La alimentación de los humanos


No hay verdades absolutas en relación con la alimentación. Y, sobretodo, en relación a cuál era exactamente la alimentación de los humanos del paleolítico. Sin embargo, sí que hay algunos datos incuestionables.

[spacer height=»10px»]tuetanoPor ejemplo, que aquellos antepasados nuestros utilizaban herramientas hechas de piedra para extraer el tuétano de los huesos largos de animales grandes. Hay restos de huesos horadados por aquellas herramientas. Esto nos indica que ya entonces el tuétano era un alimento muy valorado. Que fuera más o menos frecuente la caza de animales grandes no podemos asegurarlo. Sin embargo, para alimentarse de animales no necesariamente tenían que ser grandes. Nuestros antepasados probablemente comían conejos, aves, insectos, huevos …

También hay datos suficientes que muestran que cuando los seres humanos empezaron a alimentarse con cereales y granos, cuando comenzaron a cultivar los campos, comenzaron a aparecer caries y problemas dentales que eran infrecuentes anteriormente. Las calaveras de hace más de 15 mil años normalmente tienen las dentaduras perfectas, con todas la piezas dentales y sin caries. Sin embargo, a partir de que el ser humano empezó a cultivar cereales, aparecen calaveras con muchos problemas dentales. Hay caries y faltan piezas dentales.

cariesLa dentadura de una persona, lo mismo que la de un animal, nos muestra el estado de salud. Eso lo sabían bien los que comerciaban con esclavos, pues se fijaban en la dentadura de la persona para tener idea sobre su estado de salud. Los que comercian con animales también lo saben.

Al continuación de este párrafo hay un link a un vídeo de la Doctora Ann Childers que muestra cómo el aparato digestivo de los seres humanos, se parece mucho más al de algunos animales carnívoros que al de animales que se alimentan de vegetales y que al de los omnívoros: http://youtu.be/ibUMRf7TPro

estomagos_comparativaEl aparato digestivo de los seres humanos tiene una parte mínima dedicada a la fermentación, lo cual implica que no podemos digerir los vegetales adecuadamente, pues para digerirlos hay que fermentarlos. Los hervíboros tienen una zona enorme de su aparato digestivo dedicada a la fermentación. Y algunos, como sabemos, son rumiantes, es decir, después de haber predigerido la comida, la mastican un buen rato de nuevo para poder digerirla.

En cuanto a la esperanza de vida en el paleolítico, no es un dato relevante para saber cómo eran de longevos, pues la media de edad bajaba muchísimo por la enorme cantidad de muertes de niños y bebés por diferentes motivos. Eso no indica nada en relación a la dieta, pues morían de accidentes, en el parto, por agresiones de animales, etc. La esperanza de vida en los niños es muchísimo más elevada hoy en día. En eso sí que hemos avanzado. Sin embargo, la esperanza de vida de los adultos está empezando a disminuir en el mundo occidental por culpa de la mala alimentación. Y el tamaño del cerebro también está empezando a disminuir por el mismo motivo. Quizás debamos replantearnos las cosas cuanto antes.

Hay culturas que vivían casi exclusivamente de alimentos de origen animal: los Inuit en Alaska y los Massais en Africa. Además, eran pueblos donde las personas eran muy longevas, carentes de enfermedades y físicamente muy robustos y atléticos. Los Massais se alimentaban casi exclusivamente de leche y sangre de sus vacas y los Inuit de carne y grasa de foca y ni los unos ni los otros sufrían de cáncer, diabetes, obesidad, hipertensión, …

La asociación entre lácteos y productos animales con todas esas enfermedades no está probada porque no sabemos qué tipo de lácteos y carnes se han utilizado para llevar a cabo esos estudios. No es lo mismo la carne de animales salvajes, que comen pastos y que no han sido hormonados ni se les han dado antibióticos y otros medicamentos, que las carnes y lácteos muy procesados, tratados con procedimientos industriales agresivos, que eliminan nutrientes esenciales de los alimentos a los que se les han añadido aditivos y sustancias que no estamos preparados para digerir y procesar, alimentos procedentes de animales que reciben una alimentación antinatural (transgénicos, piensos compuestos, granos a hervíboros, harinas elaboradas con restos de animales, etc.), hormonados, y a los que se les han dado antibióticos en exceso.

Luego, esas pruebas no son en absoluto concluyentes respecto de si esos alimentos son o no dañinos para la salud. Habría que ver cómo están de sanas las personas que comen alimentos naturales de verdad, de origen animal, de animales que comen pastos y de animales libres, felices y sanos. Eso es precisamente lo que nos lo muestran ya los Inuit y los Massais.

