada. Y el aceite de coco podría ser para cocinar, aunque lo más recomendable sería cocinar con mantequilla ya sea clarificada o no, o manteca de cerdo o cualquier grasa de origen animal.


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La alimentación de los humanos


No hay verdades absolutas en relación con la alimentación. Y, sobretodo, en relación a cuál era exactamente la alimentación de los humanos del paleolítico. Sin embargo, sí que hay algunos datos incuestionables.

[spacer height=»10px»]tuetanoPor ejemplo, que aquellos antepasados nuestros utilizaban herramientas hechas de piedra para extraer el tuétano de los huesos largos de animales grandes. Hay restos de huesos horadados por aquellas herramientas. Esto nos indica que ya entonces el tuétano era un alimento muy valorado. Que fuera más o menos frecuente la caza de animales grandes no podemos asegurarlo. Sin embargo, para alimentarse de animales no necesariamente tenían que ser grandes. Nuestros antepasados probablemente comían conejos, aves, insectos, huevos …

También hay datos suficientes que muestran que cuando los seres humanos empezaron a alimentarse con cereales y granos, cuando comenzaron a cultivar los campos, comenzaron a aparecer caries y problemas dentales que eran infrecuentes anteriormente. Las calaveras de hace más de 15 mil años normalmente tienen las dentaduras perfectas, con todas la piezas dentales y sin caries. Sin embargo, a partir de que el ser humano empezó a cultivar cereales, aparecen calaveras con muchos problemas dentales. Hay caries y faltan piezas dentales.

cariesLa dentadura de una persona, lo mismo que la de un animal, nos muestra el estado de salud. Eso lo sabían bien los que comerciaban con esclavos, pues se fijaban en la dentadura de la persona para tener idea sobre su estado de salud. Los que comercian con animales también lo saben.

Al continuación de este párrafo hay un link a un vídeo de la Doctora Ann Childers que muestra cómo el aparato digestivo de los seres humanos, se parece mucho más al de algunos animales carnívoros que al de animales que se alimentan de vegetales y que al de los omnívoros: http://youtu.be/ibUMRf7TPro

estomagos_comparativaEl aparato digestivo de los seres humanos tiene una parte mínima dedicada a la fermentación, lo cual implica que no podemos digerir los vegetales adecuadamente, pues para digerirlos hay que fermentarlos. Los hervíboros tienen una zona enorme de su aparato digestivo dedicada a la fermentación. Y algunos, como sabemos, son rumiantes, es decir, después de haber predigerido la comida, la mastican un buen rato de nuevo para poder digerirla.

En cuanto a la esperanza de vida en el paleolítico, no es un dato relevante para saber cómo eran de longevos, pues la media de edad bajaba muchísimo por la enorme cantidad de muertes de niños y bebés por diferentes motivos. Eso no indica nada en relación a la dieta, pues morían de accidentes, en el parto, por agresiones de animales, etc. La esperanza de vida en los niños es muchísimo más elevada hoy en día. En eso sí que hemos avanzado. Sin embargo, la esperanza de vida de los adultos está empezando a disminuir en el mundo occidental por culpa de la mala alimentación. Y el tamaño del cerebro también está empezando a disminuir por el mismo motivo. Quizás debamos replantearnos las cosas cuanto antes.

Hay culturas que vivían casi exclusivamente de alimentos de origen animal: los Inuit en Alaska y los Massais en Africa. Además, eran pueblos donde las personas eran muy longevas, carentes de enfermedades y físicamente muy robustos y atléticos. Los Massais se alimentaban casi exclusivamente de leche y sangre de sus vacas y los Inuit de carne y grasa de foca y ni los unos ni los otros sufrían de cáncer, diabetes, obesidad, hipertensión, …

La asociación entre lácteos y productos animales con todas esas enfermedades no está probada porque no sabemos qué tipo de lácteos y carnes se han utilizado para llevar a cabo esos estudios. No es lo mismo la carne de animales salvajes, que comen pastos y que no han sido hormonados ni se les han dado antibióticos y otros medicamentos, que las carnes y lácteos muy procesados, tratados con procedimientos industriales agresivos, que eliminan nutrientes esenciales de los alimentos a los que se les han añadido aditivos y sustancias que no estamos preparados para digerir y procesar, alimentos procedentes de animales que reciben una alimentación antinatural (transgénicos, piensos compuestos, granos a hervíboros, harinas elaboradas con restos de animales, etc.), hormonados, y a los que se les han dado antibióticos en exceso.

Luego, esas pruebas no son en absoluto concluyentes respecto de si esos alimentos son o no dañinos para la salud. Habría que ver cómo están de sanas las personas que comen alimentos naturales de verdad, de origen animal, de animales que comen pastos y de animales libres, felices y sanos. Eso es precisamente lo que nos lo muestran ya los Inuit y los Massais.

El tipo de alimentación que proponemos en el Método Santos ha ayudado a muchas personas a recuperar su salud. Entre ellos, a todos los miembros de nuestro equipo. Ha habido mejorías sustanciales en casos de miomas, dentaduras deterioradas, diabetes tipo II, obesidad, artrirtis reumatoide, vértigos, depresión …

No te pedimos que te lo creas. Te invitamos a que lo pruebes y después decidas por ti mismo.

Este texto surgió como respuesta a la pregunta de una persona a un post anterior y
nos parece interesante compartirlo públicamente.
Agradecemos enormemente todas las preguntas que nos formulen.


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