El tipo de alimentación que proponemos en el Método Santos ha ayudado a muchas personas a recuperar su salud. Entre ellos, a todos los miembros de nuestro equipo. Ha habido mejorías sustanciales en casos de miomas, dentaduras deterioradas, diabetes tipo II, obesidad, artrirtis reumatoide, vértigos, depresión …

No te pedimos que te lo creas. Te invitamos a que lo pruebes y después decidas por ti mismo.

Este texto surgió como respuesta a la pregunta de una persona a un post anterior y
nos parece interesante compartirlo públicamente.
Agradecemos enormemente todas las preguntas que nos formulen.


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¿Existe la comida basura?


Desde mi punto de vista NO, porque o es comida o es basura.
Hay cosas que huelen bien, saben bien, tienen buen aspecto, sin embargo, realmente son basura, no son comida.[spacer height=»20px»]

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¿Qué deberíamos considerar comida?

Desde mi punto de vista a todo aquello que nuestros antepasados, pero nuestros antepasados del paleolítico, nuestros antepasados de hace 30.000, 40.000, 50.000 años, 1 millón de años, podrían reconocer como comida. Considero que si nuestros antepasados remotos no lo reconocieran como comida, no deberíamos de ingerirlo. Y esto implica todos los alimentos que tienen algún tipo de procesado. Si un alimento necesita ser procesado para que lo podamos ingerir es porque probablemente no estamos diseñados para poder ingerirlo y poder utilizarlo adecuadamente.

Nuestro aparato digestivo es igual al de nuestros antepasados de hace un millón y dos millones de años. Está diseñado para transformar y utilizar los nutrientes de los alimentos que en aquella época ingerían. Las adaptaciones, los cambios adaptativos necesitan muchos miles de años para poder llevarse a cabo. Nuestro sistema digestivo y todo nuestro organismo está adaptado a ingerir los alimentos que ingerían aquellos antepasados tan remotos.

Nuestro organismo no está suficientemente adaptado a procesar y utilizar los alimentos que ingerimos desde hace 25, 50, 100 años e incluso 1.000 años o 10.000 años. Para que se produzca un cambio adaptativo que permita que utilicemos adecuadamente los alimentos, necesitamos unos 70.000 años. Entonces, tenemos que pensar cuáles son esos alimentos que ingerían nuestros antepasados hace más de 70.000 años. Y los que ingerían son los que la naturaleza nos proveía: los animales que podíamos cazar, los huevos, las raíces, los tubérculos, las hojas de ciertas plantas, las frutas. Esos sí son alimentos que nuestros antepasados probablemente ingerían, pero no alimentos procesados como los que comemos actualmente en nuestra época civilizada.

Tiene buen aspecto, pero... ¿qué contiene?

Tiene buen aspecto, pero… ¿qué contiene?

Así que la comida basura ni siquiera es comida, son sustancias que nuestro organismo y nuestro aparato digestivo no reconoce como comida y que probablemente no nos aportan ningún nutriente o mínima cantidad de nutrientes y sí nos aportan muchas toxinas y muchas sustancias que el aparato digestivo no puede procesar y que nuestro organismo no puede aprovechar.

 


 

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Dr. Weston Price: El Newton de la nutrición


Quiero hablarte hoy de un hombre que considero fue un avanzado en su época y que se dedicó a estudiar sobre nutrición. Dedicó su vida a este tema, a observar cómo estaban de sanas las personas de distintas culturas del mundo, culturas tradicionales con alimentaciones tradicionales. Es un hombre al que descubrí al poco tiempo de empezar a interesarme por estos temas de nutrición y que para mi siempre ha sido una inspiración. He aprendido mucho leyendo sobre sus ideas y sobre personas que después las han desarrollado e investigado. Estoy hablando del Dr. Weston Price, un dentista de Cleveland, Estados Unidos. Le llaman el moderno Isaac Newton de la nutrición.

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En un momento dado dejó su práctica clínica como dentista y se dedicó a recorrer mundo, durante 10 años, observando y estudiando la alimentación de las personas de las distintas culturas tradicionales, culturas a las que todavía no había llegado la civilización y que no estaban “contaminadas”, culturas que seguían utilizando -siguiendo dietas tradicionales-, formas de alimentación tradicionales. Se dedicó a observar cómo estaban estas personas de sanas; sobre todo, cómo era el estado de salud de su boca, de su dentadura y también otros factores. Observó si estas personas tenían problemas de caries dentales, si tenían los dientes apiñados, amontonados, si les faltaban piezas dentales, si tenían una apariencias atractiva o si tenían alguna señal de enfermedad. Con todo esto llegó a una serie de conclusiones.

Estudió a grupos aislados, a personas de culturas aisladas, que tenían unas dietas particulares. En sus viajes observó cómo se alimentaban grupos humanos muy diferentes, personas que vivían en pueblos aislados de Suiza, comunidades galas, personas de las Hébridas, los esquimales, los indios americanos, los melanesios y polinesios, personas que vivían en las islas de los mares del sur, tribus africanas, aborígenes australianos, neozelandeses, maoríes, indios sudamericanos… y resulta que en casi todas aquellas culturas tradicionales las personas tenían las dentaduras perfectas, los dientes perfectamente alineados, libres de caries dentales, libres de apiñamientos en los dientes, tenían cuerpos sanos y fuertes, estaban atléticos, eran muy resistentes a las enfermedades y apenas había enfermedades. Desde luego, no había enfermedades crónicas como las que sufrimos en nuestra cultura actual y, aunque todas estas culturas tenían alimentaciones muy variadas y muy diferentes adaptadas a lo que el entorno proveía a cada cultura, todos ellos estaban sanos, eran longevos y tenían una salud óptima.

A pesar de esta variedad en la nutrición había una serie de características en común. Todos se alimentaban de productos de origen animal de algún tipo. Unos comían más vegetales, otros menos, pero en todas las culturas se comía algún tipo de alimento de origen animal siempre.

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Otra característica era que comían dietas muy ricas en grasas saturadas, grasas que en la cultura occidental nos han dicho durante los últimos años, que son malas. Pues todas las culturas tradicionales siempre han comido muchas grasas saturadas. Eso no significa solamente grasas animales. El aceite de coco es una de las grasas más saturadas que hay y es una fuente de grasa en muchas culturas tradicionales. Lo que está claro es que ninguna cultura seguía una alimentación baja en grasa.

En ninguna cultura se comían alimentos refinados, se comían los alimentos en su estado natural, de la forma que la naturaleza los provee. Quizá lo podrían cocinar, todas las culturas han comido alimentos cocinados, pero ninguna de ellas refinaba los alimentos como los refinamos en nuestra cultura actual. En todas esas culturas se comía una gran cantidad de alimentos crudos y resulta que cuando esas personas de esas culturas se trasladaban a vivir a zonas más “civilizadas”, resulta que al adaptar su dieta a la dieta civilizada, a la dieta occidental, empezaban a sufrir las enfermedades crónicas que sufrimos en nuestra cultura occidental en este momento.

¿Cuál es mi conclusión?

Pues que necesitamos comer alimentos de origen animal, sí o sí. Debemos ingerir suficiente aporte de grasas saturadas y no debemos de comer alimentos refinados. Debemos comer preferiblemente los alimentos crudos, cuando sea posible.


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¿Qué verduras te conviene comer?


 
La alimentación y la nutrición son una de mis pasiones. Hoy quiero hablarte sobre la importancia de las verduras. Todos sabemos que es importante comer verduras, pero no tenemos muy claro por qué ni qué tipo de verduras hay que comer.

Mi recomendación es la siguiente: come verduras todos los días. Es la mejor manera de aportar fibra, muchísimo mejor que la de los cereales. Es mucho más sana; de hecho, te recomiendo que elimines los cereales de tu dieta y en su lugar comas mucha verdura.

Verduras que me conviene comer

¿Y qué tipo de verduras? Cualquiera es muy sana y, por supuesto, mucho mejor si es ecológica, porque de esa manera nos vamos a asegurar de que no contiene pesticidas ni sustancias tóxicos.

Conviene que comamos a diario verduras de tres tipos:

– Verduras de hojas verdes. Aportan mucho magnesio y los nutrientes de la clorofila, que son muy importantes.

– Verduras y frutas que tengan colores fuertes, como la zanahoria, de color naranja intenso, la remolacha roja, los arándanos, las fresas, los pimientos; alimentos con colores intensos, que nos aportan minerales variados.

– Algún alimento que nos aporte azufre. Este es un elemento fundamental y esencial. El alimento que más azufre contiene es el huevo y las verduras como el ajo, la cebolla, las coles, los champiñones, las setas.

Anímate a comer muchas verduras en todas las comidas de tu dieta y verduras de estos tres tipos para que estés aportando a tu organismo. todos los nutrientes que tu cuerpo necesita.


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¡Permítete brillar!


En primer lugar, para aquellos que no me conocen me presento. Soy psicóloga y psicoterapeuta, estudié derecho y psicología. Después me formé en Análisis Bioenergético durante 5 años, en Hipnosis 2 años, en PNL, hice la formación completa de PSYCH-K®. Después me certifiqué como instructora internacional de PSYCH-K® y de PER-K®, y hoy en día me dedico fundamentalmente a enseñar PSYCH-K® y PER-K®.

Durante años he estado especializada en tratar mediante hipnosis y PNL diversos temas relacionados con la salud, depresiones, ansiedad, obsesiones, fobias, problemas relacionados con la autoestima, problemas sexuales; en fin, temas relacionados con limitaciones emocionales y mentales de todo tipo, y muy especialmente me he dedicado a ayudar a las personas a dejar de fumar y a adelgazar.

Mi interés por la salud y en especial por la nutrición viene de lejos. Mi madre fue siempre una mujer muy interesada en la salud natural. Cuando éramos niños evitaba en la medida de lo posible la medicina alopática y buscaba remedios naturales. Sufrió un cáncer de colon y buscó alternativas mediante la nutrición. Entonces todo este interés por la salud natural me viene fundamentalmente de ella y a través de ella, así que aprovecho para agradecerle a mi madre por su sabiduría y por su empeño en mantener la salud suya y la de toda su familia.

Hace ya unos cuantos años yo sufrí un problema de piel importante, para el que la medicina alopatica no me daba soluciones. Me salieron granos terribles por toda la cara, que me duraban meses, y que llegaban a hacerme cicatrices tremendas en la piel. Algo que no me había ocurrido nunca y que era exageradamente visible. Y era un problema para el que la medicina alopatica no daba soluciones. Los dermatólogos me diagnosticaron rosácea, y me dijeron que eso no tenía solución, que la causa podia ser por el calor, por el frío, por la alimentación, por el estrés, … en fin, que no tenían ni idea de cual podía ser la causa. Y la única solución que me daban era una pomada antibiótica para ponerme en la piel. Pomada que nunca llegué a utilizar, porque yo sabia que no era ese el problema, que no era un problema externo, y que la solución tenía que ser otra, menos agresiva. Entonces, indagando e investigando, y con la ayuda de mi hermano, el Dr. Santos, médico psiquiatra, ginecólogo y obstetra, empecé a experimentar con la alimentación, porque yo intuía que tenía que ver con la alimentación, algo que comía me estaba haciendo daño. La gente me decía, «eso debe de ser por las grasas, quita las grasas». En una ocasión, recuerdo que me comí un plato de macarrones con chorizo, y efectivamente, al día siguiente o a los dos días la piel se me puso muchísimo peor, y yo dije, «ves … claro, tiene que ver con las grasas, tiene que ver con el chorizo de los macarrones». Sin embargo, después de mucho investigar e indagar y haciendo experimentos con mi alimentación, y quitando determinados alimentos de mi dieta, llegué a la conclusión de que era un problema de intolerancia al gluten y a los cereales en general. En cuanto quité el gluten y los cereales de mi alimentación, el problema se resolvió en cuestión de muy poquito tiempo. A pesar de que los médicos me habían hecho una prueba, un análisis de sangre, para ver si las probabilidades de que fuera intolerancia al gluten eran elevadas. Y resultó que no, que la prueba dio negativa, y entonces ya no me hicieron más pruebas de intolerancia al gluten. Sin embargo es clarísimamente una intolerancia al gluten y a otros cereales. En cuanto como cereales hoy en día noto los efectos. Entonces, durante todo ese tiempo que estuve investigando con mi propio cuerpo, llegué a una serie de conclusiones en relación con la alimentación, que después me han confirmado estudios e investigaciones que se están haciendo hoy en día y que hacen ver lo equivocada que ha sido la información sobre nutrición que nos han estado dando durante los últimos 50 años.

Entonces, ¿por qué este blog?
En primer lugar porque me gustaría poner por escrito, y de forma ordenada todas mis ideas y conocimientos sobre la salud, y sobre la alimentación y nutrición fundamentalmente, y ésta es una buena manera de hacerlo.
Y en segundo lugar porque quiero poder dar respuesta a las personas que acuden a mi con temas de salud, especialmente con temas de sobrepeso, con obesidad y que, cuando les explico me dicen «¿y dónde puedo leer sobre eso?, ¿dónde puedo encontrar más información?» Como mis conocimientos proceden de muchas fuentes y de mi propia experiencia conmigo misma y con mis clientes, no es fácil dar respuesta a esa necesidad de información con unas pocas fuentes, libros o páginas web. Hay demasiada información hoy en día sobre nutrición y mucha información errónea, basada en ideas desfasadas, y sin fundamentos científicos.

Por todo esto, quiero dar respuesta, en la medida en que me sea posible, y tratando de basar la información que transmita en estudios científicos, a las dudas que afloran cuando una persona desea empezar a cambiar sus hábitos de vida para llevar una vida más sana. No es una tarea facil, pues hay muchísima info que ordenar y transmitir, sin embargo voy a tratar de hacerlo de la manera más clara posible.

También comentar que yo me dedico fundamentalmente a lo relacionado con la salud mental, emocional y espiritual, sin embargo, y como dijo el autor romano Décimo Junio Juvenal: «Orandum est ut sit mens sāna in corpore sānō» (Cuya traducción es: «Debemos orar para poder tener una mente equilibrada en un cuerpo equilibrado)». Esta cita está extraída de uno de los poemas satíricos escritos por este autor romano, a caballo entre los siglos I y II d.C. Debemos encuadrar esta frase dentro del contexto de la época, en la que las civilizaciones daban gran importancia a la formación intelectual, atlética y espiritual del individuo, es decir, mente, cuerpo, y espíritu). Y yo considero que debe de ser así si queremos abordar al ser humano desde una perspectiva holística. PSYCH-K® y PER-K® se encargan de los ámbitos mental, emocional y espiritual, sin embargo debemos tener también en cuenta al cuerpo físico y buscar la mejor manera de mantenerlo en un equilibrio sano. Así que en este blog voy a tratar de temas varios en relación con todo esto. Y como dijo Hipócrates, considerado el padre de la medicina moderna, (Grecia, siglos V y IV a. C.): «Que tu medicina sea tu alimento, y el alimento tu medicina.” Así que vamos a hablar del alimento y de la nutrición.

Y también decía Hipócrates, «Tus fuerzas naturales, las que están dentro de ti, serán las que curarán tus enfermedades.” Y por eso vamos a buscar la manera de cuidar la salud del cuerpo y asímismo, tener presente que debemos encontrar la manera de activar “tus fuerzas naturales, las que están dentro de ti”. Y esto último es lo que vamos a conseguir a través de PSYCH-K®.

No hace mucho clarifiqué cual es mi objetivo en la vida, nunca me había detenido a expresarlo con claridad, y es algo que me ha ayudado enormemente a tener claridad en muchos ámbitos de mi vida y ese objetivo es: ser la mejor versión de mi misma en todo momento, (y eso implica la mejor versión de mi misma espiritual, mental y físicamente) y ayudar o contribuir a que las personas que me rodean, en mi vida personal y profesional, puedan ser también la mejor versión de si mismas. Y esto incluye, espíritu, mente, y también, por supuesto el cuerpo. Porque el cuerpo es el soporte físico de nuestra mente y de nuestro espíritu. Y es importante mantenerlo sano y equilibrado para que nuestra mente y nuestro espíritu también lo estén.

Por otra parte en PSYCH-K® hablamos de que, además de los procesos para equilibrar nuestra mente y nuestro espíritu, debemos llevar a cabo un plan de acción. Este plan de acción, en el ámbito de la salud, debe incluir el cuidado de nuestro cuerpo, a través de lo que le aportamos, a través de la alimentación y del resto de hábitos saludables como el ejercicio físico.

Y por último mencionar también algo en lo que PYSCH-K® y PER-K® hacen mucho hincapié, que es el hecho de estar en armonía con la naturaleza. Y esto, de nuevo lo decía ya el sabio Hipócrates en la Grecia del siglo V y IV antes de Cristo: «Ni la sociedad ni el hombre ni ninguna otra cosa deben sobrepasar -para ser buenos-, los límites establecidos por la naturaleza.” Y este es un tema fundamental en el que Rob Williams (originador de PSCHY-K®) y Bruce Lipton (Dr. en Biología, uno de los padres de la epigenética y autor de los libros: La Biología de la Creencia, La Biología de la Transformación, y El Efecto Luna de Miel), hacen mucho hincapié. Este tema de respetar la naturaleza, y de mantenernos en armonía con ella, es algo a lo que también creo que debemos darle mucha importancia y yo desde luego se la doy. Esto quedará también reflejado en mi blog.

En definitiva, mi objetivo en la vida es brillar y favorecer que otros brillen también.

Así que a partir de ahora, ¡PERMÍTETE BRILLAR!»


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